Cinco millones para despertar un gigante
Reapertura: la tradicional sala de la avenida Corrientes reabrirá sus puertas haciendo honor a su glorioso pasado.
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Cinco millones de dólares tuvo que invertir Alejandro Romay para revivir este monumento porteño de la avenida Corrientes: El Nacional.
Miles de historias, de anécdotas, de alegrías y sinsabores, se encierran entre estas paredes que cobijaron prácticamente, como su nombre lo insinúa, al teatro nacional.
Hoy, el hall de entrada luce tal como hace treinta años, con sus escaleras laterales intactas. Las puertas tapizadas en terciopelo rojo sobresalen, orgullosas.
En el techo -la única innovación que se permitió Romay-, rodeando las grandes arañas (lamentablemente no sobrevivieron las originales), lucen radiantes como inmortales custodios del teatro los rostros pintados de Susana Giménez, Moria Casán, Zulma Faiad, Juan Carlos Calabró, Norman Briski, Libertad Lamarque, Tita Merello, Pepe Arias, Adolfo Stray, Osvaldo Pacheco, Miriam de Urquijo, Ambar La Fox, Ubaldo Martínez, José Cibrián, Nélida Lobato y Dringue Farías.
En el interior de la sala todo reluce con el esplendor de lo nuevo. Entre platea y pullman esperan impacientes 1043 butacas tapizadas en rojo, en una disposición espacial que permitirá una visión óptica desde cualquier ubicación.
Un gran escenario, ampliado, está celosamente iluminado por 500 luces computadorizadas y su voz se escucha a través de un equipo de sonido de alta definición.
Esta nueva visión diluye aquella otra nefasta del 22 de julio de 1982, cuando a causa de un atentado, El Nacional se consumió en llamas. A partir de ese momento, todos los recuerdos quedaron tapiados y olvidados en la avenida porteña.
Su destino se presentaba incierto. La modernización edilicia y el avance turístico lo amenazaban con la demolición para dejar ese impagable lugar a un hotel de cinco estrellas.
Pero la buena fortuna estaba del lado de El Nacional. Una evaluación edilicia por parte de ingenieros especializados determinó que si bien el incendio había consumido la sala, la estructura permanecía intacta y se podía reconstruir la sala a un costo menor del que se pensaba. Dictamen que impulsó la iniciativa, siempre pendiente en Romay, de reconstruir el teatro.
Volver a vivir
De esta manera, la historia del teatro abrirá nuevamente sus puertas para permitir que los recuerdos aviven la memoria y rescaten los nombres de las grandes figuras que transitaron su escenario.
No se puede omitir la inauguración, el 5 de abril de 1906, cuando el Pericón nacional (bailado en traje de gala por toda la compañía) abría la función, que continuaba luego con la petit pieza "Risas de careta", de Ricardo Levene, y el estreno de "Locos de verano", de Gregorio de Laferrére.
También engalanaron la escena Enrique Muiño, Elías Alippi, Orfilia Rico, Pablo Podestá, Camila Quiroga, Carlos Gardel, Florencio Parravicini, Luis Arata, Libertad Lamarque, Dolores del Río, Miguel de Molina, Xavier Cugat, Luis Sandrini y tantos otros.
En la época de la revista pasaron Nélida Roca, Pepe Arias, José Marrone, Fidel Pintos, Alfredo Barbieri, Xenia Monti, Egle Martin, Tito Lusiardo, Tato Bores, Adolfo Stray, Zulma Faiad, Moria Casán, Susana Brunetti y tantas otras figuras
Joyitas inolvidables
No se puede obviar el hecho de que en esa sala estrenaron Alberto Vacarezza ("Los escrushantes", "Tu cuna fue un conventillo" y "El conventillo de la Paloma", donde Libertad Lamarque interpretaba el papel de La Doce Pesos), José González Castillo, Roberto L. Cayol.
En esa sala, Libertad Lamarque estrenó, en 1940, "Tres valses" y presenció los éxitos de "Así es la vida", con Elías Alippi y Enrique Muiño; "El diablo andaba en los choclos", de Orlando Aldama, que protagonizó Luis Sandrini, y "La muerte de un viajante", de Arthur Miller, que protagonizó Narciso Ibáñez Menta.
Después llegó el tiempo de los musicales, donde Romay presentó por primera vez "Mi bella dama", y de la revista porteña en todo su esplendo, mientras se sucedían los grandes estrenos mundiales.
En los últimos años se llegó a presentar "A Chorus Line", "El hombre de la Mancha", "El diluvio que viene", "Equus". Todos éxitos.
En abril de 1982, la noche del incendio, se estaba representando "Sexitante", con Susana Giménez, Juan Carlos Calabró y Osvaldo Pacheco.
Ahora empieza otra historia.
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