
Casamiento italiano y gay
"Mambo italiano" (Idem, Canadá/2003, color). Dirección: Emile Gaudreault. Con Luke Kirby, Ginette Reno, Paul Sorvino, Claudia Ferri, Peter Miller, Johnny Griffin, Mary Walsh, Sophie Lorain. Guión: Steve Galluccio y Emile Gaudreault, sobre la pieza teatral del primero. Fotografía: Serge Ladouceur. Música: FM Le Sieur. Presentada por Distribution Company. Duración: 92 minutos. Sólo apta para mayores de 13 años, con reservas.
Nuestra opinión: buena
Es como una relectura italiana y gay de "Mi gran casamiento griego", con la misma abundancia de estereotipos llevados al extremo del pintoresquismo, el mismo esquema de sitcom destinada a hacer reír sin prestar demasiada atención a la sutileza de los medios y la misma exageración kitsch en sus apuntes presuntamente étnicos.
Que la receta sea bien conocida no impide que pueda resultar más o menos eficaz de a ratos: hay momentos graciosos, otros de comicidad bastante obvia o casi revisteril, mucho trazo grueso en el dibujo de los personajes y algunos actores que saben cómo lucirse a pesar de tantas limitaciones. Habrá quien se divierta con los chistes que el guionista (y también autor de la pieza teatral autobiográfica que sirvió como punto de partida) distribuyó a lo largo de la acción y quien juzgue la dosis de humor demasiado exigua o demasiado insípida. Aun así, el trivial pasatiempo carece de pretensiones, está narrado con bastante dinamismo y resulta simpático.
La cuestión central es fácilmente presumible. Hay (en Montreal) una familia tipo, italiana y bien apegada a las tradiciones, o por lo menos a la imagen estereotipada que se tiene de ellas: papá y mamá son efusivos, familieros, sobreprotectores, temperamentales y cariñosamente autoritarios. Los dos hijos han sobrevivido hasta ahora a ese clima de sofocante cariño, pero sucede que el varón es homosexual y está harto de disimular su condición. Convencido de padecer la peor de las desgracias que pueden atormentar a un mortal (ser gay e italiano), confía sus problemas a un servicio de asistencia telefónica y pronto decide irse a vivir solo. Es el primer escándalo en la familia; el que sigue es todavía más ruidoso y se produce cuando el muchacho, que ahora convive con un antiguo compañero de escuela que se ha convertido en policía y es también gay, pero a escondidas, decide blanquear su situación ante los padres.
Escándalo en la familia
Todo lo que puede imaginarse sucede: el disgusto, los llantos, la negación, el distanciamiento, la reacción del novio policía que prefiere seguir fingiendo antes que padecer la discriminación (hay que tener en cuenta que él también pertenece a la colectividad), los intentos por corregir esas conductas "desviadas" merced a la intervención de una linda chica italiana, etcétera, etcétera. Todo en clave cómica y haciendo más hincapié en el "italianismo" de los personajes que en los conflictos del joven protagonista.
De ahí que a medida que el film avanza vayan cobrando mayor peso los papeles de Paul Sorvino y Ginette Reno, los atribulados padres en cuestión. La estructura narrativa, hecha de sucesivas escenas breves, abre el juego a otros personajes secundarios que hacen su aporte cómico. Las que más se lucen en ese sentido son Claudia Ferri, como la hermana y compinche del conflictuado Angelo, y Mary Walsh, la mamá casamentera del policía que al fin se sale con la suya y logra que haya, por lo menos, una boda.
El jefe de esta estrepitosa y demostrativa familia italiana, sostén pero a su modo también víctima de la tradición, no figurará seguramente entre los papeles más memorables de la carrera de Paul Sorvino. Luke Kirby, puesto en los zapatos del sensible Angelo, es casi un modelo de mesura interpretativa en medio de tantos desbordes.




