
“Estoy empezando a hacer canciones, pero no me gustaria terminarlas solo”
1 minuto de lectura'
Cuál fue el destino de Gustavo Cerati luego de la separación de Soda Stereo?
Cualquiera podría haberlo imaginado en un yate anclado frente a una isla del Caribe, con Lisa y Benito jugando en cubierta, su mujer dorándose al sol y él respirando tranquilo y distendido después de casi quince años de trabajo como una de las estrellas indiscutidas de la música argentina. También se lo podria suponer nadando estilo crawl sobre una montaña de dólares, revoleando monedas con cada brazada; o recluido en un búnker a prueba de ruidos y de curiosos, rodeado de toda clase de sofisticados aparatos electrónicos, diseñando su regreso y redefiniendo su futuro musical como una cibernética entidad artística. O podría pensarse en él como en un futurista glamoroso, a punto de componer las canciones que derretirán el corazón de las adolescentes del próximo milenio. Pero la realidad de Gustavo Cerati hoy es mucho más sensata que cualquiera de estas suposiciones.
Camuflado bajo un gorrito que tiene inscripta la palabra gol y tras unos lentes de aumento que lo acercan al perfil de un arquitecto, Gustavo se encuentra, justamente, edificando. No es una metáfora. "Cada boludez sale una luca más. ¡No puede ser!", protesta sobre el costo de las refacciones de su nueva casa situada "en un barrio, un lugar con almacenes, como era antes". Se lo puede ver aquí y allá, pero no en todas partes. Fue al show de Primal Scream; se hizo presente en algunas raves; estuvo en la casa de Antonio Birabent cuando éste presentó su nuevo disco ante un grupo de selectos amigos y conocidos. Sin elevar demasiado el perfil, concedió algunas entrevistas con motivo del lanzamiento del segundo disco de Plan V, un grupo chileno de música electrónica del cual forma parte. "Es una cosa rara de la que no creo que existan antecedentes en Argentina", sostiene Cerati, con razón. "Son seis canciones, dos de Plan V y dos de Black Dog, un grupo británico. En el quinto tema, Plan V remixa a Black Dog, y en el sexto, Black Dog remixa a Plan V." Se preocupa por aclarar que el emprendimiento fue una tarea grupal y no un proyecto cargado a caballito de su trayectoria. "No es Cerati Tecno. Yo me incluyo dentro de una operativa musical que tiene que ver con los instrumentos electrónicos. Para mí, después de Soda Stereo, fue algo muy descansado."
La pasión de Cerati por la música electrónica no es un sentimiento incubado al calor de la nueva moda, sino un amor de larga data. Se ríe comentando que el primer tema tecno que bailó fue grabado en 1972. "Se llamaba
«Pochoclo» y lo hacía un grupo llamado Hot Butter. Creo que hasta existió una versión argentina. Esa época fue, para mí, de una absorción cultural interesante; yo escuchaba a King Crimson, pero Bach Electrónico era toda una novedad ante la que yo siempre sentí admiración: gente que conseguía conmover con las máquinas. Y en mi caso, con una trayectoria más tradicional como músico, el approach es muy parecido: el modo en que encaramos los temas con Plan V es realmente como una zapada."
Eso sí: por favor, no le pongan una etiqueta a lo que Cerati hace con Plan V, porque se encontrarán con un hombre indignado. "¿Qué me quieren decir con eso de tecno inteligente? ¿Que soy demasiado cerebral? ¿Que pienso mucho? En realidad, Plan V no plantea una situación de ruptura con eloyente, diciéndole «mirá el último so-nido que conseguí» o «mirá adonde llegué con mi aparato» (risas). Ninguno de los cuatro integrantes de Plan V reniega de la cultura rock; todos tenemos una importante cultura de rock en nuestras vidas. Brian Eno fue el iniciador del ambient dentro del rock, pero los propios Kraftwerk fueron el tecno transformado en música pop; uno podía ir a bailar y hasta encontrar una simbología rockera en esa actitud. Kraftwerk no era lo mismo que... «Pochoclo»." Y se vuelve a reír.
Plan V aparenta ser la forma que emplea Gustavo para volver a encender su motor creativo, apagado desde que dio las "¡Gracias totales!", en el concierto final de Soda Stereo. Cerati cuenta que, después del adiós definitivo, vivió una etapa de silencio y se tomó con calma la sensación de libertad que lo asaltó tras la disolución del grupo. Hizo alguno que otro viaje, compartió mucho tiempo con su familia y pudo al fin pensar únicamente en sí, sin banda y sin mucho para decir. Se nota que la separación de Soda insumió muchas energías. "Al final, hubo como una puja –explica con seriedad–, esa sensación de final de matrimonio, qué se lleva uno, qué se lleva el otro. Pero lo resolvimos en términos civilizados. No hablé ni me encontré con Zeta ni con Charly durante todo este tiempo. No fue sólo una necesidad mía; también de ellos. Fue como una purga, y después de la purga uno comienza a sentir el alivio. Ahora puede haber muchas posibilidades y, si son muchas, a lo mejor te marean un poco. ¿Qué puedo hacer? ¿Esto o lo otro? Se abren un montón de mundos aparentemente diferentes, pero también me propuse que naturalmente, sin presiones, fuera apareciendo lo que yo quería hacer."
Ya lo dijo La Biblia: no es bueno que el hombre esté solo; actualmente, Cerati siente la necesidad de que su próximo proyecto no lo encuentre en soledad, tirando de la soga sin ayuda. Tal vez por eso planea construir un pequeño estudio en su nueva casa. "Amor amarillo –su primer disco solista– lo grabé casi solo en el departamento y, naturalmente, iba cantando cada vez más bajo; a veces eliminaba la voz, porque en un lugar tan reducido ya no la necesitaba. Quiero tocar en un lugar más grande, poder socializar con gente." Así que Gustavo buscará alguna suerte de compañía. "Absolutamente. Creo que la necesito. Tampoco voy a ir a buscar en cada bar de Buenos Aires, porque no es mi mood. Charly (García) o Andrés (Calamaro) son así, tienen esa actitud. Yo soy un poco más tímido. Me parece que Amor amarillo es un disco muy cerrado, musicalmente elaborado, construido y terminado por mí mismo en un living, con un mínimo contacto exterior. Yo me rehusé a armar una banda. Eso, probablemente, hubiera sido una muerte anticipada de Soda Stereo, porque si hubiera tenido que dedicar mis energías a construir otro grupo difícilmente hubiera podido sostener dos."
Por lo pronto, Cerati tiene ganas de editar un disco antes de fin de año, pero no parece obsesionado con la idea ni muy riguroso con los plazos. Lo único seguro es la intención que expresa: "Antes de que termine el siglo quiero hacer un último buen disco de canciones." Paralelamente a la construcción de su nuevo hogar y su estudio, Cerati ya comenzó a poner los cimientos de nuevos temas sobre los que dice tener, apenas, ideas genéricas. "Estoy empezando a componer canciones, comienzan a aparecer ciertas ideas de voces y de cómo aprovechar estos tres o cuatro años en los que hice música instrumental; tengo un banco de música que alguna vez me gustaría editar, con mi nombre o con un seudónimo. Sé que voy a escribir canciones, porque de alguna forma es lo que siempre hice; en Soda yo componía el 99 por ciento de los temas, pero ahora quiero abrir un poco el espectro. No es que pretenda cambiar todo, pero sí quiero aprovechar esta especie de libertad y la posibilidad de trabajar con otra gente."
Es curioso: cuando Gustavo habla de sus proyectos futuros, la palabra que más menciona es "libertad", pero inmediatamente después comenta su voluntad de tener compañía en su nuevo camino. Suena extraño para un flamante soltero luego de casi quince años de una convivencia que no fue todo lo rosada que se suponía. "Lo que pasa es que no me interesa desarrollar esto a solas. Quisiera compartirlo. Creo que necesito una contrapartida creativa, algo que creo no haber tenido en Soda Stereo y que para mí es importante. O, si alguna vez lo tuve en Soda, terminé perdiéndolo totalmente. La confrontación, la competencia, generan mejores ideas. Generalmente uno habla de competencia entre bandas; cuando Soda existía, había grupos con los que podíamos competir (Sumo o Virus, por ejemplo) pero en la onda «¡Guau! Mirá lo que están haciendo estos tipos, hagamos algo mejor».
"Siempre ha pasado eso. Por eso hay momentos en que la música florece y aparecen las bandas: porque hay un montón de gente haciendo cosas más grossas que uno, y así se empieza. Pero esa actitud también tiene que existir dentro del grupo. En Soda Stereo no existió o, si existió, al final había perdido todo significado. Yo quiero lograr esa suerte de confrontación, y alrededor de ella generar una banda. Eso es lo que me gustaría hacer. La otra opción es un camino más solitario en el que no estoy tan interesado. En la génesis de las canciones de Soda no había más participación que la mía; me gustaría compartir mucho más ese aspecto en esta nueva etapa. Ojo, esa mecánica no fue culpa de nadie. Simplemente fue ocurriendo así. Por eso te digo: empiezo a hacer las canciones, pero no me gustaría terminarlas solo: quisiera que se terminaran con la inclusión de otras personas."
El período de silencio ha concluido y, más tarde o más temprano, Gustavo Cerati expondrá a la luz lo que por ahora va generando en privado. Actualmente sólo muestra algunas posibles piezas del rompecabezas: serán canciones, seguramente no las hará del todo solo, y serán muy distintas de las que hizo con Soda. Pero una de las tantas preguntas que quedan por responder tiene que ver con que Gustavo es una persona que el 11 de agosto cumplirá 39 años y tiene esposa y dos hijos. A esta altura del partido, ¿volverá al vértigo de las giras internacionales, a la fatiga de los escenarios, a las entrevistas y al asedio de sus fanáticos? Mejor dicho, ¿podrá o querrá volver a aquello de lo que se desprendió en septiembre de 1997?
"Obviamente, me sería muy difícil encarar una gira como la que hicimos para Ruido blanco; no me propondría esa meta porque no la pasaría bien. Pero tampoco me interesa alejarme del circuito de actuaciones, porque para mí es la última palabra, algo fundamental. Creo que tranquilamente puedo meterme en una gira. Lo que pasa es que, si te fijás en los últimos reportajes de Soda Stereo, hablábamos de que estábamos cansados y al final ya era una lata. Por un lado, sí, fue producto de la edad y de haber hecho mucho y, por el otro, reflejaba la situación interna. En realidad, la pasábamos mejor solos que metiéndonos todos juntos en el mismo circo de siempre. Pero si yo estoy haciendo un disco en vivo y creo en él, no veo por qué no meterme en una gira si tengo una banda. Me estoy liberando de un prejuicio: durante un tiempo dije que nada que tuviera que ver con Soda Stereo me interesaba. Es otra la cosa: tengo que tomar distancia, pero sin que se convierta en una exageración o en un prejuicio; hay algo nocivo en ese planteo. Soda Stereo tocó por toda América latina y a mí me encanta actuar en México o Buenos Aires y no veo por qué no volver a hacerlo."





