
Conocé a la banda formada por tres apóstoles del glam ciruja y una baterista que puede hablar del Torneo Apertura y mirá el video de "Suena Total".
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Glamour y brillo, moda y fama: persiguiendo a rajatabla los cuatro edictos de Jem & The Holograms, Azafata emergió entre las bandas de la generación pop 00 para tocar con las manos el cielo del under, y con los pies el suelo del mainstream. En los últimos tres años pasearon Rockbit (2005), su primer y único disco, desde Alerta! hasta EMI, y de Buenos Aires a Chile y México. Cerraron 2006 elegidos por los lectores de Rolling Stone como banda revelación y este año terminaron de escribir una nueva historia de ascenso meteórico en el rock nacional. “Fue rápido pero no improvisado. Fuimos paso a paso y no nos saltamos ninguno”, sostiene Juan Florido, bajista carismático y encargado del ochentoso departamento de indumentaria del grupo. “Acá estamos acostumbrados a vivir en la B y nuestro objetivo es siempre entregar algo de primera”, retoma Ariel Flores, el frontman guitarrista. El cuarteto flúo se completa con Fernando del Gener en sintetizadores y Ludovica Morell Otamendi, baterista prodigio desde los 5 años. Ellos explican la mancha expansiva de Azafata como el resultado lógico de debutar con un álbum sólido, y no por un arrebato de entusiasmo en la escena, un hype. “Hicimos under pero crecimos tanto que necesitábamos otra infraestructura. Rockbit nos fue demandando cada vez más porque pasa de mano en mano y contagia. Salió por primera vez hace tres años y sigue siendo fuerte. Se creyeron todos la gran farsa, porque está muy bien hecha.”
La Guitarra | Hace cinco años, las dos mitades de Azafata rondaban los 20 por separado, con tensiones típicas en sus bandas y familias. Por un lado, Ariel y Fernando pasaban por infructuosos proyectos de electrónica y brit pop, mientras estudiaban composición musical. Por el otro, Ludovica y Juan –que en su tiempo libre diseñaba ropa para señoras de casa– estaban al frente de un grupo punk, B.A. Queens: “Una parodia de New York Dolls, con un nombre bien grasa”. Se agruparon después de conquistar a Ariel desde el escenario: “Fue asombroso, el show más rockero que había visto en mi vida. Un barcito de Campana que tenía a 50 personas haciendo pogo en un lugar para 15 y ellos dos tocando arriba de una mesa de pool. Flasheé y ahí mismo hablé con Ludo y le dije: «Quiero entrar... ¡Como sea!»”. Durante más de un año, el nuevo proyecto consistió en ensayos y planificaciones ambiciosas, costeadas por diferentes tipos de changas, como servir en un sushi-bar de Palermo. “Es terrible: la supuesta vagancia no te la perdona nadie. Fue también un momento difícil con la familia. Pero a los cuatro nos unió el deseo de rock.”
¿Cuál es tu rock? | “Teníamos 10 o 12 años cuando empezaron Babasónicos, Los Brujos, Illya Kuryaki. No es que tengamos todos sus discos, pero crecimos en los 90, nos formamos con ellos y entendimos que ellos hacían el rock diferente”, dice Juan en un intento de señalar a los precursores de Azafata. Se los vio compartir escenario con Emmanuel Horvilleur y Lourdes (sí, la ex Bandana). Y Ale Sergi bendijo el disco en “Traición”, que no es un cover del tema homónimo de Miranda! Como parte de la ola pop argentina de esta década, ellos también pujan por un recambio generacional y agradecen a Jessico –la obra maestra babasónica– por iniciarlo. “Es un gran disco y abrió la puerta para que todos empezáramos a existir, ya sea Miranda!, NerdKids o Capri”, sostiene Juan. Pero si hay algo que caracteriza a este grupo, protagonista de esta nueva camada con capacidad de autobombo, es la técnica aplicada a la hora de llevar a cabo un plan de conquista. “Todo el tiempo nos replanteamos nuestros objetivos. Cuando llegamos a convocar trescientas personas, inmediatamente dijimos: «Listo, hagamos un Niceto». Después fue el Ateneo, después el Roxy, el interior, Chile y ahora México. Nos gusta sobreexigirnos.” Ariel remata: “Ahora nos gusta pensar que no tenemos techo”.
Beat-rock | “La dosis justa de pop, rock y destellos de electrónica” es la definición de la banda para Rockbit, cuya reedición en septiembre de 2006 y su lanzamiento internacional prolongaron hasta 2008 su vida útil y sus ¡cuatro! singles: “Estupendo”, “Suena total”, “Insomnia” y “Es tarde, lo sé”. Más allá de que los cuatro compartan el crédito de cada uno de los tracks, a la hora de decir quién puso qué en esa mezcla no surgen dudas. “Ludovica es el rock de la banda. Es la que obliga a poner el equipo en 11. Ludo te puede hablar del Torneo Clausura, Apertura, y cómo salió el Manchester… y nosotros no tenemos la más puta idea de qué hacer con una pelota”, cuentan. “En nuestro caso, cada jugador tiene su posición y Ludo ocupa muy bien ese lugar. Todos tienen formación musical menos Juan, que no sabe escribir una partitura pero aprendió mucho de la escuela de la calle, y ahí entra a jugar el instinto”, sostiene Flores. Florido termina: “Cumplimos nuestro capricho, que fue hacer algo bueno. Un disco que nos deje tocar con doce parlantes Marshall atrás”.
Estilo como free pass | En los créditos de Rockbit, el rubro vestimenta no se pasa por alto (figuran Roberto Sánchez y Cover Your Bones) porque para Azafata el look es, más que obligatorio, una forma de vida: “Cuando pensábamos en la imagen de Azafata nos venían a la mente Prince, que salía a tocar con tanga y piloto, y Axl Rose, con esas calzas ajustadas. ¿Por qué no vivir así? Qué mejor que tener el circo abierto todo el día”, expone Ariel. “Aunque si hay uno de nosotros al que le toca esa parte, es Juan.” Florido explica: “Es que pienso en esto las 24 horas. Soy bastante obse. Si no estamos ensayando, me voy con Ari a Solano a buscar ropa a una feria ciruja. O nos vamos a un desfile o a una muestra que inspire algo para sumar a la puesta. Estamos cumpliendo nuestra fantasía de rockstars, y queremos hacerlo con estilo”.
Mirá el video de "Suena Total", por Azafata:




