
El documental del éxito
En Francia fue visto por casi dos millones de espectadores
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De quienes poco frecuentan (o casi nada) el género documental en el cine se ha escuchado algo así como que el largometraje "Ser y tener" ("Etre et avoir") "es formidable, casi una película", como si la palabra película estuviera reservada sólo para la ficción. Nicolas Philibert, el director de esta "película documental" que ha sido el éxito de taquilla en Francia del año 2002 (fue vista por 1.800.000 espectadores), lo explica así, en su paso por Buenos Aires: "La gente le tiene miedo a los documentales porque son sinónimo de cosa seria. Raramente el documental en el cine está asociado con la idea de placer. En cambio, a mucha gente sí le encanta ver documentales en la TV, ver películas sobre animales, sobre historia porque les gusta instruirse, aprender cosas sobre el mundo, descubrir nuevas culturas. Pero en el cine no, porque necesita escaparse de la triste realidad y prefiere que allí le cuenten historias que los hagan soñar".
"Ser y tener", que se estrena el jueves en la Argentina y además integra una retrospectiva sobre la obra de este prestigioso documentalista francés que se realizará desde mañana en el DocBsAs 3, es sin duda una película formidable.
Podría decirse que es un documental sobre un maestro de escuela de campo con la modalidad de reunir en una misma clase desde alumnos de jardín maternal hasta aquellos que están por ingresar al secundario. Pero al estar construido de manera tan narrativa con personas que en la cotidianidad que propone el film se transforman en personajes, de golpe la verdad documental se enlaza con las posibilidades de la construcción ficcional. Y entonces el espectador puede elaborar también una historia, la de aprender a crecer en una escuela.
En el documental "Ser y tener" el tratamiento del tiempo lleva a contar, además, una porción del ciclo de la vida, en este caso la del ciclo escolar: el comienzo de las clases, la tensión entre el maestro y sus alumnos, las dificultades de aprendizaje y de relación, los logros, juegos y amistades que llegan con el final de año, la inminente jubilación del profesor, la despedida.
"Esta película se inscribe en la línea lógica de mis realizaciones anteriores, en donde de un film a otro yo me intereso por la pregunta de cómo vivir juntos y cómo construir juntos -cuenta Philibert, realizador de "La Ville Louvre", "Les moindres des choses" y "Les pays des sourds", entre otras-. En este sentido, la escuela es el primer lugar de la socialización, un sitio en donde el chico descubre que puede crecer, vivir con otros, vivir en sociedad. Para eso es necesario aceptar que hay reglas comunes, y es necesario compartir cosas con otros que son diferentes. Por otra parte, estamos obligados a ir a la escuela cuando somos chicos y no tenemos más derecho para ir cuando somos grandes, y eso genera cierta curiosidad. Cuando se tienen hijos uno sueña con colarse en la clase de sus hijos para ver cómo transcurre."
-La preparación de la película llevó cinco meses y el rodaje diez semanas. ¿Qué encontró en el maestro George Lopez para elegirlo como eje de este documental?
-Me pareció atento, abierto a escuchar a los chicos, pero al mismo tiempo exigente, severo y reservado. Me interesó su personalidad compleja. Esa dimensión me parecía importante. Cuando una película responde de antemano a todas las preguntas no hay lugar como espectador. Por eso en "Ser y tener" hay elipsis, zonas de oscuridad, cosas que uno desconoce y que obligan al espectador a pensar y así podrá proyectar su imaginario. Aquí es en donde el documental se acerca a la ficción. Porque no es un documental que viene a decirle al espectador qué es lo que debe pensar sobre la escuela y la educación y bla bla bla. La película no tiene sociología ni se interesa por la pedagogía porque no estamos de ese lado ni del costado del reportaje televisivo. El film está construido como un film, con historias de personas con las que uno termina encariñándose.
-Por momentos, los chicos no dan señales de estar frente a cámaras. ¿Fue difícil trabajar con la espontaneidad de ellos?
-No necesariamente, dependía de los chicos. Algunos se habituaban más rápidamente a la presencia de la cámara y otros se sentían intimidados. Pero yo no hago películas a partir de un discurso armado de antemano que intente ser ilustrado por una imagen. Las construyo haciéndolas, necesito comenzar a rodar para saber qué film voy a hacer exactamente. Para eso trato de no llenarme de demasiadas ideas de entrada para que mi subjetividad se haga presente, pero no en término de teorías porque el cine no es teoría. No se necesita leer veinticinco libros sobre educación para filmar una cara en una escuela.
-¿Cómo les explicó la película?
-Les expliqué que no habría viajes en auto ni efectos especiales, que íbamos a contar cosas cotidianas de la vida en la escuela. Les dije: "Filmaré también sus dificultades, no solamente cuando todo salga bien porque es necesario que la película muestre cómo ustedes van a superar dificultades". Y les dije también que así como ellos estaban ahí para aprender a leer entre un montón de cosas, yo también estaba allí para aprender a hacer una película porque no sé todo de antemano y, seguramente, iría a equivocarme, a filmar cosas que no estarían muy bien, y en un nivel diferente, pero como ellos, también iría a buscar algo. Entonces concluí con que íbamos a pasar bastante tiempo juntos.
-¿Qué lugar ocupó usted en ese set natural donde filmó?
-Pasé mucho más tiempo sin filmar que filmando. No se trataba de una cámara que registrara todo de la mañana a la noche, sino todo lo contrario, la cámara filmaba unos treinta y cinco minutos por día. Tampoco fue una cámara oculta, eso era inaceptable, queríamos respetarlos, no juzgarlos y no abusarnos del poder que teníamos. Con respecto a mi presencia, no se trataba de que no me registraran porque éramos un equipo de tres personas en la clase. Estábamos presentes, pero no de manera ruidosa, porque tampoco se trataba de convertir la clase en un set de cine.
-¿Generó usted alguna situación para la película?
-Sí, de algún modo. Por ejemplo, le sugerí al maestro que hablara con algunos alumnos sobre su retiro, algo que creo que él hubiera hecho igualmente. También le propuse que le dijera a Jojo hasta cuánto podía contar.
-¿Les mostró la película? ¿Qué comentarios hicieron los alumnos y el maestro?
-Los chicos, sus padres, el maestro y la gente de Auvergne fueron los primeros en verla. La recibieron bien, pero es cierto que es difícil verse en un primer momento. Todos los comentarios de los chicos se referían a cómo habían salido los otros, ninguno hablaba de sí mismo.
-La película se exhibió en Cannes, adonde viajaron todos...
-Sí, fue muy emocionante. El día anterior, como hacía tanto calor, llevamos a los chicos al mar y para la mitad de ellos fue todo un descubrimiento porque nunca habían visto el océano, así que fue un muy lindo souvenir.
-La escuela es hoy un tema conflictivo. La película de Bertrand Tavernier "Todo comienza hoy" eligió mostrar la violencia económica y social que atraviesa al sistema escolar. ¿Por qué decidió mostrar el costado más amable?
-Sí, la escuela es un tema difícil en Francia y en muchos países, un gran tema que inquieta a la sociedad. Las clases están muy cargadas de violencia, hay mucha desigualdad y la escuela está abandonada. No vi el film de Tavernier, pero sé de qué trata. Es cierto que en ese contexto de inquietud "Ser y tener" viene a dar una buena imagen de una buena profesión. De todos modos, creo que en la película hay violencia, hay un maestro que habla con dos chicos que se han peleado durante el recreo, hay una escena en la que Jojo empuja a Johann. También está Natalie, una chica que expresa violencia en el fondo de su silencio. Uno trata de hablar, de arreglar las cosas.



