El cantante de Audioslave habla de Radiohead, los traumas de Axl Rose y de cuando era chico y robaba discos de los Beatles.
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En los ultimos años, el cantante de Audioslave, Chris Cornell, dejó la bebida, los culos y los barbitúricos. En mayo, el segundo lanzamiento de la banda, Out of Exile, debutó en el primer puesto y, después, el supergrupo hizo una gira masiva por los Estados Unidos en la que tocaron muchos clásicos de las bandas anteriores de sus miembros. “El modo en que tocan las canciones de Soundgarden, como «Loud Love» es simplemente increíble”, dice Cornell. “Y cuando Tom [Morello] se aviene con su solo en «Killing in the Name», me recuerda a cuando vi a Rage Against the Machine en el Lollapalooza del 96. Ese momento es la razón por la que me metí en un cuarto con ellos para ver si podíamos ser una banda.”
¿Cuál es tu primer recuerdo musical?
Tengo recuerdos verdaderamente tempranos de mi vida, así que no te asustes. Cuando era chico, me quedaba fascinado con las palabras que no tenían sentido. Me acuerdo de escuchar la canción “She’ll Be Comin’ Round the Mountain (When She Comes)”, tratando de entender de qué carajo hablaba el tipo.
En la presentación de Audioslave en Cuba, cantaste “You’ve Got to Hide Your Love Away”. ¿Quién te introdujo a los Beatles?
Los Beatles fueron mi primer amor. Al hermano mayor de mi amigo John Zimmer lo habían echado de la casa, y sus padres pusieron todas sus cosas en el sótano, donde se iban destruyendo por la humedad. Tenía como quince discos de los Beatles. Entonces yo me llevé todos, y cuidadosamente coloqué toallitas de papel entre ellos. Durante un año escuché solamente los Beatles. Fueron mi escuela de música.
¿Cuándo fue la primera vez que cantaste frente a un público?
En un show de talentos cuando estaba en sexto grado en Christ the King, la escuela católica a la que asistía en Seattle. Me acuerdo de estar increíblemente nervioso y también de haber hecho temblar el lugar. Los maestros lloraban. Canté una canción llamada “One Tin Soldier”. Una chica de mi clase la sabía en piano y me acompañó.
¿Te gustaría decirle algo a ella?
No sé... Ya pasé por demasiadas cosas, hermano. No podría regresar tan atrás.
¿Cuál es tu disco favorito del sello Sub Pop?
Bleach. Es uno de los mejores discos de rock que escuché. Una vez tocamos con Nirvana –cuando todavía vivían en Aberdeen– frente a unas quince personas.
En 1991 giraste con Guns n’ Roses. ¿Tenés alguna buena anécdota con Axl?
El siempre estaba escondido en alguna parte con una crisis personal. Siempre. Una vez yo estaba en la habitación mientras él hablaba con su representante, Doug Goldstein, acerca de que quería el dirigible de Goodyear para el show. Yo dije en broma –aunque era cierto– que el dirigible de Fuji era el más grande del mundo. Entonces, Axl dijo: “¡Ese! ¡Quiero el dirigible de Fuji!”.
¿Qué es lo peor que viste desde el escenario?
Vi a una chica que tenía el brazo en la valla de contención, y alguien se le tiró encima y se lo quebró, y el brazo giró como si estuviera hecho de madera balsa cubierta de goma...
Ok, suficiente.
Y en Wembley, con los Guns, vi cómo un tipo se moría y lo resucitaban. Era un tipo enorme y gordo. Mientras estuvo muerto, se meó en los pantalones. Los paramédicos le presionaban el pecho, y uno le dio un buen golpe, y el tipo se despertó con una sacudida. Me acuerdo que pensé: “Esto no me gusta”.
¿Qué canción reciente te gustaría haber escrito?
Tal vez, “Karma Police”, de Radiohead. Tiene algo muy simple que me gusta.
Si apretás el botón de “más escuchado” en tu iPod, ¿qué tema suena?
No sé cuál es el tema más escuchado, pero el disco más escuchado es el primero de Bob Dylan. No soy un gran fan de Dylan –el sólo escribió un par de canciones de ese álbum–, pero son todas canciones muy frescas de un vagabundo de la era de la sequía y la depresión. Es casi como el punk rock. Increíble. Y tengan cuidado con los auriculares: cuando agarra la armónica, te vuela la cabeza.
¿Pensás que es una locura que Jacko haya quedado libre ?
Yo no estaba allí, así que no sé. Tengo una idea, de cualquier modo, que podría ayudar a todos. Gary Coleman, como sabemos, es mayor de edad, aunque parece un chico y no tiene un peso. Serían la pareja perfecta.
¿El dejar de fumar te mejoró la voz?
Definitivamente estoy en un mundo diferente. Fumar es malo para la voz, sin duda, pero uno aprende a funcionar en ese mundo malo. Ahora estoy en mejor forma, y estoy mucho más conectado con lo físico en el escenario, pero tengo que cuidarme de no quedarme sin aire. Una vez que me pasa eso, ya no puedo cantar bien. En esta entrevista ya me habría fumado tres cigarrillos [risas].
¿Podrías tocar el viejo tema “Slaves and Bulldozers”? Esa canción es realmente genial.
Todo el mundo dice eso. Es gracioso que lo menciones ahora, porque ése es el tema que Rick Rubin tocó para Brad [Wilk], Tim [Commerford] y Tom cuando les dijo que si querían formar una nueva banda, tenían que llamarme a mí. Estoy seguro de que en algún momento la tocaremos.




