
Cinco razones para amar/odiar a Reese Witherspoon
Repasamos los mejores y peores papeles de esta actriz ganadora del Oscar; ¿estás de acuerdo con la lista?; opiná; por Milagros Amondaray
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<b> 3 BUENAS: </b>
<b> * 1. <i> ELECTION </i></b>

Una actriz que la puede jugar de adolescente over-achiever, maniática y ambiciosa, merece nuestro respeto. Reese Witherspoon se metió en el terreno del humor ácido cortesía Alexander Payne e interpretó a Tracy Flick, una rubiecita hiperquinética cuya meta es la de ser presidenta estudiantil. Algo está claro: más allá de la gran actuación de Matthew Broderick, el logro de Election es la interpretación de Witherspoon, que hace que su personaje nos resulte odiable y, al mismo tiempo, respetable. Pick Flick!
<b> * 2. <i> PLEASANTVILLE </i></b>

En mi opinión, una de las películas más subvaloradas de los 90, dirigida por Gary Ross, donde Reese afila los dientes del humor en la piel de una adolescente desprejuiciada que, junto a su hermano (Tobey Maguire), son metidos literalmente dentro de un programa televisivo de los 50. Para ella, esto implica un suicidio social y una amenaza a su popularidad. Sin embargo, con el correr del tiempo y el manejo de otras costumbres, su visión del escenario cambia y ahí es donde la película cobra vuelo y se vuelve visualmente hermosa.
<b> * 3. <i> JOHNNY Y JUNE: PASIÓN Y LOCURA </i></b>

Walk the Line (o la espantosa traducción Johnny y June: pasión y locura, como prefieran llamarla) es una de esas biopics de estructura, llamémosle, clásica. Es decir: muestra el pasado traumático del artista, sus comienzos, su meteórico ascenso, su caída en el abismo y, claro, su redención. Aquí el hombre homenajeado es Johnny Cash y, a pesar de que el film no presenta grandes novedades y baja línea de manera alarmante sobre ciertas cuestiones, tiene dos grandes actores que la salvan. Al lado de Joaquin Phoenix, Reese brilló como June Carter en una interpretación que, independiente del factor musical, es lo más natural que ha dado el cine en mucho tiempo.
<b> 2 MALAS: </b>
<b> * 1. <i> SWEET HOME ALABAMA </i></b>

Todo lo que saldría bien en otra comedia romántica de Reese - Como si fuera cierto - acá sale mal. El problema, irónicamente, no está tanto en la química con Josh Lucas (que la hay, y mucha), sino en el planteo lugarcomúnico del film de Tennant que no sale de una cuadrada fórmula. Chica que olvida sus raíces debe volverse a su "sweet home alabama" para conseguir el divorcio y así poder casarse nuevamente. El ex, claro, es espontáneo e inmanejable. El actual, un citadino acartonado (Patrick Dempsey). ¿Con quién se queda ella? Sí, el final es tan predecible como pésimamente desarrollado.
<b> * 2. <i> LEGALMENTE RUBIA 2 </i></b>

Me gusta el cine de Robert Luketic que, si bien con altibajos, ha sabido darnos personajes cómicos que exceden la unidimensionalidad. Por eso, cuando un tal Charles Herman-Wurmfeld dirigió la secuela de Legalmente rubia, las cosas cambiaron. Todo lo que se había escrito con la mano se borró con el codo. Elle Woods, ya recibida, aprende sobre los tejes y manejes del mundo de la justicia, mientras el guión se excede en apilar situaciones inverosímiles tras otras. Para colmo, no está Selma Blair.
<b> Participación. </b>





