
De Ciudad Jardín a Hollywood
Gustavo Santaolalla habla sobre su premio a la mejor canción
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Ayer, el músico y productor argentino Gustavo Santaolalla casi no pudo dormir. Había desayunado con sus chicos y todavía seguía excitado por haberse ganado un Golden Globe a la mejor canción por "A Love That never Grow Old" para la película "Secreto en la montaña". Del otro lado de la línea telefónica, se escucha su voz alegre, pero con los efectos del festejo de anteanoche: "Estoy muy feliz. Siento que lo que hago desde hace un tiempo conecta con la gente, y encima pude participar en una película alucinante", dice a LA NACION, en la temprana mañana de su casa en Los Angeles, ciudad donde montó su productora Surco y donde reside desde los años ochenta.
La noticia de los cuatro galardones que se llevó el film dirigido por Ang Lee dio la vuelta al mundo y llegó hasta el despacho de Néstor Kirchner. "La primera llamada de felicitación que recibí en la mañana fue la de la Presidencia de la Nación. Fijate, a un tipo como yo, de Ciudad Jardín, que lo llame el Presidente. Mirá todo lo que me está pasando", dice con sorpresa y orgullo. Entonces, como pensando en voz alta, repasa todas sus actividades y logros como productor de bandas -Café Tacuba, Juanes, Bersuit-; su faceta como editor de libros de fotografía; sus proyectos de tango Bajo Fondo Tango Club y el Café de los Maestros; y esta etapa exitosa como creador de bandas de sonido de películas como "Diarios de motocicleta", "21 gramos", y ahora "Secreto en la montaña".
"Tengo la suerte de asociarme a proyectos piolas y las cosas salen bien. Creo que ganamos el premio porque con Bernie Taupin logramos una canción como «A Love That Will Never Grow Old» que habla del amor universal. Además Taupin es un superletrista que escribió muchos temas para Elton John. Fue un lujo trabajar con él", elogia.
El trabajo integral de la banda de sonido estuvo a cargo de Santaolalla, que peleó en otra terna de los Globo de Oro, el de mejor música de película, pero perdió ante el histórico John Williams. "Es un capo en esto y, para mí, ésta recién es la cuarta vez que estuve nominado. No hace tanto que empecé a trabajar con las bandas de sonido, así que no me siento mal por haber perdido", justifica.
El contacto con el músico y multifacético productor llegó a través de la empresa cinematográfica Focus. "Ellos son una compañía más alternativa; han hecho «Perdidos en Tokio» y «21 gramos», donde yo trabajé. Generalmente recibo muchos ofrecimientos para hacer música de películas, pero me guío por el olfato y cuando me encontré con Lee todo cerró. Le gustaron mis ideas y terminé la música antes de que ellos empezaran a filmar, así que escuchaban las canciones mientras rodaban la película", cuenta.
Para hacer la banda de sonido, Santaolalla se zambulló en pasajes instrumentales bucólicos y de muchos silencios. "Leyendo el guión y la novela mi motivo fue hacer una música que trascienda los géneros. Mientras que en las canciones (dos de ellas con Taupin), aparece ese espíritu más country de los años sesenta que escuché mucho de chico como Hank Williams, Marty Robbins y Eddy Arnold", cuenta.
La agenda de Santaolalla casi no tiene huecos para 2006. En marzo vendrá a la Argentina para recibir un premio de AADI a la personalidad del año, está produciendo el disco del cantante Antonio Carmona (Ketama) y el nuevo disco de Bajo Fondo Tango Club, vendrá a presentar "Café de los maestros" el 24 y 25 de agosto en el Teatro Colón, y ya está preparando la música para la película de su compadre mexicano Alejandro González Iñarritu que se llamará "Babel". "Para mí cierra la trilogía de «Amores perros» y «21 gramos», y fue filmada en Marruecos, Tijuana, Los Angeles y Tokio. Quiero seguir trabajando en bandas de sonido, porque es un mundo nuevo y fascinante, y a mí me encantan los desafíos."



