
Canciones de amor y de amistad
La génesis de su nuevo disco y el reencuentro con sus viejos compañeros de ruta.
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AUSTIN, Texas (The New York Times).- Neil Young está del lado de afuera, mirando hacia adentro. Literalmente.
Con un saco largo y oscuro, remera y jeans, el cantante sale al pasillo del hotel Driskil para saludar al entrevistador y la puerta de su cuarto se cierra detrás de él. "Quedó la llave adentro -dice y señala unos sillones del hall-. Hagámosla allí."
Es su día libre en la gira de Crosby, Stills, Nash & Young, y viajó hasta aquí para presentar "Silver & Gold", su último álbum. Como muchos otros capítulos de su obra, este disco tiene una historia mucho más compleja que el simple hecho de grabar un disco.
Es una más de sus periódicas incursiones en la música acústica, que convive en el catálogo de Young, junto al rock eléctrico de Crazy Horse y sus excursiones por el country, el blues y el rockabilly. También es la parte de su trabajo que le ha dado sus más grandes éxitos: "After the Goldrush" (1970) y "Harvest" (1972) vendieron varios millones de placas y este último es el único de sus discos que llegó al primer puesto.
Pero este músico de 55 años nacido en Toronto dice que eso no tuvo nada que ver en el momento de hacer este disco. "No hay una lógica. Puedo hacer dos álbumes de rock and roll seguidos, o dos suaves. No hay plan. Sólo voy detrás de las canciones, ellas dictan la dirección y no hay manera de decir de dónde van a venir ni cuándo. Sólo hay que esperar."
"Silver & Gold" comenzó a surgir en 1997, cuando Neil Young volvió a su granja en Woodside, California, luego de una gira con Crazy Horse. Tenía varios proyectos entre manos, incluida la caja retrospectiva de su carrera y una antología de Buffalo Springfield, su banda de los años sesenta. Pero de pronto se descubrió yendo nuevamente hacia el estudio.
"Cuando volví a casa, grabé un par de canciones que había escrito en la ruta -recuerda-; lo hice solo, bien acústico. Luego grabé otro puñado con toda la banda y también tocamos algunos temas viejos, sólo por gusto."
Entre aquellas viejas canciones estaba el primer simple, "Razor Love", que fue originalmente escrita para "Trans" (1982), pero nunca usada, y la que dio título al disco, un tema que le daba trabajo desde hacía rato. "Grabé once veces "Silver & Gold", y ninguna versión me gustó porque siempre sonaba forzada."
La naturaleza calma
Todo el álbum tiene una naturaleza calma. Son canciones dulces, cálidas y sentimentales, que celebran el amor, la familia y la amistad. Sin embargo, no es el que el músico había planeado hacer. Ni el que había casi finalizado en 1999. La historia fue más compleja.
Mientras trabajaba en el disco, también dedicaba un tiempo a compilar el material de Buffalo Springfield. En un momento invitó a la granja a su ex compañero, Stephen Stills, para escuchar las canciones. Stills también le tocó una canción en la que estaba trabajando para el nuevo disco con David Crosby y Graham Nash y lo invitó a grabarla con ellos.
Una cosa llevó a la otra, y pronto la reunión de CSNY estaba en marcha. Young, entonces, les ofreció las canciones que había grabado para su disco. "Las había escuchado un puñado de veces y no podía encontrarles el orden correcto -explica- Y fue una revelación ver que, cuando ellos tomaron las que quisieron, las que quedaron se ordenaron solas."
Young agregó dos temas más, "The Great Divide" y "Buffalo Springfield Again", dedicado a su vieja banda y lleno de frases sentimentales como "me gustaría ver a estos muchachos otra vez y tocar algo de nuevo".
¿Está proponiendo una reunión? Young dice que no.
"No sé si Springfield tocará nuevamente alguna vez. Toqué con Dewey Martin y Bruce Palmer hace unos años, en mi granja. No tocamos demasiado porque fue cuando me corté el dedo, pero la pasamos bien, así que todo es posible."
También con respecto a CSNY, Young es reacio a tomar algún compromiso más allá de la gira actual. "Pararemos un rato y luego veremos qué hacer."
Lo que sigue en su agenda es sacar la caja de Buffalo Springfield y, posiblemente la primera parte de una caja de ocho discos con su carrera solista. En cuanto a nuevas cosas, vuelve a hablar con vaguedad.
"No tengo ninguna idea sobre de qué tratará la próxima canción que escriba. Nunca lo sé, ni trato de saberlo. Tengo un anotador en mi cuarto, la guitarra, un piano. Donde vaya me gusta tener instrumentos musicales, así estoy preparado cuando algo aparece.





