
Steve Buscemi: el mafioso menos pensado
Hoy comienza la segunda temporada de Boardwalk Empire, la serie que protagoniza y es la más cara de la historia de la TV norteamericana
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Nueva York.- El mejor momento del primer episodio de la segunda temporada de Boardwalk Empire , que se estrena esta noche en HBO, llega cerca del final, cuando Nucky Thompson usa su talento político para desactivar un inminente enfrentamiento racial. Días antes, una patota del Ku Klux Klan había atacado a tiros y matado a cuatro personas en la destilería de whisky ilegal de Chalky White (Michael K. Williams), el líder de la comunidad negra de Atlantic City, que a su vez disparó y mató a uno de los miembros del Klan. La ciudad está a punto de enroscarse en una espiral de violencia, pero el habilísimo Thompson, interpretado con serenidad y picardía por Steve Buscemi, logra calmar los ánimos con dos discursos, en dos iglesias distintas, donde le dice a cada grupo lo que ese grupo quiere oír: "Prometo que este crimen no quedará impune".
Nucky Thompson, basado en un personaje real llamado Nucky Johnson, es mucho más que un político: es el rey del comercio ilegal de alcohol en los años de la prohibición en Estados Unidos, es dueño de hoteles y casinos en Atlantic City y es el tesorero de este condado del sur de Nueva Jersey, desde donde controla las elecciones municipales y los contratos de obras públicas. Ante la falta de un Estado confiable o transparente, Nucky Thompson, fiestero, mujeriego y corrupto, es el mejor reemplazo disponible. O quizás el único. "Nucky hace lo que cada situación necesita y él está capacitado para proveer –dice Buscemi en una entrevista con La Nacion–. Para él, lo importante es cómo solucionar problemas para que la rueda siga girando."
El pragmatismo de Nucky, que no ve a sí mismo como un hampón o un político corrupto, es también el pragmatismo de Buscemi, que defiende las contradicciones morales de su personaje. "Así eran las cosas entonces y así es como se siguen haciendo en el mundo real", dice el actor, y ensaya una defensa populista de la corrupción política: "Para Nucky, si beneficia a la comunidad, la corrupción no es un problema". En la Atlantic City de 1921, como en muchos otros lugares antes y después, para poder "robar" también había que "hacer".
Hay un clarísimo ejemplo de esto en el debut de la segunda temporada, cuando Nucky y un grupo de constructores y funcionarios estatales arman un plan para asfaltar la ruta desde Atlantic City, a la orilla del océano, hasta Filadelfia, 100 kilómetros al Oeste. A Nucky le interesa asfaltar porque está harto de que sus camiones, cargados con licor ilegal, queden empantanados en el barro. A los funcionarios y los constructores les interesan sus comisiones. Es todo un gran negociado, pero al menos el estado de Nueva Jersey gana una conexión pavimentada con Filadelfia. "Si sólo te motiva la codicia, entonces vas a tener problemas –dice Buscemi, explicando a su personaje–. Pero si estás dispuesto a distribuir la riqueza y proveer servicios a la comunidad, entonces Nucky está dispuesto a hacer la vista gorda."
Buscemi parece un candidato impensado para jerarca del crimen organizado. Terence Winter, el creador de la serie, confesó hace poco que su intención inicial para el papel de Nucky era un actor grandote y amenazante, como el James Gandolfini de Los Soprano, donde Winter era uno de los guionistas. Un día, conversando sobre el asunto con Scorsese, surgió el nombre de Buscemi, y ya nadie volvió a pensar en otro, a pesar de que Buscemi no es grandote ni de aspecto amenazante. ¿Lo sorprendió que lo llamaran para interpretar a un capo del crimen organizado, a pesar de que no tiene para nada la pinta ni la sensibilidad de un gánster?
"Es que para mí Nucky no es un gángster –responde Buscemi–. Nunca lo fue. Me sorprende cuando me dicen eso, cuando me dicen que Nucky es un capomafia. Para mí no es un capomafia." Lo que más le gustó y lo sorprendió del guión, dice, es lo bien escrito que estaba: "Me pareció tan bueno que vi que muchos otros actores iban a querer hacerlo".
Si Nucky Thompson es el pegamento que mantiene unida a la Atlantic City de 1921, Steve Buscemi es el centro de gravedad de los quince personajes de Boardwalk Empire, noventa años más tarde. La primera temporada de la serie fue la más cara de la historia de la TV en los Estados Unidos. Su éxito fue inmediato: fue el estreno de HBO con más espectadores en muchos años y sus actores y guionistas recibieron varios premios y nominaciones, entre los que se cuentan el Emmy al mejor director para Scorsese.
Otro de los premiados, con un Globo de Oro, fue Buscemi, para quien Boardwalk Empire ha sido un cambio clave en su carrera. Hasta el año pasado, el actor había trabajado con directores famosos pero casi siempre haciendo papeles secundarios: a veces patéticos (como en El gran Lebowski, de los hermanos Coen), y a veces desagradables (como en Perros de la calle, de Quentin Tarantino), pero siempre marginales y raros y cerca del llamado cine independiente.
Ahora es el personaje principal de una carísima producción en el corazón del mainstream televisivo. Consultado sobre estos cambios en su carrera, Buscemi suspira y elige dar una respuesta de compromiso: "Como actor, uno siempre está atento a papeles interesantes, en proyectos basados en buenos personajes". Pero después agrega: "Yo sólo estoy agradecido a Terry [Winter] y a Martin Scorsese de que hayan confiado en mí para ponerme en los zapatos de Nucky. Me siento realmente afortunado. Es uno de los mejores roles que he tenido o que jamás tendré".
DE ACTORES ASUSTADOS Y DISPAROS INOFENSIVOS
Además de Buscemi, varios de los actores de Boardwalk Empire atendieron a la prensa internacional. En sus entrevistas, todos coincidieron en declarar lo contentos que estaban de participar en este proyecto y en elogiar a Terry Winter, el creador y guionista principal de la serie. Aparentemente, Winter nunca les dice a los actores qué va a ocurrir con sus personajes: se enteran cada día cuando reciben sus líneas. Shea Whigham, que interpreta a Eli, el sheriff de Atlantic City y hermano de Nucky Thompson, contó una anécdota al respecto. Al final de la primera temporada, Eli recibe un disparo en el estómago. Whigham, un actor poco conocido que había esperado toda su vida por una oportunidad como ésta, tembló de miedo cuando leyó aquella escena: no tenía ganas de morir. Pero menos ganas tenía de preguntarle a Winter si estaba a punto de quedarse sin trabajo. Por suerte, al otro día lo llamó el jefe a su oficina. "No te preocupes por el disparo –le dijo–. Vas a sobrevivir."





