Adolfo Nigro: "Hablo mucho y hago mucho"

Un espacio experimental en busca de la entrevista soñada: el invitado se interroga y se fotografía
María Paula Zacharías
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23 de mayo de 2014  

El artista plástico Adolfo Nigro no deja de hablar por teléfono ni para autorretratarse. Aquí, un diálogo telefónico consigo mismo.

-¿Qué puedo preguntarme?

-No sé, yo ya no me hago más preguntas. Yo trabajo.

-¿Qué hacés?

-Entro al taller como a un espacio donde me están esperando los materiales: maderas, papeles, boletos, acrílicos, óleos, cartones?, y veo qué hago con todo eso. Cuando empiezo no sé adónde voy a llegar. Este mes, por ejemplo, no pinté nada sobre tela. Dibujo en blocs y hago juguetes: una lechuza, una gallina con un huevito adentro. También hago collages con los sobres de las cartas que pido que me manden mis amigos. Me levanto y arranco a trabajar.

-No tanto ¡Nunca madrugás!

-No, me levanto tarde. Arranco a las 11. Y vivo hablando. Tengo mucha comunicación por teléfono con mis amigos, porque yo no sé manejar Internet ni me interesa aprender. Soy un burro en eso. Tengo muchísimos amigos, pero desplazarse de un lugar a otro en esta ciudad lleva mucho tiempo. Entonces hablo por teléfono. A no ser que vengan a tomar mate o a comer algo que les cocino. Se me pasa el día hablando con mis amigos. Vivo en la cocina, porque como y pinto a la vez.

-¿Pintás y hablás por teléfono?

-Sí, tuve que hacerlo. Antes, por respeto a mis amigos, no pintaba para poder concentrarme en lo que me decían. Pero entonces no trabajaba nada. Por eso siempre trabajo hablando por teléfono. Más de diez llamadas por día.

-¿Cómo hacés?

-Yo vivo así, no sé de qué otra manera vivir. No me planteo si está bien o mal. Trabajar, trabajo: se ve porque tengo cientos de dibujos y maderas, miles de pinturas? No es que no haga nada porque me la paso hablando por teléfono. Hablo mucho y hago mucho. Es como una conducta mía, hacer muchas cosas a la vez.

-¿Qué más hacés?

-Pucheros, guisos de lenteja y pasteles de papa. En vez de ir al psicoanalista hago mandados. Me tomo un taxi al Mercado de San Telmo y hablo con todos: el de la carne, el de los pollos, el pescadero italiano, el verdulero boliviano.. Yo fui verdulero a los 10 años. Iba con mi papá al Mercado Central.

-¿Lo indispensable?

-La música. Empiezo a pintar cada día con música de todos los países. María del Mar Bonet, Mariza, los cantautores uruguayos Alfredo Zitarrosa, Daniel Viglietti, Washington Carrasco, Cristina Fernández y El Sabalero José Carbajal. Algunos son muy amigos, y los llamo y los hago escuchar que los estoy escuchando. Al Tata Cedrón, que es como mi hermano, se lo hago siempre.

-¿Lo insoportable?

-El frío. Lo odio. Si salgo tres días de mi casa, soy capaz de dejar las estufas prendidas para encontrar todo calentito a mi vuelta.

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