De las ganas de Christian Bale de conocer la Argentina a la química entre él y Jessie Buckley: viaje al interior de ¡La novia!, de Maggie Gyllenhaal
En diálogo exclusivo con LA NACION, los protagonistas y la directora de ¡La novia! cuentan cómo reescribieron uno de los mitos más icónicos del cine
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El mito de Frankenstein vuelve al cine este jueves 5 de marzo, pero con una reversión que pone el foco en la mujer de la historia. ¡La Novia! (The Bride!), escrita y dirigida por Maggie Gyllenhaal, propone una relectura radical del clásico: darle voz al personaje que históricamente no la tuvo.
Ambientada en la Chicago de los años 30, la historia sigue a Frank —el monstruo interpretado por Christian Bale— y a La novia —Jessie Buckley— en un romance fuera de la ley que deriva en violencia, revolución cultural y un cuestionamiento profundo sobre identidad y autonomía femenina. El resto del elenco se completa con Penélope Cruz, Peter Sarsgaard, Annette Bening y Jake Gyllenhaal, entre otros. La película mezcla drama de época, ciencia ficción, romance trágico, números musicales y una energía punk que atraviesa toda la puesta en escena. No es una adaptación literal, sino una reinterpretación autoral que interroga el mito desde el presente.
En diálogo exclusivo con LA NACION, los protagonistas y la directora hablaron del riesgo, la presión de reinterpretar un ícono cinematográfico y, también, dejaron una promesa abierta: visitar la Argentina.
“Fue electrizante”

A los 36 años, Jessie Buckley atraviesa uno de los momentos más potentes de su carrera. Ganadora del Globo de Oro, del Critics’ Choice Award y de un premio Bafta, espera con ansias que su nominación al Oscar 2026 como Mejor actriz por su interpretación de Agnes en Hamnet se convierta en victoria.
Reconocida por su intensidad escénica y su capacidad de asumir riesgos interpretativos como en Beast, Wild Rose y Women Talking, en este nuevo film enfrenta un doble desafío: interpretar a Ida —la mujer asesinada— y luego a La novia, una criatura que renace con conciencia y desobediencia.
La actriz irlandesa, que ya había trabajado con Gyllenhaal en La hija oscura, suele decir que para aceptar un papel necesita sentir un leve vértigo. “Cuando leí por primera vez el guion fue algo completamente distinto a todo lo que había leído antes”, contó en conversación exclusiva con LA NACION. Pero el proceso no fue inmediato. “Maggie me lo envió cuando yo estaba terminando otra película. Me llevó casi dos semanas sentarme a leerlo. Ella me decía: ‘¿Ya lo leíste? ¿Ya lo leíste?’”, recordó entre risas.

Sabía que sería “un viaje intenso y brillante” y que necesitaba crear el espacio adecuado para enfrentarlo. Cuando finalmente lo hizo, la reacción fue inmediata: “Había un pulso humano tan audaz dentro de ese lenguaje, sentía que era un lenguaje nuevo. No tenía idea por dónde empezar”.

Esa incertidumbre, lejos de paralizarla, la impulsó. “Sabía que necesitaba ese lenguaje. Quería entender qué podía ser ese lenguaje dentro de mí, pero también entre nosotras. Contar esta historia como colaboradoras. Contar la historia de una mujer descubriéndose a sí misma en el mundo. Fue electrizante leer el guion por primera vez”.
En esa electricidad se sostiene su personaje: una mujer revolucionaria que no acepta haber sido creada para satisfacer la soledad de otro, sino que decide explorar su propia identidad.
El “cambio mental” de Christian Bale

Christian Bale vuelve a hacer lo que mejor sabe hacer: transformarse. Oscarizado por El ganador y reconocido por transformaciones físicas extremas —desde la delgadez impactante en El maquinista hasta la musculatura de Batman o el camaleonismo en El vicepresidente: Más allá del poder— vuelve a sumergirse en un rol de alta intensidad. Bajo capas de maquillaje, prótesis y un diseño irreconocible, construye un Frankenstein que es a la vez monstruoso y profundamente humano.
En ¡La novia!, el desafío fue tanto físico como emocional. “Cualquier cambio físico siempre comienza con un cambio mental. Si alguna vez hacés ejercicio, sabés que es menos un ejercicio físico y más un ejercicio de fuerza mental para no rendirte”, dijo durante la entrevista con LA NACION.
En esta versión, el cuerpo del monstruo no podía construirse solo con dieta o entrenamiento. “Para interpretar a Frank, no podía ‘hacerme crecer’ yo mismo”, dijo. La imagen que lo inspiró fue la de Sid Vicious bajando escaleras con una chaqueta blanca cantando “My Way”: demacrado, eléctrico y desproporcionado.

Llegar al resultado final fue complejo. Desde el departamento de vestuario liderado por Sandy Powell —que le proporcionó elevadores de cinco pulgadas que tuvo que aprender a usar para modificar su altura sin perder naturalidad— hasta el equipo de maquillaje de efectos especiales que pasaba horas cada día construyendo el rostro y el cuerpo de Frank. El diseño incluyó 25 piezas prostéticas aplicadas diariamente, 11 solo para cabeza y rostro, dentaduras y dispositivos especiales. El proceso podía extenderse hasta siete horas por jornada. “Les doy tanto crédito a ellos como a mí mismo por el resultado final”.

Pero lo que verdaderamente lo movilizó fue la presión de interpretar a un personaje tan histórico como Frankenstein. “Definitivamente me encanta esa presión, me encanta la idea de que podría fallar por completo y que la gente diga que lo arruiné”.
La referencia inevitable es Boris Karloff, el rostro clásico del monstruo. “Disfruto sentir ese tipo de presión, especialmente cuando estás lidiando con alguien tan icónico como Boris Karloff y con los fanáticos del libro de Mary Shelley. Espero que quienes vean la película coincidan en que logré abrirme camino sin imitar, pero sí dando un guiño, un saludo de respeto”.

Respecto a la química en pantalla con Jesse Buckley, Bale confesó: “Jessie es una de las actrices más talentosas que existen. Fue dinámica desde el primer momento. Le interesa mucho la posibilidad de humillarse a sí misma, como a mí”, aseguró en diálogo con LA NACION. Y destacó su valentía: “Hay que empujar el límite yendo más allá de él, realmente tenés que ir por ello al 2000 por ciento, y ella lo hizo”.
Maggie Gyllenhaal: “¿Qué hay de ella?”
Maggie Gyllenhaal, nominada al Oscar como actriz por Loco corazón y reconocida por trabajos en La secretaria, Batman: el caballero de la noche y la serie The Honourable Woman, consolidó su perfil autoral con La hija oscura, que obtuvo tres nominaciones al Oscar. Con ¡La novia! profundiza esa mirada autoral.
La directora encontró el origen de la película en una imagen inesperada: un tatuaje de Elsa Lanchester como la novia de Frankenstein en el antebrazo de un hombre. “Lo vi y pensé que podía ser un vehículo para lo que quería contar”, le dijo a LA NACION. Al revisar la película original, descubrió que el personaje apenas aparece unos minutos y no tiene voz.
“Es una buena película, claro. Pero no se meten en absoluto en ella. Gran parte de la mitología de Frankenstein trata sobre cómo pudieron hacerle eso a él: fue abandonado, no tiene voz ni voto. Pero no ocurre lo mismo con ella. Incluso en el libro, cuando Frank pide: ‘Por favor, haceme una compañera, estoy tan solo’, nadie piensa: ¿y ella?”

Ahí encontró el conflicto. “Me gustó ese rompecabezas. Es un pedido comprensible por parte de él, pero también es un problema. Entonces pensé: entremos en el problema. Me pareció un lugar dramático muy interesante desde donde empezar. Para darle voz y un camino propio”.
El trabajo en equipo
La química entre los protagonistas fue inmediata. “Son personas y artistas inmensamente poderosas. Creo que el mundo está empezando a reconocer el talento extraordinario que tiene Jessie. Y lo mismo puedo decir de Maggie Gyllenhaal como directora, aunque también fue durante muchos años una actriz extraordinaria”, dijo Bale sobre sus compañeras en diálogo con LA NACION.
En entrevistas previas durante la promoción del film, Gyllenhaal también subrayó esa conexión creativa y confesó que intentó no escribir el papel pensando en ella para no limitarlo, pero que al terminar el guion comprendió que “solo podía ser Jessie”. Destacó su capacidad para habitar todo el espectro emocional —lo feroz y lo vulnerable, lo inteligente y lo irracional— y sostuvo que ¡La novia! necesitaba precisamente esa complejidad.

Buckley, a su vez, definió a Gyllenhaal como: “una de las mujeres más importantes de su vida”. Dijo que trabajar con ella implica ir hacia las zonas más incómodas y verdaderas de uno mismo y describió la filmación como un “gran arenero creativo”. Sobre su primer encuentro con Bale, cuando se vieron en la prueba de cámara sintió que la relación estaba viva. “¡Ah! perfecto, esto se va a poner increíble”, contó en una entrevista durante la rueda de prensa.
Argentina, un destino pendiente
“¿Estás en Buenos Aires?”, preguntó Christian Bale apenas comenzó la entrevista con LA NACION. “Me encantaría ir. Estuve en Pucón, Chile, de mochilero. No está muy lejos de la frontera. Casi llego a la Argentina cuando hice la película Contra lo imposible. Hay muchas pistas de carreras en la Argentina que se ven exactamente como en los años 60 y 70, así que fue una opción filmar allá. Pero lamentablemente nunca se concretó. Algún día visitaré“, dijo con una sonrisa.
A su vez, tanto Buckley como Gyllenhaal respondieron con entusiasmo cuando se les preguntó si vendrían a conocer la Argentina. “Me encantaría”, dijo la actriz irlandesa. “A mi también”, sumó la directora.
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