
El Teatro de Flores, 31 de agosto
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George "Corpsegrinder" Fisher, cantante de Cannibal Corpse con remerita de Dethklok (verdadero cartoon deathmetálico que sale en Adult Swim), se mueve con un headbanging en fase turbo mientras gruñe en forma densa y horrible. Alex Webster –bajista, letrista, fundador, whatever –, Pat O’Brien en viola lead y los otros dos que la están pudriendo a morir también lo hacen denso y horrible. Primera en el set: "Desatando a los sedientos de sangre" (títulos en castellano, así se entiende mucho mejor), con 1.200 metaleros adelante. Un par sangran, otros se caen durante el pogo y se hacen mierda la mandíbula, otros le hacen mierda la mandíbula al que tienen al lado. La cautela post Cromañón le pasó de largo al viejo y glorioso death metal.
En su cuarta visita a Buenos Aires, Cannibal, desde Buffalo, estado de Nueva York, hizo exactamente lo mismo que las otras tres veces: presentar nuevo disco (esta vez, Kill a secas), patear culo con total entrega y demostrar que, con casi veinte años encima, siguen siendo la definición axiomática del death metal universal, los pioneros y perfeccionadores de un género forever underground porque otra no le queda. Totalmente técnicos, rápidos y killers, con un sonido perfecto. Y con el eterno resplandor de la mente podrida. Si existe alguna porquería denigrante con tortura y violación, a Cannibal se le ocurrió, o la expandió un poco. Entonces, Fisher le dedica "Yo acabo sangre", clásico del 92, a los que echan sangre por el pito, o "Garchada con un cuchillo" a todas las fucking mujeres de la audiencia. Después, "Cinco clavos en el cuello", "Nacido en un ataúd" y "Devorado por ratas", que es un hit. Esto no es shock gratuito, sino pura declaración de principios. Alguien tiene que cantar este tipo de cosas.
La banda para, se seca el sudor con una toallita, ajusta el volumen (la idea es más volumen), Fisher le agradece a uno que le clavó un gargajo en el pantalón, pide que sigan apoyando al fucking death metal y dice que es la última: "Cara aplastada por un martillo". Después dice que es mentira, y entonces termina de verdad: "Desnudada, violada y estrangulada".






