En medio de brutales tormentas y el mayor temporal de Córdoba en dos décadas, el festival siguió adelante y completó la celebración de sus primeros quince años; una fecha tuvo que ser suspendida
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En la noche del pasado sábado, sobre el cierre de la primera jornada del Cosquín Rock 2015, el show de Andrés Calamaro se vivía en el backstage con ánimo titilante, una mezcla de ansiedad y celebración. Rodeado de colegas de Los Pericos, La Beriso, Leiva, Babasónicos y Los Decadentes que se agolpaban a las puerta de su camarín a modo de apoyo y demostración de respeto, Calamaro y su equipo se preparaban para desembarcar sobre el escenario principal, poco después de la medianoche, con una clase de rock de estilo y canción popular, con clásicos como "Alta suciedad", "A los ojos" y "Mi enfermedad" y sorpresas del calibre de "Gaviotas", de El Salmón, y el clásico de Pappo "Sucio y desprolijo". Mientras tanto, por sobre las sierras, el cielo plomizo empezaba a activar una de las tormentas más brutales que haya sufrido la provincia de Córdoba en los últimas dos décadas. Era el inicio de la edición más accidentada y caótica en los quince años de historia del festival.
El día lunes, después de que el productor José Palazzo tuviera que anunciar la suspensión de la fecha dos, algo que nunca había estado forzado a hacer (esa noche cayeron 320 milímetros de agua en 12 horas), los diarios anunciaban seis muertos y cientos de evacuados, mientras el cielo volvía a mostrarse azul brillante en el Aeródromo de Santa María de Punilla. "Tratamos de traer lo mejor para toda esa gente que la está pasando mal", decía Piti Fernández en medio de su show con Las Pastillas del Abuelo, después de que Las Pelotas honrara su asistencia perfecta al Cosquín (¡Quince años, quince shows!) con un show inspirado y emotivo. En el cierre, con Ciro y los Persas, el predio –que no mostraba demasiadas complicaciones por el paso del agua– alcanzaba su día record con más de 40 mil personas y el cantante ofrecía un listado cargado de canciones de su ex banda como "Tan solo", "Luz de marfil", "Como Alí" y "Cruel", junto a su ex compañero Micky Rodríguez, ahora bajista de La Que Faltaba.
La fecha final, ayer martes a cielo abierto, después de otra mañana de tormenta, lo tenía a José Palazzo (que ya había arrancado mal la semana, fracturándose su codo izquierdo después de caerse de su cuatriciclo) asumiendo el desenlace de una edición imposible por los vaivenes climáticos y las complicaciones de logística que supone posponer una jornada completa. "Es la primera vez que llego pidiendo la hora", decía el productor cordobés en el backstage. Ya había pasado un multitudinario show de Don Osvaldo, el nuevo grupo de Pato Fontanet, y desde el escenario principal Skay Beilinson incitaba a sobrellevar las bajas del temporal con un show de rock clásico y efectivo, pero en el aire ya se había instalado el gusto amargo por una edición que prometía ser histórica y terminaba apagándose a los tumbos.
Por Juan Barberis (Enviado especial)
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