
Pedro Aznar
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El ex Seru y su Brasil interior
Si hay un arte dificil dentro de la canción, es traducir un tema de otro idioma al castellano y hacer que suene natural y no como –justamente– una traducción. Aznar ya demostró que domina este terreno como pocos, con sus adaptaciones de "Ya no hay forma de pedir perdón" (Elton John) y "Barrio marginal" (Stevie Wonder). Traducir canciones del portugués parece doblemente difícil por la musicalidad inherente al idioma, pero Pedro sale airoso de este desafío, apropiándose de los temas hasta el punto que, en algunos casos, parecen de su propia autoría. Para ello, incluso se toma libertades como cambiar la geografía de ciertas situaciones ("Alcira tomando ginebra de frente a la plaza San Martín", dice en "Alcira y la torre", de Lenine), construyendo una suerte de historia personal de su relación con la música brasileña. Hay abundante presencia de temas de Milton Nascimento y Egberto Gismonti, autores que influenciaron profundamente a un Aznar aún adolescente. La bossa nova aparece sólo como una referencia ("Dindi", de Jobim, y "Para qué discutir con Madame", que remite a João Gilberto), y tras el paso casi inevitable por Caetano Veloso y Gilberto Gil, el repertorio se centra en contemporáneos de Pedro, como Lenine, Herbert Vianna, Cazuza y otros menos conocidos. Muy lejos del Brasil turístico, el interés de Aznar se concentra en las letras y melodías más que en el ritmo, presentando la música en un formato despojado, al comando de un trío con Andrés Beeuwsaert en teclados y Facundo Guevara en percusión. El álbum doble Aznar canta Brasil fue grabado en vivo en el Teatro ND/Ateneo en febrero de 2005, y es una buena muestra de la madurez de Pedro como intérprete, al lanzarse sin red sobre un repertorio tan complejo. Pero desde que abandonó Seru Giran, se sabe que Aznar es un tipo al que no lo asustan los desafíos.






