
Del básquet metafísico a la física cuántica
Y tú, ¿qué @#!* sabes? ( What The #$!*" Do We Know? , EE.UU./2004, color; hablada en inglés). Dirección: William Arntz, Betsy Chasse y Mark Vicente. Con Marlee Matlin, Elaine Hendrix, Barry Newman, Robert Balley Jr., John Ross Bowie. Fotografía: David Bridges y Mark Vicente. Música: Christopher Franke. Edición: Jonathan P. Shaw. Presentada por Pachamama Cine. 108 minutos. Apta para todo público.
Nuestra opinión: mala
¿Arenga new age? ¿Aviso promocional para la incorporación y el adoctrinamiento de nuevos adeptos? ¿Film de autoayuda? ¿Intento de divulgación seudocientífica-seudomística-seudofilosófica? ¿Generosa contribución de tres convencidos seguidores de cierto movimiento -la Ramtha School of Enlightment- que sigue las enseñanzas de un guerrero de hace 35.000 años? Difícil establecerlo.
La pregunta del título original -¿qué diablos sabemos?, para traducirlo de un modo legible- remite al admitido desconocimiento de los tres realizadores acerca de cuestiones tan diversas como la física cuántica, la existencia de Dios, las realidades alternativas, la naturaleza de las adicciones, los pensamientos positivos, las fuerzas cósmicas, los "mensajes" del agua, el proceso de las emociones y, claro, todo tipo de tránsito de energías. Para disipar esa tiniebla intelectual, estos incondicionales de los manuales de autoayuda recurren a inciertos especialistas y se proponen compartir las "enseñanzas" que éstos les proporcionan a través de un medio tan masivo como el cine. Pero para eso, y para responder a la pomposa categoría de "documental experimental" en la que buscan inscribir su film, montan las chácharas sobre una módica historia de ficción organizada en torno de una joven fotógrafa (Marlee Matlin, la premiada actriz de Te amaré en silencio ) que logra salir de su estado depresivo cuando toma contacto con la física cuántica. En fin.
Poca ciencia y mucho tedio
Este largo y aburrido audiovisual que tiene muy poco de científico, menos de buen cine y nada de confiable, apenas cumple con el objetivo de la divulgación (siguiendo, claro, la confusa mezcolanza de creencias de sus realizadores), si bien ésta viene en su variedad más equívoca: de los expertos -físicos, biólogos, antestesiólogos, maestros espirituales, quiroprácticos, neurólogos, videntes y hasta la propia JZ Knight, una autocalificada "psíquica" depositaria y transmisora de la sabiduría de Ramtha- no se conoce el nombre hasta que el film concluye y, algo más inquietante, sus credenciales no están siempre del todo claras.
En la rudimentaria ficción ilustrativa que el trío de cineastas concibió para hacer más accesibles las "ideas" que el film pretende difundir, hace fugaces apariciones Barry Newman (el recordado Petrocelli), así como otros rostros más o menos conocidos de la TV. Pero la parte más ardua le toca a Matlin, que entre otros desatinos se ve metida en una suerte de partido de básquet metafísico para ejemplificar hasta qué punto es engañosa nuestra percepción y cómo construimos nuestra realidad y desestimamos la existencia de otras. Recurso del que sería provechoso disponer para el caso de tener que asistir a películas como ésta.
Para quienes adhieran a este curioso fenómeno del "primer film de éxito en el terreno del cine espiritual" -no tan curioso si se repara en las cifras de venta de los manuales de autoayuda y se tiene en cuenta su remanida tesis de que la felicidad es sólo el fruto de una decisión personal-, será bueno saber que los autores elaboraron una versión extendida (de 156 minutos) que fue presentada hace pocos meses en los Estados Unidos. A los demás sólo puede recomendárseles que permanezcan en estado de alerta.







