
El humor en dosis módicas
Guerra de novias (Bride Wars, EE.UU./2008, color; hablada en inglés). Dirección: Gary Winick. Con Kate Hudson, Anne Hathaway, Kristen Johnston, Bryan Greenberg, Chris Pratt, Steve Howey, Candice Bergen. Guión: Greg DePaul, Casey Wilson y June Diane Raphael. Fotografía: Frederick Elmes. Música: Edward Shearmur. Edición: Susan Littenberg Hagler. Presenta Fox. 90 minutos. Apta para todo público.
Nuestra opinión: regular
De chicos, algunos varones sueñan con ser astronautas, bomberos o jugadores de fútbol, y hay chicas que se imaginan como modelos, bailarinas o médicas. Pero también abundan las que sólo tienen como objetivo el casamiento. Y según parece tampoco faltan las que sólo piensan en su fiesta de boda, no importa con quién.
Como Emma y Liv, que han estado pensando cada detalle del asunto desde que asistieron a una boda en el Plaza siendo muy chicas y pusieron como objetivo de sus vidas alcanzar una cumbre similar. Ya adultas -Emma es maestra de escuela y Liv, abogada de éxito- siguen fieles a aquella fantasía infantil: es más, siguen comportándose como nenas de 12 años. Sólo falta que sus respectivos novios -que los tienen, aunque parezcan ser la pieza menos importante- se decidan a formalizar. Pero hete aquí que cuando lo hacen y ellas están a punto de concretar su boda perfecta -en el Plaza, claro, y con todos los costosos detalles al cuidado de una cotizada wedding planner - sucede lo peor: por una confusión irreparable las dos bodas deberán celebrarse indefectiblemente el mismo día y a la misma hora.
Entre amigas sensatas y tan unidas como ellas, todo se solucionaría con una doble boda. Pero ni Liv ni Emma quieren perder protagonismo y entonces se desata la guerra del título. Una guerra que podría ser un remedo de la de los Roses si incluyera algunas gotitas de vitriolo. Pero no: éste es un producto pensado para preadolescentes que busca repetir la convencional fórmula de 27 bodas , referencia que ya habla de sus modestas aspiraciones. Todo, desde la vetustez de la premisa cómica hasta la pintura de las chicas como semidescerebradas que pasan de tilingas a monstruos en un segundo, suena tan poco creíble como anacrónico suena el despilfarro de que hacen gala los personajes en un tiempo de crisis como el actual. El anacronismo puede disculparse; la chatura del guión y la dirección (forzado giro final incluido), no. Da casi pena ver cómo comediantes tan simpáticas como Anne Hathaway y Kate Hudson son desaprovechadas en esta desdichada comedia que apenas si ofrece un par de situaciones más o menos graciosas.




