
Chica freak, Asia Argento dice que jamás padeció de inhibición sexual. Hija de un cineasta italiano que la sometio a filmar varios desnudos, Su última película se titula “XXX” y tiene como coprotagonista a Vin Diesel.
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Asia Argento, 26 años, acepta contarme un poco acerca de ella [por si no lo saben, es la coprotagonista del thriller de acción XXX, junto al ascendente Vin Diesel, que se estrenará en la Argentina en pocos días]. Cuando termine el relato, casi tendrán que arrastrarme fuera de la habitación con perros salvajes. Asia se me presenta así: tacos aguja, una camiseta con un bretel caído, jeans, y una pancita pálida como luna en cuarto creciente. Su voz adormecida se me pega como una humedad pos-coital. Su pelo es un revoltijo, y sus labios tienen un brillo rojo furioso. El encuentro sucede en Los Angeles, en su hotel.Sentada a la mesa, dibujando su vida con el humo de un Camel Light, Asia habla acerca de Vin Diesel.
-Tuve muchos sueños con él, muchos -dice-, pero nunca sueños sexuales sino más bien de tipo mágico, sueños de ensueño, sueños simbólicos. Una vez vi su alma. No creo ser el tipo de chica que le gusta a Vin. No tengo idea de cuál sea su tipo. Pero es una persona maravillosa. El es el Rey.
En Italia, Asia es una gran estrella, una especie de provocador tesoro nacional. Su padre es el cineasta italiano Darío Argento, verdadero especialista en películas de terror con un registro soft-core (Suspiria, Cuatro moscas sobre el terciopelo gris). Desde chica, Asia apareció en tres películas de su padre: Trauma, The Stendhal Syndrome y El fantasma de la Opera; en varias de ellas jugó escenas provocativas de tipo sexual.
Asia es poseedora de los talentos más diversos. Veamos: escribe novelas (I Love You, Kirk) y cuentos cortos, pinta, canta en una banda, es actriz (trabajó a las órdenes de Michele Placido en Le amiche del cuore y de Patrice Chéreau en La Reina Margot), ha dirigido películas (Scarlet Diva se tituló su debut) y documentales (La scomparsa), filmó videoclips (entre otros los de la cantante italiana Loredana Berté), ganó dos premios David di Donatello (por su interpretación en Condonnato a nozze, de Carlo Verdone, y Compagna di Viaggio, de Peter del Monte), acepta hacer desnudo frontal total en medios gráficos y en la pantalla, y puede mantener una charla informal e inteligente acerca de los excesos, Dios y la redención. Además, en la era de las actrices tatuadas, ella está más cargada de tatuajes que ninguna de sus competidoras. Tiene un sol y dos serpientes en su columna, un ojo en su hombro, un ángel con grandes alas desplegadas ascendiendo desde su vello púbico y, a la altura de su tercera costilla, lleva tatuado el nombre de su hermana Anna, fallecida en un accidente de moto.
Hasta el nacimiento reciente de su hija, Anna Lou, Asia había elegido vivir prácticamente escondida y en las sombras, padeciendo (o, quizá, disfrutando) severas depresiones, entregándose a pensamientos y visiones de sí misma como un fenómeno de circo que ella misma denominó Ella la Rara.Asia es, entonces, una freak, y sólo Dios sabe qué más, pero intentaré averiguarlo, ya que parece dispuesta a ir conmigo donde yo quiera.
-Sí -acepta-, tengo muchos sueños húmedos, todo el tiempo, sueños muy sexuales. Son los mejores. Recientemente, tuve uno sobre alguien que fue mi pareja. El sexo con él no había sido realmente nada bueno, pero en el sueño sí lo era. Entonces, quizá, es como si de alguna manera yo tratara de ayudarlo.Reflexiona sobre eso brevemente, da una pitada a su Camel Light y sigue informándome: la última vez que hizo el amor con alguien fue la noche anterior.
-Ayer -murmura-. Fue con un amigo nuevo. Fue muy lindo, porque antes de esto no había tenido sexo durante meses. No estaba interesada. No me gustaba nadie en particular, Estaba satisfecha con mis sueños húmedos.
En el décalogo de los periodistas éste es, sépanlo, un momento caliente. Asia apaga su cigarrillo, pisándolo. Mientras inspiro profundamente, le pido que se levante y me acompañe al baño.
-ok -dice, mientras avanza.
-¿Te ves en el espejo? -pregunto.
-Sí -afirma.
Entonces digo lo que pienso. O, más bien, largo las palabras atropelladamente, a lo bestia.
-¿Qué clase de chica sos? -pregunto casi gritando .
Responde sin vacilar ni incomodarse:
-Muy solitaria, creativa, introvertida, pero también medio desquiciada, un poco enroscada… Soy joven. No sabía eso. Pero no me reconozco. Ese es mi problema con el espejo. ¿Quién es esa? No lo sé. Sólo veo lo feo… Mis dientes me representan. Cuando era chica hicieron de todo para enderezarlos. Le dije a mi padre: "Si me ponen ortodoncia de nuevo, me mato". Me respondió: "Me parece justo". Entonces ahora mis dientes son tan retorcidos como mi alma. Me gustan. Yo soy oblicua.
No ve seguido a su familia. Su padre generalmente está en otro lado dirigiendo sus películas de horror, mientras su madre, la actriz Daria Nicolodi, también está de viaje, actuando.
El recuerdo más antiguo de Asia es una escena en la que ella está en la playa de Toscana, donde la habían mandado a pasar el verano con la niñera. Allí se escondía detrás de un árbol y pasaba los días mirando todo el tiempo a una nena rubia de aspecto fantasmagórico que tenía Síndrome de Down. Luego, cuando Asia tenía 5 años, su padre puso un proyector en el living de la casa que tenían en Roma y en las paredes comenzaron a aparecer los extraños personajes de una película de Tod Browning [Freaks, 1932]. Desde entonces, ella ha visto esa película más de cien veces, ha atravesado esas imágenes: criaturas con forma de gusano que se arrastran por la tierra, cabezas con clavos, mujeres barbudas, que pueden salir de debajo de los carros del circo y atraparte en la oscuridad.Asia no fue como cualquier niña, y de hecho no le gustaban los otros niños.
-Eran estúpidos -recuerda-. Me daba vergüenza ir a la plaza con ellos y ensuciarme. La infancia me resultaba desagradable. Apestaba. Me gustaban más los adultos. Quería hacer cosas más útiles. Pero siempre tuve ese sentimiento de no pertenencia, incluso en mi propia familia. Mis padres me olvidaron. Hice todo lo que pude por lograr su atención. Comencé a escribir poemas cuando tenía 5 años y publiqué mi primer libro cuando tuve 8. Leía Moby Dick, Oscar Wilde, [Charles] Baudelaire y toda esa locura. Pero realmente no funcioné hasta que empecé a hacer cine, cuando tenía 9 años. Y a partir de entonces me llevó otros siete años, cuando ya tenía 16, que mi padre me considerara para una de sus películas.
-¿Trabajaste haciendo desnudos para tu padre?
-Sí -dice-. Era bastante incómodo pero, de algún modo, también liberador. Experimenté el complejo de Edipo -o de Electra, en este caso- de un modo muy real. A los 22 hice una película donde perdía mi virginidad y mi padre estaba ahí, filmándolo. No quiero investigar mucho por qué él quiso que hiciera eso en una película. No hablamos de esas cosas. En general, hablamos de cine; en particular de películas mudas, que son una mutua obsesión.De pronto asia deja de hablar, y el silencio se expande mientras nos acomodamos en nuestras sillas. Luego ella rompe ese silencio para decir que su olor favorito es el de "las axilas de un amante", que en esta vida "nada dura para siempre" y que la mayoría de sus pinturas son autorretratos aunque "con pechos más grandes y caderas más anchas", un recurso para desprenderse de su yo. Pinta, además, casas, "casas que nunca tuve, con chimenea y techo a dos aguas, las ventanas abiertas, las puertas cerradas".
Desde que tuvo a Anna Lou -cuyo padre, a quien sólo llama Morgan, está en la banda italiana de rock Bluvertigo-, su humor general cambió.
-Era bastante melancólica -reconoce-. Ahora, estoy contenta. Casi, diría, positiva.Cuando piensa esto, parece que fuese a sonreír, cosa que en general no hace por sus dientes oblicuos.A estas alturas, tengo los ojos cerrados. Podemos oír perros, pájaros y el bajo aunque amenazante thwack- thwack de un helicóptero. Entonces, le pregunto en qué parte de su cuerpo se demorarían mis ojos si estuviesen abiertos.
-En mis pies -dice.
Escucho mientras ella prende otro cigarrillo.
-Oh, en mis tetas, quizá -agrega-; tengo un décolleté realmente profundo; así le dicen en Francia. Pero no me gusta mucho mi cuerpo. Aún me da vergüenza estar desnuda delante de alguien. También tengo vergüenza de estar en bikini. Entonces, para mí, estar desnuda en una película es como una terapia. Cuando estás desnuda, la gente se asusta, y ese sentimiento de miedo los hace estar más alerta para con una. Yo me aprovechaba de eso. Es un truco que usaba en mi trabajo. No uso la desnudez como algo bonito. Para mí, es algo temible.
-¿Y cuando estás sola?
-¿Si estoy desnuda? No, realmente, no. Estoy en bombacha… Duermo sin bombacha y sí, algunas veces, desnuda.
Me reacomodo en la silla otra vez, suspirando.
Mas tarde, Asia vuelve a hablar acerca del hombre con el que durmió la noche anterior.
-Quizá no vuelva a verlo otra vez -dice, pensativa-. No me preocupa. De hecho creo que me gusta así, ahora. No es que sea mejor. Hay algo de doloroso. Pero puede ser dulce. -Exhalando, añade-: ¿Sabés cuándo estoy melancólica? Sólo cuando me engaño con sueños donde soy capaz de tener un novio o de vivir con alguien y tener una vida amorosa normal.
Me conmueve esa frase. Me pongo de pie para tocarla, pero esta demasiado lejos.
-Quizá tenga miedo a la intimidad -dice con serenidad-. O quizá después de un tiempo me disgusta ese contacto estrecho. Con los varones siempre es algo así: "¿Me querés? ¿Por qué me amás?". Nunca es libre. Quiero estar con alguien con quien divertirme, y nunca es así. Los hombres quieren ponerme un tapón en la boca y censurarme. Tienen miedo de mi pasado y del hecho de que haya sido una persona muy curiosa toda la vida. Nunca tuve un hombre que me alentara. Me quieren cambiar. Pero en cuanto me cambian, ya no les sirvo. Puedo cambiar, y de hecho lo hago, pero no para satisfacer a un tipo, sino por un estímulo, una necesidad o simplemente para crecer.




