Ahora de esto sí se habla

Nueve obras teatrales de la cartelera porteña tocan, desde diferentes visiones e intensidades, la temática de la violencia de género
Cecilia Millones
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16 de marzo de 2015  

Son historias que duelen, pero el teatro no las calla ni las mete debajo de la alfombra. Sobre sus escenarios se despliegan personajes inspirados en hechos reales, experiencias familiares, inmigración de los años 30 y hasta en mitología griega. Ellos muestran lo más duro de la violencia física y psicológica, la explotación sexual y la humillación.

Con un mensaje de denuncia, de reflexión y de no mirar al costado, estas obras teatrales levantan la voz en contra de la violencia de género y la trata de personas. Son propuestas que buscan darle mayor visibilidad a una causa urgente y LA NACION propone un circuito para conocerlas.

En el límite entre los barrios Chacarita y Colegiales, Ana María Cores recibe a este diario mientras se prepara en los camarines del teatro Regio para una nueva función del musical tanguero La novia de Gardel. Allí interpreta a una inmigrante italiana de los años 30 que, engañada, cae en una red de prostitución.

"Esta historia muestra cómo la violencia de género y la esclavitud estaban tapadas. Las mujeres tenían que soportarlo porque no se podía contar", reflexiona Cores sobre esta obra que escribió junto con Pablo Mascareño y Marisé Monteiro. Con dirección de Valeria Ambrosio, La novia de Gardel combina la comedia con el drama para mostrar cómo la protagonista escapa mentalmente de la esclavitud sexual a través del sueño con la figura del Zorzal Criollo. "Creo que no hay nada mejor que el teatro para hacer tomar conciencia a la gente de que esto sucedía y sigue sucediendo. No ha cambiado en muchos aspectos -sostiene Cores-. Ahora se puede contar y bienvenido sea que se hable y que se denuncie. Eso significa que dimos un paso, pero falta más."

A unas 30 cuadras, en el espacio Elkafka, de Almagro, con Casandra Iluminada, Noemí Frenkel representa a una mujer que ha vivido una situación de abuso y quienes deberían haberla ayudado prefirieron no ver ni escuchar. Este personaje carga con la necesidad de sacarlo a la luz para sanar el dolor. "Desde chica me fascinaba la mitología griega y Casandra pasó a ser un personaje favorito de mi imaginario. Me sentía identificada con su rebeldía y su situación de sentirse incomprendida -detalla Frenkel-. En la obra, la protagonista se mete en la piel de heroína para resolver tanto la problemática de Casandra como la propia. Y lo bueno que tiene el teatro es que cuanto más coincida con la realidad y transmita una verdad, está quien se reconoce y puede tomar conciencia."

Romper el silencio

"¡Pero qué decís Ester! Si Huguito no me pegó, solamente me empujó", sostiene Verónika Ayanz Peluffo sobre el escenario de El Damero, ubicado en Balvanera. Allí interpreta, junto con Anabel Ferreyra, la obra Fábrica de chicas, de Osvaldo Peluffo. El texto cala hondo en un público que se muestra conmovido frente a la historia de dos mujeres esclavas de sus propias pasiones. "Ambos personajes son espejos invertidos. Son dos maneras diferentes de mirar el mundo", explica Peluffo mientras agrega anécdotas de espectadores que se descubrieron en la historia y que lograron luego romper el silencio. "La misión de los artistas es contar sufrimientos y alegrías de la vida, en este caso tenemos un gran sufrimiento que invita a hombres y mujeres a reflexionar y que funcione como alarma en un tema social."

Una experiencia similar comparte Mónica Salvador, quien regresa a escena con La última vez, en Pan y Vino, para contar junto con Alejandro Fiore y Belén Santos, la dramática historia de una mujer que no logra salir del círculo de violencia. "Desde que estrenamos, en 2013, la obra ayudó a muchos a contarlo por primera vez -señala-. Reconocieron en los personajes otro tipo de maltrato como es la violencia psicológica. A muchos hombres les duele y los he visto llorar en silencio desde la platea. No es indiferente, es crudamente real."

Salvador, además, es abogada y colabora en una defensoría de niños, niñas y adolescentes. "Antes las mujeres decían que el matrimonio era una lotería y entonces lo vivían desde el silencio. Hoy se habla más de la violencia, se atreven a hablar y el teatro es un medio muy importante para reflexionar sobre este y muchos otros temas", agrega.

Violencia cotidiana

A través de El loco y la camisa, Nelson Valente busca producir en el espectador la misma incomodidad que se presenta en una casa donde la familia pelea delante de sus invitados. Ya lleva cinco temporadas consecutivas en la escena teatral y actualmente se presenta en El Picadero, ubicado en Balvanera. Además, en 2013, participó del primer Festival Nacional de Teatro sobre Violencia de Género (ver recuadro). "Uno puede ejercer la violencia de muchas formas, y el padre de esta historia las tiene casi todas. Por eso, propongo poner la lente sobre algunas violencias y maltratos cotidianos que vivimos permanentemente y que no los notamos -explica el director-. Cuando los exponés en el escenario, al principio a la gente le resulta gracioso, pero llega un momento en que se pregunta de qué se está riendo."

Otras obras relacionadas con la violencia cotidiana tienen lugar en Villa Crespo y Abasto. Éstas son Ley Lear, de Santiago Alegría; y Trópico del Plata, de Rubén Sabadini. La primera se presenta en Espacio Aguirre, donde Milagros Coll, Iara Martina y Paz Imán interpretan a tres hermanas oprimidas y silenciadas por un padre alcohólico. En La Carpintería, Sabadini metaforiza la violencia en la vida cotidiana a través del trabajo actoral de Laura Nevole.

A su vez, en el Tadrón, de Palermo, Ciela Asad y Sofía Saraniti interpretan Belleza y escándalo, en donde dos mujeres atraviesan un viaje reparador para superar el dolor y el abuso.

Otras propuestas incluyen además la reflexión sobre la actual contención legal. Tal es el caso de la obra Mika, de Jimena Duca, que tras la reglamentación, en enero pasado, de la Ley Nacional de Trata de Personas y Asistencia a sus Víctimas, recorre el interior para generar una toma de conciencia colectiva sobre la violencia y la trata. Está inspirada en casos reales y uno de ellos es el de Marita Verón, contado a través de la incansable lucha de su madre, Susana Trimarco.

"Hoy se habla más de ambos temas pero también es preocupante el mayor grado de violencia", agrega Salvador. "Todo lo que la gente te devuelve en los debates posteriores de la obra tiene que ver con la posibilidad de poder hablar sobre la violencia y si hay algo que nos propusimos desde el principio fue lograr esa reflexión social."

"Muchos lo soportan porque creen que así es la vida... pero no lo es", profundiza Cores. "La vida es que podamos ser felices y desarrollarnos en un ambiente de amor. Y cuando vemos que alguien está sufriendo, tratar de ayudar y denunciar. Eso mismo lo podemos hacer desde el escenario: vernos reflejados para tomar conciencia y no ser cómplices de la violencia."

Para tomar nota y hacer un recorrido temático

La novia de Gardel

de Ana María Cores, Pablo Mascareño y Marisé Monteiro

Para una inmigrante italiana, el soñar con ser la novia de Gardel representa el escape hacia un mundo de libertad. Con Ana María Cores y Mariano Depiaggi.Dirección de Valeria Ambrosio. Miércoles a sábados, a las 21, y domingos, a las 20, en el Regio (Córdoba 6056). Entrada $ 130.

Belleza y escándalo

de Ciela Asad

Dos mujeres de distinta generación, marcadas por el dolor y el abuso, atraviesan un viaje reparador.Con Sofía Saraniti y Ciela Asad. Jueves, a las 21, en Tadrón (Niceto Vega 4802). Entrada $ 120.

Casandra iluminada

de Noemí Frenkel

Una mujer intenta llevar hasta sus últimas consecuencias el mandato de callar. Pero algo la impulsa a hablar. Ella guarda un secreto que duele y no puede olvidar. Con Noemí Frenkel.Dirección de Silvia Goldstein y Noemí Frenkel.Jueves, a las 21, en El Kafka (Lambaré 866).Entrada $ 120.

El loco y la camisa

de Nelson Valente

La historia de una familia se entrelaza con la locura, la revelación de la verdad y la violencia doméstica. Compañía Banfield Teatro Ensamble. Miércoles, 20.30; viernes y sábados, 22.30, en El Picadero (Pasaje Enrique S. Discépolo 1857). Entrada $180.

Fábrica de chicas

de Osvaldo Peluffo

Mujeres expuestas, sometidas, juzgadas y controladas que muestran su propia historia para reflexionar en torno a la histórica cultura machista y sus consecuencias.Con Anabel Ferreyra y Verónika Ayanz Peluffo. Sábados, a las 21, en El Damero de Gina Piccirilli (Deán Funes 506). Entrada $ 120.

La última vez

de Mónica Salvador

Abre el telón a la intimidad de una relación, de vínculos enfermizos que se van gestando en silencio y a oscuras.Con Mónica Salvador, Belén Santos y Alejandro Fiore. Dirección de Alejandro Fiore. Miércoles, a las 21, en Pan y arte (Boedo 876). Entrada $ 100.

Ley Lear

de Santiago Alegría

La historia de tres hermanas y un padre alcohólico enclaustrado en su habitación, donde reina el miedo, la violencia y la trasgresión de todo derecho humano.Con Milagros Coll, Iara Martina y Paz Imán. Domingos, a las 20, en Espacio Aguirre (Aguirre 1270). Entrada $ 100.

Trópico del Plata

de Rubén Sabadini

Una historia que, aunque paradójicamente se la llama "de amor", enmascara y disfraza la violencias.Con Laura Nevole. A partir del 7 de marzo, sábados, 22.30, en La Carpintería (Jean Jaurés 858). Entrada $100.

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