Domingo 16 de abril - Niceto Club, Buenos Aires
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De matiné con el geniecillo del hardcore
Es su forma de saciar todos los estados de ánimo, y está bien. Muy. Esa manera de asaltar el escenario hace de Boom Boom Kid un niño bien aprendido (¿quién puede meter dos funciones sold-out en Niceto y en continuado, durante dos domingos consecutivos?), tan bien que sus canciones conmueven hasta provocar reacciones físicas en cadena. Eso pasa cuando el "Kid Bum Bum" toca su punk experimental, crossover de Sinatra y Rob Tyner. Y encima, termina y da la espalda y deja el mensaje en su remera empapada: "Ahora andá y formá tu propia banda".
"Disculpen las vallas, nos enteramos ayer de que iban a ponerlas. Quiero que sepan que nosotros jamás tuvimos miedo de que ustedes nos hagan daño. Como tampoco creemos que ustedes tengan que tenernos miedo por algo. Pero, bueno… esto es República Argentina." A poco de empezar, interrumpió la primera de las dos funciones presentación de su tercer disco solista, The Many Many Moods of BBK (la de los menores de 18, horario matiné: 17.30). Y la secuencia se repitió después de las 21, al promediar la segunda (una bitácora de hits que empezó con "Okey Dokey" y vio el tope con "Perfume de vos" y el clásico de Fun People "Esos días"). Algunos de los integrantes de Arbol trataban de aprender algo cuando él, lúcido y liviano como el éter, aplicó en el micro: "Esta es la última canción, vamos a devolver la plata de las entradas. Espero que entiendan: no nos sentimos bien con el lugar".
Pero sigue, sigue. Su arrojo cabrío lleva su ánimo a otros estados. Y él va, con sus canciones en una van y sin obra social. Al fin… el último paladín del hardcore sano se despacha con "Bad Influence" y se ve clarito: aun así, con el sonido crudo y el escenario sin un retazo de diseño, bbk tiene el mejor show independiente de este país (y más escenario pisado que la mayoría de los artistas de la música mainstream de esta parte del mundo). Capaz que eso explica por qué nadie pasó por la boletería para reclamar su dinero. El gig estaba pago. Y, sin duda, fue una buena inversión.




