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Aunque Bette Midler considera la ocasión de su nota de tapa de 1979 para Rolling Stone "un momento espectacular de mi vida", hay un recuerdo que no es precisamente espectacular que le viene a la memoria cada vez que ve esa foto. "No tenía pelo", dice Midler. "Me había hecho una permanente, y después había ido a una colorista para que me tiñera. Se me cayó el pelo ante mis propios ojos. Recordé que lo que se supone que uno debe hacer cuando no tiene pelo es fingir que tiene pelo. Así que me saqué de la cabeza el tema y seguí mi vida como si tuviera pelo".
La fotógrafa Annie Leibovitz, quien retrató a Midler en un estudio de Nueva York, recuerda que Midler, de treinta y tres años en ese entonces, era un poquito vergonzosa. "En esa época, no sabía que se podía hacer algo para que la gente saliera mejor en las fotos", cuenta Leibovitz. "Cuando yo sacaba fotos para Rolling Stone, la gente venía así nomás y se sacaba las fotos. Nunca había guardarropas, ni teníamos gente para peinar o maquillar a los entrevistados".
Fue un momento crucial en la carrera de Midler. Había sido muy exitosa, y luego no había tenido demasiada suerte con sus últimos cuatro discos. Pero al acercarse el fin de la década, la suerte estaba a punto de cambiar para ella. Su primera película, The Rose, un ligeramente velado biopic sobre Janis Joplin, estaba por estrenarse. "Es como que sabía que me iban a pasar todas esas cosas buenas", recuerda Midler.
Y vaya si pasaron, comenzando por su nota de tapa para Rolling Stone. Leibovitz pidió varias docenas de rosas al mercado de flores porque eran más baratas, pero cuando llegaron se dio cuenta de que estaban llenas de espinas. "Nos pusimos a cortar furiosamente las espinas con un alicate", recuerda.
Cuando Midler llegó al estudio, las rosas ya no tenían espinas; ella se acostó sobre un colchón, tapada con un duvetyn negro, y se las esparcieron sobre el cuerpo. "Yo no sabía sacar fotos que tuvieran amplitud de campo", cuenta Leibovitz. "Tipo: ‘Ah, ¿o sea que que esto puede estar enfocado y eso también?’ Así que ponía todo en el piso y sacaba la foto desde arriba’".
"Cuando miro esta foto", dice Midler, "veo a alguien que tiene toda la confianza del mundo. The Rose resultó ser uno de sus mayores éxitos. Todavía hoy, la gente habla de esa película. ¿Qué más podés querer de la vida? Era joven. No tenía pelo. Tenía las piernas flacas. Mirá esos bracitos. Ojalá tuviera esos brazos hoy en día".




