
Capusotto 3D, el actor y el personaje
Descubrimos cómo Peter Capusotto dice con humor lo que Diego piensa muy en serio
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Si usted va por primera vez a una sala de cine 3D a ver Peter Capusotto y sus 3 dimensiones , preste mucha atención a las instrucciones que se dan al principio acerca de cómo se usan los anteojitos para disfrutar de esta nueva tecnología del entretenimiento. Si usted es un experimentado espectador de este tipo de películas, tampoco subestime lo que se le recomienda en ese comienzo. ¿O será todo parte de una misma broma?
¿Cómo saberlo? ¿Cómo diferenciar en una entrevista si el que le habla al grabador del periodista es Diego Capusotto o Peter Capusotto, cuando el discurso de la persona real y el del personaje suenan tan parecidos y la actualidad sobre la que hablan está caracterizada por la desaparición generalizada del límite entre lo lógico y lo absurdo?
"Con Pedro teníamos obsesión con la palabra entretenimiento. Como que se da por sentado que su significado esta ligado al placer y nosotros pensamos que así como puede significar eso también puede significar que puede estar ligada a algo que te distraiga para que no te des cuenta que es otra cosa lo que está sucediendo", dice Diego Capusotto, sentado en una mesa del bar El progreso, en Barracas, en una tarde tan calurosa que afuera da miedo cruzar la calle por temor a hundirse en un arroyo de alquitrán derretido.
"Esta idea conspirativa es sólo una posibilidad. Que al mundo lo manejan mafias financieras es una realidad, pero si a eso le sumamos que el mundo del entretenimiento puede pertenecer a ese manejo, lo que hacemos es sobrecargar la realidad para ponerla en interpelación. Para abrir la discusión si se quiere", aclara el actor que, además, junto con Pedro Saborido se encargó de los guiones de esta película en la que, usando los mismos recursos, personajes y la misma estructura que el programa de televisión Peter Capusotto y sus videos, se hace una crítica en tono humorístico a la industria del entretenimiento.
–¿Que áreas del entretenimiento serían más funcionales a ese plan de manipulación?
–Cualquier cosa que tenga un relato compulsivo para el que lo está recibiendo. Todo es posible de ser usado como parte de una estrategia política para hacerte pensar en otra cosa. Hoy por hoy, los medios hacen una especie de relato único donde se dice lo que esta pasando y lo que está pasando es mucho más complejo. No está pasando algo como relato único, sino que a la realidad hay que enfrentarla en su totalidad, con los matices que también tiene. Hay que tener también una visión personal, estar atentos a lo que uno recibe como estímulos informativos, es una manera de estar alertas.
–¿Cómo te parás frente a la tecnología que utiliza la industria del entretenimiento?
–Uso lo que me interesa. La posibilidad de Internet de generar una situación comunicacional interesante no sólo es factible sino que de hecho sucede. Lo uso en la medida que me interese comunicarme con algo que me resulte conmovedor. Para saber también lo que le ocurre al otro, para hacer circular la vida. No es una cuestión fundamental en la vida, pero se pueden encontrar lugares de inserción interesantes, para encontrar empatías en ideas con otros. No necesariamente hay que demonizar el uso de la comunicación. El tema es que hay un poco de todo en esa comunicación. A veces ese circuito resulta confuso. Hay demasiada información probablemente.
–¿Una PlayStation te llama la atención?
–Si, claro... Unos 20 minutos más o menos. Si mi vida depende de una PlayStation estoy en problemas probablemente. Pero tampoco se trata de colocar algo que puede ser un estímulo personal en el lugar de lo demoníaco o en un lugar censurable. Hay que salir al mundo un poco más sensible, un poco más alerta. Relacionarse activamente con el mundo. En algún momento de la vida también hay situaciones en las que uno pierde el tiempo. No todos los minutos de la vida de uno son para hacer cosas importantes. Hay fugas en la vida que son probablemente necesarias. Ahora, cuando eso se convierte en un método de felicidad, que la publicidad siempre relaciona con cosas necesarias para la vida de uno, entonces ahí es donde hay que poner el toque de atención.
–¿Qué le decís a un amigo que hipoteca la casa para comprarle la PlayStation al hijo?
– No sé. No puedo ponerme en juez de una situación que por otro lado no me compete. No me parece que el hecho de que tu hijo tenga una computadora esté mal, por ejemplo. Ahora si eso se convierte en un elemento fundamental para su vida y para construir su relación con los demás, sí, probablemente me parezca demasiado y que tenga que tener otros estímulos, que tengan más que ver con el hacer que con esta pasividad a través de una computadora.
–Pero aceptás que el pibe tenga sus puntos de fuga. ¿El cine y la música pueden ser los tuyos?
–Absolutamente. Hacia mundos más interesantes. La música me parece una forma de expresión suprema. Es necesaria la música para mi vida. Muchas veces la música justifica la existencia.
–¿Y te morís por conseguir antes que nadie el último disco de alguien?
– No. En la música uno tiene un lugar más investigativo, cierta curiosidad de descubrir otros sonidos, otras bandas. Yo no tengo un seguimiento por alguien en especial. Me gusta descubrirme escuchando algo que desconocía y que me conmueve.
–¿Y en cine?
–Ultimamente me da por alquilar películas. No voy a ver lo que se estrena ahora. Alquilo películas viejas.
–¿Como cuáles?
–Como Un tranvía llamado Deseo, por ejemplo, a la que había visto hace años y la semana pasada la alquilé y la volví a ver. Como Antricristo, de Lars von Trier, por ejemplo. Tengo una ritualidad gustosa de alquilar películas. Me atrae más eso que ver televisión.
–¿No ves televisión?
–No hay nada que siga últimamente. Hay cosas que son respetables desde la intención o cómo lo trabajan, pero a mí no consiguen atraparme como espectador.
–En humor muchos dicen que lo único que hay por hoy es lo que hacen ustedes.
– No creo. A lo mejor para algunos lo mejor que hay para ver sea lo que hacemos nosotros. Pero el humor es el lenguaje que tiene que instalarse de alguna manera, sí o sí, ya sea como parte de un entretenimiento del cual hablamos, de manera que parezca gracioso algo que no es. Hay cosas en la televisión que están ligadas al humor. Puede que haya gente con empatía mayor hacia lo que hacemos nosotros. Pero hay otras cosas de humor.
–¿Cuál es el humor que te gusta como espectador?
– Olmedo me gusta mucho, lo mismo los hermanos Marx. Dos fuentes que probablemente no tengan punto de contacto, pero para mi sensibilidad y mi emoción sí lo tienen. Yo soy un espectador feliz de los dos. Y si en la tele descubro que dan algo de Benny Hill, me siento y lo veo.
–¿Qué pasa con Peter Capusotto después de esta película?
–Con Pedro tenemos un montón de ideas que vamos a explorar y desarrollar este año para el programa. Vamos a hacer una nueva temporada en Canal 7.
Al final, no resulta difícil diferenciarlos. Hay que escuchar atentamente. Diego es el que habla en serio.






