
Pese a la bendición comercial y mediática, los músicos electrónicos chilenos se desentienden del boom y tratan de convertir a Europa en su gran objetivo discográfico. Algunos ya se han ido, y otros preparan las maletas.
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Este año miguel tutera decidió dedicarse de manera exclusiva a hacer música, y hasta ahora ha logrado sostenerse. Paga el arriendo, el agua y la luz gracias a sus discos y presentaciones en vivo. "En estos últimos meses hay más feedback desde afuera. Me lleva toda una mañana enviar o responder e-mails , buscar alternativas a través de Internet. Así he hecho muchísimos contactos que ahora han prosperado". Por estos días, Tutera prepara maletas. Estará un mes completo en Europa, luego de un primer concierto el pasado 27 de agosto en el Loft de Barcelona.
No viaja solo. Lo acompaña Rodrigo Castro, conocido por su participación en el dúo Marciano junto a Sergio Lagos, y quien también transita por un promisorio camino que incluye contrato discográfico en Alemania y la opción cierta de irse a vivir a Bruselas a comienzos del año que viene. Castro quiere estar en cuanto festival y evento se pueda, "para consolidar el sello Condormusic a nivel global", según explica sobre la etiqueta independiente que maneja.
A estas alturas, seguramente la totalidad de músicos y djs chilenos de la nueva generación electrónica tienen al hemisferio Norte como un objetivo real a donde llegar con sus sonidos sintéticos y procesados. Si hace casi una década surgió la primera ola de la cultura electrónica en Chile, estamos ahora en la cresta de la segunda. La fundacional movida que surgió alrededor de la extinta disquería Background, los eventos en la discoteque Planet y la acción difusora del colectivo Euphori@ y sus fiestas masivas, plantaron semillas que otros se han encargado de cosechar.
La productora Street Machine hoy, los reyes absolutos de las fiestas electrónicas y los dj-set fue fundada en aquellos años por Paul Morrison, con el objetivo de especializarse en el mercado de deportes alternativos. En el intermedio surgió la idea de relacionar algunos de esos productos con eventos de música electrónica. Llegó el nuevo siglo, comenzaron a consolidar comercialmente sus fiestas, se apropiaron de lugares como Espacio Riesco y de productos como las bebidas energéticas. Entonces decidieron dar un salto aún mayor trayendo djs de renombre mundial, como Paul Oakenfold, Sasha, Carl Cox y, recientemente, James Lavelle (u.n.k.l.e.).
Surgió así una nueva generación de dj s y músicos que se sumó a la anterior. Los más experimentados probaron suerte en el extranjero, y les funcionó. Ricardo Villalobos, Luciano, Dandy Jack, Christián Vögel, Pier Bucci, Alejandra Iglesias (Dinky) son nombres reconocidos afuera, agrupados en Alemania bajo el apodo "la mafia chilena". Su estrecha relación con Uwe Schmidt (Atom Heart, Señor Coconut) –un músico que, al contrario suyo, llegó de Alemania para radicarse en Chile ayuda a afianzar la conexión Europa-Santiago.
El 21 de diciembre del año pasado, más de 15 mil personas llegaron a la Plaza de la Constitución, frente a La Moneda, para participar durante diez horas del Open Rave 2003. Euphori@ reapareció en plenitud como marca productora, y hoy negocia la licencia de la Love Parade alemana para su debut en Santiago, la primera semana de enero del próximo año. Encuentros pasados, como el Summer of Love , en la Playa Amarilla de Concón; el Año Nuevo Electrónico, en Maitencillo; el Festival de Música Electrónica de la Patagonia o la versión local del Mutek, han hecho lucir a Chile como una "nación electrónica", aunque el trabajo de músicos, colectivos y sellos independientes sea una realidad construida, todavía, a pulso.
Los sellos
El sello condormusic es uno de los mejor posicionados. Desde hace un año, desarrollan un showcase, en el que montan todo un arsenal artístico (dj-sets, shows y montajes visuales), y que tuvo su última cumbre a fines de octubre pasado en el Techfest realizado en Ciudad Machasa. Dos de sus artistas son Tutera y Tec. Más pequeño, Protohombre (Pablo Mellado y Marcelo Buscaglia) les da cabida a formas más experimentales de la electrónica, como Cierre Clerck de Ultraman, Florencia Lira, Maco y nada menos que un ex percusionista de Front 242 (hoy radicado en Valparaíso). Luna es otro sello-colectivo en esta línea, que surgió por iniciativa del músico y productor Christián Heyne como un medio para editar sus discos como Shogún. Desde mediados del año pasado goza de un nuevo aire gracias a las producciones de Esqueleto ( Microsaurio ), Icalma ( Music for the Eye ) y Diego Morales ( El dub de los pobres ). Por último, Ojo de Apolo viene editando desde 1997 a, entre otros, adn, Sembe, Cáncer, Aéreo y Receptor. Su impulsor, Jorge Cortés (ex Supersordo) reside hoy en Alemania, desde donde gestiona la expansión de la etiqueta. Su más reciente producción es un compilad: Coda.009.
Fusión
combinando electronica y pop, Claudius acaba de publicar Angel for Us, elegante electrónica de autor con canciones en inglés. "Me siento más en casa con esa fonética. Nunca quise proyectarme en Chile. Estoy mandando a sellos en varias partes del continente viejo y preparo un show en vivo para fin de año acá", explica. Su disco es producto de su "amor incondicional por el registro sonoro" y la posibilidad virtual "de ser varias personas a la vez", y se encuentra a través de claudiusreith.com y en tiendas especializadas. En otro terreno, Ud.No! ha explorado una veta que conecta con "cierta chilenidad, sonora y temáticamente", según explica Claudio Pérez. Han participado, así, de un compilado de Músicos electrónicos por Neruda , la musicalización de un escrito de la joven poeta Ursula Starke, y la preparación de un trabajo inspirado en la obra de Nicanor Parra ( Antimúsica ), que cuenta con la aprobación del vate y que verá la luz en noviembre. El proyecto Purdy Rocks, en tanto, es la idea de la taxidermista Caterina Purdy (asesorada por Gabriel Vigliensoni) en la provocación y cuestionamiento de los arquetipos femeninos a través de una electrónica de evidentes deudas con el sonido de los años ochenta y la performance visual de la canadiense Peaches. El disco Rock my Ass (2004) ha sido presentado a través de comentados shows en vivo.
El músico versus el dj
gabriel vigliensoni un musico conocido por proyectos diversos que incluyen a Electrodomésticos, Los Mismos y su propio disco solista, Nata (2004) no aceptaría jamás el rótulo de dj, "porque sólo toco música mía". Andrés Bucci cree que los músicos han quedado algo aislados de este boom, porque "desde el 2000, el interés de la gente por ver música ha descendido a costa de los dj. Y algunos músicos, los menos, han podido participar de estos eventos". Rodrigo Castro (Marciano) considera "ofensivo" que, por ejemplo, dj Wask gane más que Bucci o Tutera, "pues eso habla muy mal de la cultura electrónica". A Bitman le carga "escuchar un reloj todo el rato" y, sobre todo, aquellos pinchadiscos que se promocionan como "el mejor del mundo". Vicente Sanfuentes (Hermanos Brothers, Original Hamster) no se hace mayor problema con el asunto, pero reconoce que ha llegado a dudar sobre si definirse o no como un músico electrónico: "Prefiero decir que hago ruido, y que se ahuyenten".
Algunos de los dj s más reconocidos actualmente en el país son Daniela Haverbeck, Tressor, Roach, Fat Pablo y, últimamente, Termic, Tony Mass y dj Dorian. También dj Wask ha cosechado popularidad por haber creado una "escuela de djs".
Ante un panorama algo artificial, donde la explosión de fiestas electrónicas no expande sus ondas mayormente hacia los músicos, se abre una ventana: la de irse y probar suerte. Las opiniones están divididas a la hora de saber si en el extranjero está la posibilidad real de vivir con la música electrónica. Algunos piensan que editar discos afuera o salir de gira sirve más por currículum que por una cuestión de dinero. Pero, pese a ello, todos están tratando de sacar algún vinilo o cd en
Europa o los Estados Unidos.
Francisco Allendes prefiere consolidarse primero en el país antes de pensar en emigrar, pese a que ha escuchado una y otra vez que "esta música está destinada a no funcionar en Chile". Vicente Sanfuentes es de la idea de que es posible funcionar con Santiago como centro de operaciones, editando constantemente grabaciones con sellos extranjeros en los que "hay una estructura real, y por lo bajo vendes mil copias". Por el contrario, dj Fracaso no se genera expectativa alguna, pese a que ya tiene algún contacto afuera: "Qué bueno que no tengo la maldita pretensión de vivir de esto, porque no es posible". Andrés Bucci es pesimista: "Esa es la realidad. La mayoría de mis amigos tienen trabajos paralelos, y los pocos que se dedican a la música ciento por ciento se bancan muchos malos ratos".
Sin embargo, su hermano Pier está instalado hace dos años en Alemania, el centro actual de la electrónica mundial, y todo lo que produce ha logrado editarlo por algún sello. "He aprendido mucho del mundo que rodea esta actividad. Creo que es fundamental conocerlo pero eso no significa que para hacer electrónica tienes que estar en Europa", contesta desde el viejo continente. "Si amas lo que haces puedes estar en el medio del Desierto de Atacama, haciéndolo".




