
Cinema Paradiso: versión integral
Se proyectó el clásico film de Tornatore, con 50 minutos más
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"Tengo un presentimiento sobre los Oscar de esta noche, pero no diré nada porque soy supersticioso'", dijo Giuseppe Tornatore el domingo a la tarde, en una entrevista que se vio en directo en Buenos Aires, por la Rai. Su corazonada apuntaba a su coterráneo Paolo Sorrentino. A medianoche, supimos que el pálpito inconfesado de Tornatore se había cumplido: su colega Sorrentino se alzaba con el Oscar a la mejor película extranjera. Como él, otro italiano que en 1990 lo había logrado con Cinema Paradiso.
Pero el film de Tornatore que se vio entonces no era el que su autor quería: el productor, Franco Cristaldi, le cortó 50 minutos, y ésa fue la versión que circuló. Hace un par de noches, sin embargo, un público entusiasta aplaudió en la costa Atlántica la versión completa, que abrió su evento anual: es uno de los highlights de Pantalla Pinamar, la nutrida selección de films que, en su triunfal 10» edición, se está desarrollando en esa ciudad y que se prolongará hasta el sábado.
Italia es, este año, uno de los cuatro países especialmente invitados (los otros son Suiza, Hungría y la India) y está presente con una media docena de documentales y films de ficción recientes; ya se vieron -entre otros- Giuliano Gemma, un italiano en el mundo , que realizó Vera Gemma, hija del popular creador de Ringo Wood, quien había comprometido su asistencia al Festival, pero el 1º de octubre pasado sufrió un accidente en la ruta y, transportado al hospital de Civitavecchia, a los 75 años murió de un ataque cardíaco. Otro título peninsular atendible es Aquellos años felices, el más reciente trabajo del talentoso Daniele Lucchetti, suerte de "hermano menor" de Nanni Moretti quien, con una evocación de la conflictuada vida de una familia con un padre artista, en la Roma de los años setenta, logra uno de sus mejores trabajos.
La copia de la versión completa del film de Tornatore, lograda después de un arduo proceso guiado por Carlos Morelli, director del Festival (que la embajadora de Italia, Teresa Castaldo, calificó de "regalo"), difícilmente podrá ser proyectada fuera de Pinamar por una cuestión de derechos, a pesar de que es sorprendente.
El corte del productor Cristaldi, que suena a mutilación, fue visto como "normal". Años después del Oscar, la columnista neoyorquina Alexandra Stanley, en The New York Times , atribuyó a Cristaldi el "mérito de aligerar" el metraje de Cinema Paradiso gracias al cual había conquistado el trofeo de Hollywood. Y sostenía: "En Italia todavía consideran al cine como una forma de arte, no como un producto comercial". Hoy hay quienes sostienen que también a La grande bellezza le sobran algunos minutos, pero los tiempos han cambiado. Por suerte, en Italia el cine sigue siendo una forma de arte. Y Tornatore se alegra de que esta vez la Academia haya destacado al film de un compatriota por sus valores intrínsecos, más allá de su extensión.
¿Qué tiene esta versión que le faltaba a la que se conoció en 1990? En los 50 minutos recuperados se narra otra historia, y lo que resulta es, así, otra película. Se desarrolla el romance postergado de dos adolescentes, que son separados pero no se olvidan a lo largo de sus vidas. Y hay un reencuentro fortuito, 30 años después, que conmueve hasta los tuétanos. En esa circunstancia aparece una conmovedora Brigitte Fossey que ni siquiera figuraba en la versión mutilada, en una secuencia que casi opaca la evocación nostálgica de las salas de cine de provincia del sufrido sur de Italia. Es que aquí es reemplazada por otra: esta versión completa descarga, en el final, un aluvión de nostalgia que compromete a los amores y a la existencia.



