
Adiós al actor Walter Soubrié
Se destacó en teatro, cine y televisión; falleció a los 77 años
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Walter Soubrié, que falleció la semana última a los 77 años, luego de una larga enfermedad, fue un actor de auténtico talento y vocación que, desde su inicio artístico, supo encarar los más disímiles personajes tanto en el teatro como en el cine y la televisión.
Había nacido el 4 de enero de 1925 en la localidad de Arrecifes, y siendo casi un adolescente se afincó en Buenos Aires para dar rienda suelta a su entrañable pasión por el escenario. Eran épocas en las que el teatro independiente concitaba el fervor del público, y al amparo de las muchas salas que se abrían para ofrecer los más heterogéneos repertorios, Walter Soubrié se vinculó con tres elencos de indeleble memoria: La Máscara, Fray Mocho y Nuevo Teatro, para actuar desde 1956 en el teatro IFT.
Desde esos momentos su trayectoria fue extensa y exitosa. En 1951 intervino en "Los bajos fondos", de Máximo Gorki, y un año después, en "El amor al prójimo", de Andreiev, ambos espectáculos dirigidos por Alejandra Boero y Pedro Asquini, y en 1953 sobresalió del extenso elenco de "El centroforward murió al amanecer", de Agustín Cuzzani, puesta en escena por Ricardo Passano.
La labor escénica de Soubrié fue sumando títulos de enorme gravitación intelectual y popular. Intervino en "El momento de su vida", de William Saroyán; "El diario de Ana Frank", con dirección de Oscar Fessler; "El carro eternidad", de Andrés Lizarraga, y "Sopa de pollo", de Arnold Wesker, labor por la que obtuvo el Premio Gregorio de Laferrére, entre otras piezas no menos importantes.
El éxito y el olvido
El cine no ignoró su expresiva máscara y su enorme fibra dramática, y en 1960 Leopoldo Torre Nilsson lo convocó para un papel en "Un guapo del 900", y bajo su dirección actuó posteriormente en "Martín Fierro" (1968) y "El santo de la espada" (1970). De su filmografía, integrada por más de veinte películas, se destacan sus personajes para "Heroína", "La Patagonia rebelde", "El hombre del subsuelo", "El camino del Sur" y "Piedra libre", nuevamente convocado por Torre Nilsson; la producción alemana "Ojos azules"; "El lado oscuro del corazón" y "Sin opción", rodada en 1995, y que fue su último contacto con la pantalla grande.
Como director teatral se lució con su puesta de "La depresión", de Julio Mauricio, en tanto que la televisión le abrió las puertas en los ciclos "Cosa juzgada", "Las grandes novelas", "Más allá del horizonte" y "La banda del Golden Rocket".
Su intensa tarea artística fue recompensada en 1968 con el galardón Talía como mejor actor de reparto, y en 1998, con el Premio Podestá. En la trayectoria actoral de Soubrié, sin embargo, no faltaron las épocas malas, esas de falta de trabajo, "de hacer -como solía recordar- innumerables bolos, poner la cara por unos mangos, hacer pasillos y antesalas", y hasta tuvo que dedicarse, para solventar sus necesidades económicas, a instalar y reparar artefactos sanitarios y destapar cañerías.
Pero el Walter Soubrié actor siempre se antepuso a estas penurias cotidianas. Y logró un merecido lugar en el medio artístico argentino. Su figura alta, combinada con el aire intelectual y sus charlas en las que intercalaba anécdotas con bromas y pensamientos políticos rotundos, fue insustituible en las mesas de esos cafés en los que se reunían los más dispares artistas de nuestro medio. La enfermedad alejó a Soubrié de su pasión indomable por el arte. Y lamentablemente muchos de sus amigos lo arrinconaron en ese baúl de los olvidos en el que jamás deben refugiarse los artistas de su talento y honestidad. Los restos de Walter Soubrié recibieron sepultura en el panteón de la Asociación Argentina de Actores, en la Chacarita.






