
Balcarce: del violín al bandoneón, sin escalas
Incansable: cerca de los 80 años, el célebre compositor y violinista decidió cambiar de instrumento, con el que ahora se presenta en El Viejo Almacén.
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Solamente por haber escrito "La bordona", ese tango con aire campero que grabó Aníbal Troilo en 1956, Emilio Balcarce se aseguró un lugar en la historia grande de la música porteña. Pero el compositor y violinista, que tocó veinte años en la orquesta de Pugliese, fue "socio fundador" del Sexteto Tango y arreglador de Troilo, Francini o Gobbi, no tiene pensado quedarse a disfrutar de su pasado glorioso.
A punto de cumplir 80 años, dejó el violín, puso sobre sus rodillas un bandoneón (instrumento que tocó en su adolescencia) y armó un nuevo grupo con el que sube todas la noches al escenario de El Viejo Almacén, después de haberse "retirado" casi tres años en Neuquén. "Me fui a Neuquén pensando que no iba a arrancar más _confiesa_. Pero extrañaba la ciudad. Además, me di cuenta de que estaba muy cómodo, pero nada más que eso. Y la vida no es estar solamente cómodo y no hacer nada. Llega un momento en que sentís la nostalgia de hacer música, y los músicos de allá me insistieron en que tocara. Como no había bandoneonista, me puse a estudiar de vuelta", confiesa con una sonrisa.
Hoy, asegura estar "lleno de proyectos". Con un empuje envidiable sigue escribiendo arreglos para un cuarteto y la orquesta que reemplazó por el verano a la de Leopoldo Federico.
Balcarce no reniega de sus viejos y famosos arreglos, pero está convencido de la necesidad de escribir en función de los tiempos que corren. "No estamos siempre en la misma época, por eso trato de acomodar las cosas al ritmo y la dinámica de lo que estamos viviendo. Cuando hago un nuevo arreglo, no lo hago porque sí. La época es distinta y se siente distinto", asegura Balcarce.
El autor de "La bordona" sostiene que esto es posible, sin tener que continuar la senda modernista iniciada por Astor Piazzolla. Continuador de un eje histórico -Bardi-Laurenz-Francini-Pugliese-Sexteto Tango-, remarca la necesidad de que ésta y otras corrientes también sean aggiornadas. "Siempre digo que los estilos van saliendo uno de otros. Hubo muchas variantes, pero en un momento todo eso se cortó. Se desarrolló y se fue poniendo en época hasta el año 60 más o menos. Lo que siguió después fue Piazzolla,
-El Sexteto Tango, ¿no significó una vuelta de tuerca al estilo de Pugliese?
-Sí, pero no existieron otros conjuntos. Eso es lo que hace falta. Todo el mundo toca como cosa moderna lo de Piazzolla. Lo es, pero también podría haberlo sido lo otro, puesto en época.
Un referente único
Los 60 años de trayectoria como arreglador hacen de Balcarce un referente único sobre el conocimiento profundo de las diferencias estilísticas de las grandes orquestas de las décadas del 40 y el 50, esas que él propone seguir revisando.
Balcarce entró en la orquesta de Pugliese precisamente porque necesitaban un violinista que además pudiera hacer versiones originales de tango para la agrupación. "El quería que nosotros aportáramos ideas. Siempre lo pedía, y no sólo de los arregladores, sino también de los solistas."
-¿Usaban la goma de borrar?
-Sí, mucho. Pero primero se trataba de sacar la idea que llevaba el arreglador. Lo interesante eran los aportes. El arreglador es un creador, porque tienen que ocurrírsele cosas que enriquezcan la obra. La obra viene con una parte de piano escrita derechita y nada más. Lo que hay que hacer es adaptarla al sabor de la orquesta para la cual se hace el arreglo.
-De hecho, la versión de "La bordona" que hizo para Troilo es muy diferente de la que escribió para Pugliese.
-El primer arreglo que hice fue para la orquesta de Pichuco. Fue el más espontáneo, el que se hace como se siente. Cuando se hace otro, hay que tratar de cambiarle cosas y adaptarlo a cada estilo.Yo pensé para el estilo de cada uno.
-¿Qué define como estilo?
-La expresión, que es una de las cosas que más me apasionó. La sonoridad también. Para eso uno estudio armonía, orquestación y esas cosas: para que el sonido sea compacto. Pero la expresión es como un artista cuando recita su letra: algunos son más fuertes, enérgicos; otros más calmos, más dulces. La otra clave son los contrastes. Nosotros hacemos muchos contrastes, pero tiene que ver con el discurso no es que está mechado así nomás.
Esa cualidad es quizá la marca registrada del autor de temas como "Si sos brujo", "Bien compadre" y "Mi lejana Buenos Aires" y que piensa poner en práctica con el cuarteto que integran Aldo Saralegui en piano, Gabriel Riva en violín y Marcos Ruffo. "No me interesa tocar para que la gente baile, aunque para eso hay trabajo. Pero hacer el estilo D´Arienzo... _dice, marcando sus límites_. Lo que quise hacer siempre es el tango con sabor a tango que vine asimilando y gustando desde la época de Laurenz, después de Ruggiero de la raíz que viene de ahí."
Como cuando tenía 14 años, Balcarce es ahora bandoneonista. Y con el mismo ímpetu con el que aprendió solo a hacer resoplar el fuelle, cuenta que para este regreso tuvo que estudiar. "Son instrumentos complejos; no es hacer acordes nada más", explica, aunque, a juzgar por lo que está haciendo noche tras noche en El Viejo Almacén, no es un impedimento para seguir sacándole jugo al tango.
"La bordona", entre recuerdos
El tema de Emilio Balcarce más interpretado es, por lejos, "La bordona", tango con una introducción que remite al arpegio de una guitarra en una milonga sureña.
El músico recuerda: "El primero que vio el tema fue Osvaldo Pugliese. Pero lo habíamos postergado. Quedó en el cajón porque quería que hiciéramos cosas más de tipo porteño.
"Un día vi que Troilo estaba en un café y me metí -continúa Balcarce-. Yo ya le había hecho arreglos para él. Lo saludé y le dije que tenía un tema que quería que lo mirara. Me preguntó cómo se llamaba el tema y me dijo: "Qué lindo título, ¿tiene que ver con el bordoneo de la guitarra?". "Sí -le dije-. Y si le parece bien (porque nos tratábamos de usted), se lo llevo mañana a las 5 de la tarde con Osvaldo Berlingieri y vemos qué pasa". Fuimos, lo tocó en el piano, lo quiso escuchar de nuevo. Y dijo: "Fenómeno, haga el arreglo".
"Entonces, le pregunté si no quería sugerirme nada, y me respondió: "No. Usted ya tiene la idea". Lo hice, lo ensayó, lo tocó en el cabaret, y en menos de un mes lo grabó. Y de entrada fue algo impactante."
-¿A usted lo sorprendió el éxito o le tenía fe de entrada?
-Yo le tenía fe, porque me gustaba cómo había quedado. No salió tan rápido, ¿eh? Fue algo pensado, elaborado y corregido hasta que quedó. El bordoneo, el tema melódico con un poco de aire pampeano, pero con sabor porteño, y después un tema rítmico que desemboca en el nuevo bordoneo. Y bueno, salió muy redondo. Tanto es así que no tuvo que tocar ni una nota, y Pichuco lo comentaba.
Con un estilo renovador
Cuando se piensa en la renovación del tango, a partir de los años 50, el nombre que surge naturalmente es el de Astor Piazzolla.
Pero músicos como Emilio Balcarce, Julián Plaza y Osvaldo Ruggiero, integrantes del Sexteto Tango que fundaron en 1968, después de dejar la orquesta de Osvaldo Pugliese, también aportaron una mirada renovadora al género.
La modernidad del Sexteto Tango y de sus arregladores y compositores, no radicó tanto en la exploración de nuevas armonías o modificaciones de la forma del tango que practicó Piazzolla. Los arreglos del Sexteto Tango siempre respetan la melodía y la forma original de los temas. Pero en un segundo plano son radicalmente innovadores en sus criterios de orquestación.
Balcarce _y sus colegas_ practican lo que él llama "contraste", que es ni más ni menos que el cambio abrupto de instrumentos y de climas en la continuidad de un mismo tema.
Balcarce puede dejar a un bandoneón tocando pianissimo la melodía durante un compás, y al siguiente, sin transición, pasar a un fortissimo de toda la orquesta, y cambiando el tempo.
Es justamente este recurso el que hace más difícil de bailar la música del Sexteto Tango más que la de Piazzolla.
Solo que, gracias a que la melodía original nunca desaparece, se hace más fácil de "seguir" al grupo que tomó la posta del camino de Pugliese que los temas de 8 minutos del bandoneonista marplatense.






