
Buenos Aires, ciudad de luces y de ladrones
El director Fernando Musa habla de su opera prima, "Fuga de cerebros".
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"Fuga de cerebros" es una historia de ladrones con un corazón así de grande." Fernando Musa, el director de "Fuga de cerebros", su opera prima, quien así resume su película, ha cumplido con el sueño de todo estudiante o graduado en alguna escuela de cinematografía: el primer largometraje terminado y dispuesto para el estreno.
"Lo dejamos para el año que viene -confiesa el realizador, de 29 años-, porque, con tantos éxitos en la cartelera, no quiero perjudicarme ni perjudicar a otros."
Tras nueve semanas de rodaje, la imagen "aporta un Buenos Aires luminoso, muy coloreado, con mucho río en el fondo y con trenes que se convierten en protagonistas. El film comienza con un tren. No es el retrato de un Buenos Aires decadente, aunque se trate de una historia de ladrones."
La ciudad bajo la cámara
Según Musa, el acuerdo con el director de fotografía, Carlos Torlaschi, fue conseguir una imagen de la ciudad jamás depresiva. Torlaschi viene de iluminar "La furia" y antes hizo otro tanto en "El sueño de los héroes", de Sergio Renán, y "Diapasón", de Jorge Polaco, por citar películas de muy diferente factura.
El flamante director quiere que los espectadores sean quienes interpreten el sentido del título, aun cuando el argumento -escrito por Musa y por el periodista Branco Andjik- concluye con imágenes de Nueva York. "En realidad -aclara el realizador-, íbamos a filmar una semana en Nueva York, pero, mientras rodaba, se me ocurrió un final diferente y suspendimos el viaje. Es un final muy emotivo: va a tocar muy fuerte al público."
"Fuga de cerebros" retrata las andanzas de dos chicos ladrones de pasacassettes. Viven en una villa de emergencia, pero visten y calzan como un "chico bien" -así hablan ellos-, "porque, si se vistieran mal y de pobres, no podrían robar frente a la confianza de los demás", sonríe Musa. Los chicos, Fideo y Panta -papeles a cargo de Nicolás Cabré y Luis Quiroz-, resultan testigos involuntarios del crimen cometido por un policía de gatillo fácil (Enrique Liporace) contra otro chico del vecindario, a quien apodan El Rengo y que compone Brian Forcinitti.
"Los chicos no usan armas, pero conducen las líneas del film policial, de acuerdo con las normas tradicionales del género", sintetiza Fernando Musa. "Finalmente -Musa no quiere que se advierta alguna dureza incómoda en la película-, la trama se convierte en una historia de amor. Una aventura de amor entre amigos y de Fideo con una chica (Jimena Anganuzzi) del barrio, de quien se enamora y a la que embarca en el sueño de viajar a Nueva York. El chico tiene un padre, pero no aparece, sólo está presente en las citas. En cambio, la madre (Ana María Picchio) es una experta carterista, a quien no sólo le va bien en su trabajo, sino que da clases sobre cómo meter la mano en el bolsillo ajeno.
El viaje obligado
Fernando Musa abunda en palabras, explicando el difícil trabajo de conseguir llegar al final de un largometraje. Ahora, sueña con el estreno, con festivales y nuevas incursiones en la pantalla grande. Musa es cordobés, nació en el centro de la República, en Villa María. Llegó a Buenos Aires en 1979, acompañando a su madre y a su padre. Este, que había sido diputado provincial, cumplía una detención domiciliaria por orden del gobierno militar, luego de haber estado dos años desaparecido.
"No sabía si estudiar derecho o medicina o fotografía, que me apasionaba -recuerda el director-; por algún parentesco estoy relacionado con Leonardo Favio y éste demostró que le gustaban mis fotos. Por eso, o por lo que fuera, ingresé en el CERC (la escuela de cine de Instituto de Cinematografía), donde me gradué como director." En 1981, Musa realizó un largometraje en video, "Buen viaje", exhibido no hace mucho por ATC.
"Buen viaje" tiene una historia peculiar: se estrenó en pantalla ampliada, en el cine Lorca, como si fuera un film en 35 mm; y no sólo eso: un año después, una de sus actrices, Pilar Ojeda, figuró como candidata a un premio en la terna de los cronistas de cine.
En los últimos años, además de trabajar en el campo de la publicidad, Musa fue el asistente de Leonardo Favio en "Gatica el Mono" y en "Perón" (o "El 17 de octubre"), la realización rodada en 35 mm pero transferida a video, que Favio viene compaginando desde hace algunos años.
"Fuga de cerebros fue filmada en 35 mm, en un recorrido que abarca localizaciones en Martínez, Quilmes, Barracas, La Boca, Villa Lugano y las villas Cildáñez y Barrio Chino, debajo del Tren de la Costa, en La Lucila. Ambas villas conforman una sola, la que da fondo al barrio donde habitan los protagonistas.
"Mi película no es una obra sobre la estética de la pobreza _Musa, bien seguro_; esta mirada sobre la pobreza es simplemente la de un pobre, para quien ésa es su felicidad, pues no conoce otra forma de vida. En la villa se festejan la Navidad y los cumpleaños, como en todas partes, con la alegría de quien no conoce otra cosa. La pobreza no es un hecho feliz, claro, pero en la villa nadie dice: "Me mato por vivir aquí". Fideo y Panta son dos chicos desamparados, pero no lo viven como algo patético. Ellos roban pasacassettes porque es el medio de subsistencia que aprendieron de padres y abuelos. Cuando Fideo decide llevar a pasear a la noviecita, roba un auto, sin culpas, como si fuera suyo."
Un modelo para los demás
Fideo funciona en la historia como una suerte de líder en quien se miran los otros chicos. "Nadie quiere que le pase nada, lo protegen y hasta le sugieren que se va a dañar cuando lo ven con un porro entre los dedos. Fideo representa el sueño de todos los que son como él".
Según Fernando Musa, que cuenta con un crédito de Instituto de Cinematografía, su única intención es que la película llegue al corazón: es un camino hacia los sueños y con el amor como único objetivo. Se nos ocurre que no se trata de una película de polémica social. Musa responde que lo es, en el fondo. "Son sueños pequeños, pero grandes para un chico -Musa hace gestos de tamaño con las manos-, y tanto que uno de ellos está enamorado de la chica retratada en un afiche (Karina Buzeki), una piba hermosa, pero cercana y posible. Mi personaje no se enamora de Valeria Mazza, como los que sueñan con seres inalcanzables".
Sobre la modalidad del relato, Musa admite que se trata de una película clásica, sin entreveros narrativos. La actitud de Fernando Musa es modesta: "No pienso siquiera poner eso de "Un film de ...", en el comienzo, como hacen todos. Me interesa la historia, lo que les pasa a mis criaturas y no el volumen narrativo ni el despliegue visual, aunque éste no falta y va desde el fuego a las chispas."
Entre los colaboradores en la preproducción y en la posproducción de "Fuga de cerebros" figuran el coguionista Branco Andjic, periodista de origen bosnio, especializado en política internacional, dramaturgo y hoy representante de las Naciones Unidas en la Argentina. El montajista -cuyo trabajo está casi concluido- es Alberto Ponce, un joven técnico formado en Cuba de quien los espectadores conocen el corto "Vete de mí", en la última edición de "Historias breves". Ponce es, asimismo, compaginador de "Perón", el telefilm de Leonardo Favio.
"Busco al público joven -concluye Fernando Musa-, la franja que va de los quince años a los treinta: la película se expresa en un lenguaje para los jóvenes que responde a mí. Si yo me creo la historia de Fideo y Panta, se la van a creer todos."





