
Diarios de un actor
Tras "Diarios de motocicleta", habla de las tentaciones de Hollywood y del último film de Almodóvar, que protagonizó
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Pasaron menos de cinco años desde que Gael García Bernal participó en la película que le cambiaría la carrera. Menos de cinco años desde el estreno de "Amores perros", el film de Alejandro González Iñárritu que puso a México en el mapa del cine por tener en cuenta y a Gael en la mira de todos. De Hollywood, de los directores europeos más prestigiosos y del público que en estos días puede verlo como el joven Ernesto "Che" Guevara en el film de Walter Salles "Diarios de motocicleta".
"Pensé que era un papel muy delicado de hacer, pero es algo que te llega una vez en la vida", dice el actor cuando se le pregunta por el personaje histórico que interpretó en la película producida por Robert Redford. Por supuesto que en el caso de García Bernal ésta es la segunda vez que Ernesto "Che" Guevara llega a su vida.
"Me siento muy agradecido de que me hayan ofrecido este papel dos veces. Claro que la primera vez que lo hice para la miniserie de Hallmark «Fidel» fue sólo para pagar la renta y para que me dieran más ganas de hacerlo bien, de hacerle más justicia al personaje", explica Gael.
Aunque "Diarios de motocicleta" cuente parte de la vida de una figura histórica tan conocida como Guevara, lo cierto es que el film es menos cine político que película de ruta, algo de lo que García Bernal sabe bastante. Es que antes de salir a las rutas de América latina como Guevara, el actor ya había hecho una película de "camino": la exitosa "Y tu mamá también", del realizador mexicano Alfonso Cuarón.
"Los dos films tratan de la búsqueda de la identidad y el viaje. También tiene relación con «Busco mi destino», con cualquier película de viajes, un género que suele aparecer cuando la sociedad está en un momento de búsqueda. La road movie es la manifestación de esa búsqueda a nivel artístico y social. La gran diferencia entre estas dos películas es que en «Diarios...» los dos personajes quieren ser parte del contexto que van conociendo en cambio en “Y tu mamá también”, están metidos en lo suyo, más allá de lo que sucede alrededor.
Esos alrededores que muestra la película de Salles impresionaron al actor, pero ninguno tanto como la ciudad de Cuzco.
“Me parece que ése es el lugar neurálgico donde converge el espacio con nuestra identidad, con lo que realmente somos. Es bastante shockeante. Es el ombligo del mundo, como decían los incas. Es muy fuerte lo que sucede ahí y es inevitable, además. Por más que quieras enmascarar lo que te pasa, es imposible; se trata de vivirlo. Es un antes y un después, sobre todo si eres latinoamericano”, se entusiasma el actor, que para esta película volvió a practicar el acento argentino que ya había logrado para el film de Fito Páez, “Vidas privadas”.
“Esta vez me costó mucho más el acento porque el otro personaje me permitía hablar como los pibes de ahora. El hablar de un porteño actual me resulta más fácil que el de entonces porque tenían una neutralidad mucho mayor. Si escuchas las narraciones mexicanas de esa época era muy similar el acento. Entonces era muy delicado, porque podía caer en lo mío. Además teníamos que ser muy permeables con los acentos de Chile o de Perú, por ejemplo”, detalla el actor, que, cuando se preparaba para interpretar a este personaje, escuchó grabaciones de cuando Guevara vivía en Guatemala y hablaba como guatemalteco o cómo sucedía lo mismo a su paso por México.
“La verdad es que a mí me pasa algo similar. Paso más de una semana aquí y ya empiezo a hablar como porteño. Bueno, en realidad eso le pasa a todo el mundo. Si ya hablás el mismo idioma, ¿por qué no compartirlo?”
Un chico Almodóvar
Unos meses después de filmar “Diarios de motocicleta”, Gael viajó a España para protagonizar el último film de Pedro Almodóvar, algo así como el destino soñado para la mayoría de los actores de habla hispana.
“Estuve muy agradecido con semejante propuesta porque es diametralmente opuesta a «Diarios...». En lo que me limitó esta película de no poder andar por ahí pendejeando, la de Almodóvar me lo dio de sobra. Pero a la vez estaba muy atado en aquélla por lo que tenía que hacer y, en cambio, en ésta me sentía muy libre porque la historia tenía más que ver conmigo. «La mala educación» es una historia puramente almodovariana”, dice el actor, que prefiere no señalarla como un relato autobiográfico sino sutil; habla de historia personal, una historia que él (Almodóvar) conoce.
En el relato de “La mala educación”, además de demostrar su facilidad para los acentos –habla como un madrileño nacido y criado en la capital de la Madre Patria–, Gael aparece vestido de mujer para interpretar a un travesti llamado Zahara.
Así, en el último festival de Cannes, el actor tuvo doble jornada: presentó “Diarios de motocicleta” y el film de Almodóvar. Gracias a eso se convirtió en el más fotografiado y solicitado del festival francés.
“Fue cansador, la verdad, pero debo decir que me siento orgulloso de haberla pasado muy bien. Es que es un logro pasarla bien a pesar de todo lo que tenía que hacer. Eso y poder dormir donde sea son mis dos grandes virtudes en la vida, y no me avergüenza decirlo”, dice Gael, con una media sonrisa. Y cuando se le pregunta si entre sus virtudes no debería contar la actuación, la sonrisa se hace más amplia, como en la pantalla de cine. “No, no. Mi gran virtud es poder dormir donde sea. Aviones, helicópteros... Bueno, en realidad nunca dormí arriba de un helicóptero, pero sí en el piso, en una silla. Me duermo donde estoy y me levanto listo para seguir. Una habilidad muy práctica para los rodajes.”
Cuando “Amores perros” y “Y tu mamá también” pasaron las fronteras de América latina y cruzaron las puertas de Hollywood, el nombre de Gael se sumó a la lista de aquellos que la industria del cine considera aptos para el crossover, o el salto de estrella latinoamericana a estrella a secas. Los directores Guillermo del Toro (“Hellboy”), Alfonso Cuarón (“Harry Potter y el prisionero de Azkabán”) y hasta el compañero de García Bernal en “Y tu mamá también”, Diego Luna dieron el salto que Gael podría, pero prefiere no dar.
“Para Cuarón, irse a los Estados Unidos a filmar fue una solución porque no podía hacerlo en México. Estuvo diez años intentando hacer una película. En mi caso se trata de generar opciones aunque sea bastante trabajo y, en gran medida, lo que conseguí hasta ahora es gracias a ellos, que demostraron lo que se podía hacer desde México. Yo, porque ellos lo hicieron antes, no tengo necesidad de hacer el crossover. Es más, quiero descartar que esa sea una meta porque, para mí, no lo es.”




