
Acerca de la soledad, la fantasía y crecer de golpe
Gabor Csupo, el creador de Los Rugrats , debutacomo director de ficción con una rigurosa versión de la novela de Katherine Paterson
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El mundo mágico de Terabithia (Bridge to Terabithia, EE.UU./2007). Director: Gabor Csupo. Guión: Jeff Stockwell y David Paterson, basado en el relato de Katherine Paterson. Fotografía: Michael Chapman. Montaje: John Gilbert. Música: Aaron Zigman. Con Josh Hutcherson, AnnaSophia Robb, Zooey Deschanel, Robert Patrick, Bailee Madison. Presentada por UIP. Color. Hablada en castellano. Duración: 95 minutos. Calificación: apta para todo público.
Nuestra opinión: muy buena
Pasar de la infancia a la adolescencia no es tarea sencilla. Es un proceso que implica descubrir el verdadero sentido de la vida y, en consecuencia, empezar a tomar decisiones. Es un momento en el que la inocencia comienza a ser parte del pasado. Decía Albert Einstein que la imaginación es más importante que la inteligencia, y Katherine Paterson lo tuvo muy en claro al escribir, en 1977, la novela Bridge to Terabithia , un relato en el que se cuenta una historia a propósito de cómo no es necesario perder la capacidad de imaginar cosas para crecer, sino todo lo contrario.
La historia tiene como eje a Jesse (Josh Hutcherson), un chico que concurre a un colegio público del sudeste de Virginia. Hábil dibujante, vive junto a su familia en aprietos económicos: un padre empleado en una ferretería y dueño de un pequeño vivero, una madre que cuida a Jesse tanto como a sus otras tres hijas. Al mismo tiempo que el chico, poco preparado para crecer de golpe, sufre las limitaciones de los bolsillos vacíos y la presión de un grupo de compañeros de clase que no lo dejan tranquilo, llega una nueva vecina, Leslie (la excelente AnnaSophia Robb). La recién llegada sorprende al grupo, incluso a sus maestros, por su singular imaginación. Sus padres son escritores y no la dejan ver TV, dice, "porque atrofia la capacidad de imaginar".
Jesse y Leslie tienen en común ser sensibles a la naturaleza y tener la necesidad de buscar un lugar en el mundo, que por el momento es uno de fantasía. Más allá de un río, cuyas orillas se comunican sólo con una soga que pende de una rama, hay un mundo mágico, Terabithia, del que ellos pueden ser sus soberanos, donde habitan ogros gigantes, trolls , extraños guerreros y aves rapaces. Todo ello, hasta que un hecho irremediable que Jesse, víctima de su confusión, cargará como si fuera su culpa, muestra hasta qué punto puede cambiar por completo su vida y su relación con un mundo en el que la amistad o el simple hecho de estar vivo no son suficientemente valorados.
El húngaro Gabor Csupo, un animador de fuste (fue productor de animación de medio centenar de episodios de Los Simpson y terminó siendo el creador, junto con su esposa de entonces, Arlene Klasky, de la serie Los Rugrats , la última de la TV norteamericana destinada al público infantil dotada de creatividad) convierte el relato de Paterson en una película ejemplar, ideal para niños en etapa preadolescente (no es para menores sin guía, ya que hay tópicos que les serían difíciles de digerir sin un marco de contención apropiado).
Austera y emocionante
El relato tiene puntos de contacto con Las crónicas de Narnia ; no obstante, en la materialización de ese mundo de fantasía al que se refieren los protagonistas no hay excesos. En realidad, lo que se ve es un muy prolijo trabajo de animación 3D del tipo CGI (de los mismos que maquetaron El señor de los anillos ) y un par de paisajes de Nueva Zelanda, acompañados por la poderosa música de Aaron Zigman. La banda de sonido incluye, además, un par de buenos temas folk cantados por Zooey Deschanel, que ayudan a ubicar con mejor precisión el mundo real.
El mundo mágico de Terabithia es sencilla, austera aun en sus criaturas fantásticas, emocionante y, por sobre toda otra cosa, dueña de pequeños mensajes que pueden servir a padres e hijos para sacar importantes conclusiones. Es una de las muy buenas propuestas del cine norteamericano actual, tan necesitado de volver a sus mejores momentos. Para tener en cuenta: el trabajo del veterano director de fotografía Michael Chapman, el mismo de Taxi Driver y Toro Salvaje . Para criticar: la decisión de estrenar la película únicamente en copias dobladas al español (y con algunos modismos mexicanos), cuando el público al que está dirigida es preadolescente y, en consecuencia, sabe leer.



