
Joaquín Sabina
1 minuto de lectura'
El cantautor español vuelve luego de tres años de ausencia discográfica con su primer álbum desde Dímelo en la calle (2002), que marcó su retorno luego de la enfermedad que hizo temer por su vida. Estos años tampoco fueron fáciles para Sabina, que estuvo ausente de los escenarios y confiesa haber pasado por una profunda depresión. Por eso lo de Alivio de luto, que es el estado que atraviesan las viudas cuando empiezan a superar el dolor de la pérdida. Producido por sus compinches de siempre, Pancho Varona y Antonio García de Diego (también músicos de su banda y compositores de algunas músicas), a los que se suma José Romero, el álbum "Es una crónica más o menos decente de lo que ha pasado mientras estuve fuera de los escenarios", según Joaquín. Esto implica desde lo personal a lo universal, con temas que hablan de su depresión ("Nube negra", "Seis tequilas"), de las guerras ("Pie de guerra") y las miserias humanas ("Números rojos"), de amores ("Ay! Rocío", dedicada a su hija) , amigos ("Resumiendo") y despedidas (la magnífica "Con lo que eso duele"). Y si bien en lo musical no trae mayores novedades (aunque se nota una búsqueda de la variedad, con canciones que van desde el rock & roll al flamenco), cuesta encontrar en el idioma castellano un autor con un manejo de las palabras tan fascinante como el de Sabina. Hay que remitirse a Leonard Cohen o Bob Dylan, a quienes no casualmente menciona como "cómplices del desconcierto", para pensar en un talento capaz de construir canciones con frases como "¿Quién dijo que hoy es múltiplo de antes/ y el ego un envidioso malcriado?/ ¿Qué maldición separa a los amantes/ que no se han olvidado?"






