
Canciones de amor a la hora del mate
Editó Enagua negra, su segundo CD
1 minuto de lectura'
En la casa de Innocenti hay un piano, discos, libros y un haz de luz que se posa sobre la antigua mesa de madera, herencia de su abuela como varios de los objetos que descansan en las esquinas. Se huele una infancia regada por afectos musicales y también se huelen ricos platos regados por un sabroso vino tinto. Es que no hubo un encuentro con la actriz y cantante, sino dos: en el primero disfrutamos de una cena distendida, la escuchamos cantar un par de temas de su segundo disco y conversamos con los invitados. En el segundo, devino la entrevista y el mate obligado para amenizar la charla.
Después de Habrá , su álbum debut de 2004 en el que se consagró a un repertorio urbano y rioplatense, Innocenti se asentó como cantante y se animó a continuar. Claro que hubo un antes, un deseo y su consecuente realización. "Yo estaba haciendo Confesiones de mujeres de 30 y paralelamente ya estaba escribiendo y tomando clases de canto -cuenta Innocenti-. Eso data de 1997; estaba necesitando desarrollar un proyecto propio, algo que tuviera que ver con mi voz en todos los aspectos."
Al tiempo, la actriz fue convocada por Adrián Suar para sumarse al elenco de Campeones como cantante de salsa. "Gran cantidad de gente me descubrió como cantante en ese programa; claro que ahí cantaba como lo podía hacer el personaje. Después me llegaron propuestas oportunistas para hacer discos de salsa, pero las rechacé porque mi objetivo no es la facturación, sino el crecimiento artístico y personal."
Tras la tira, Innocenti empezó a preparar el repertorio de la propuesta que decantó en Habrá . "Y una vez que la gente me aprobó como música y empezó a devolver algo positivo del material grabado, algo se asentó de mi voz, como si me hubieran dado el diploma, y me dije: «Con esta cosa que les gusta tanto a los periodistas de divorciar, de separar la actriz de la cantante, ¿por qué no hago algo que sea musical, pero que esté muy cuidado desde la puesta en escena?»".
A ese algo le puso En agua negra y lo presentó durante tres meses en el Faena Hotel y ese algo es ahora el flamante disco que acaba de editar Acqua Records. Con dirección de Mariana Obersztern y Ramiro Allende al piano, dio forma a una obra cuyo único texto son las historias de desamor que canta. "Es un recital de canciones porque en realidad digo tres palabras -advierte Innocenti-. Hay un teléfono que no atiendo y los mensajes que se graban en el contestador sirven para entender qué le pasa a esa mujer que ves ahí sola, cantando en su estudio, por qué está armando ese repertorio y por qué lo canta de la manera en que lo hace."
Juntar clásicos románticos de vieja data de esos que está casi prohibido reconocer públicamente que a uno le gustan fue la idea. La otra, la que completó el proyecto, tuvo que ver con correrlos de sus versiones originales, en algunos casos sólo para que sonaran distintos; en otros, incluso, para apelar al humor. Como el remanido "Tiritando", que aquí Innocenti canta pausado, con un dramatismo que se apodera hasta del "sucundum".
"Mucha gente no está dispuesta a confesar que recuerda esas canciones con cariño y a otros les mueve algo generacional. Me dicen que inmediatamente le vienen a la mente aromas y recuerdos de los primeros asaltos. A los más jóvenes también les gusta y ellos no tienen ningún preconcepto con estos temas."
¿De qué canciones estamos hablando? De "Para decir adiós" (Figueroa), "La distancia" (Roberto Carlos), "Este pecado de quererte" (Ricardo Dupont), "Parole, parole" (Del Re y Ferrio), "Y te vas" (Perales) y "Quereme, tengo frío" (Marilina Ross), entre otras.
Como un juego, la cantante, la dramaturga y el pianista tomaron esas canciones y armaron un particular rompecabezas. "Tiene que ver con reírse de uno mismo, aunque suena un poco dramático el disco, pero si bien esta mujer está transitando las aguas negras del desencuentro amoroso, no lo hace desde una actitud melancólica. Es positiva; se mete en el barro para salir de ahí con algo nuevo. Por eso canta, porque la sola decisión de hacerlo la coloca en otro lado."
En la infancia de Virginia Innocenti hubo una hermana que se asomaba a la ventana esperando al amor mientras escuchaba a Camilo Sesto, un hermano que tenía una banda de rock sinfónico, una madre que tocaba piezas clásicas en su piano, un padre que escuchaba tangos. "Es una geografía afectiva que se relaciona con los momentos más felices de mi infancia", cuenta la dueña de casa con cierta timidez. Ella seguirá hablando de música, de que así como le gusta dar vida a personajes disímiles también quiere probar varios estilos musicales y que por eso fue del tango a la canción romántica ("quizás en el próximo disco me meta con la electrónica"). Ella seguirá hablando hasta que el rico mate amargo se enfríe, señal de que la entrevista llega su fin.
1
2El agente secreto, el thriller con un héroe atípico que puede darle a Brasil su segundo Oscar consecutivo
3La noche de Mirtha: del brillante look de la Chiqui en la previa a su cumpleaños 99 a sus consejos para mantenerse espléndida
4Mirtha Legrand se reencontró con Jimena Monteverde y emocionó a todos: “Me hacés llorar”


