
Kevin Kline: al maestro con cariño
El actor de la comedia"¿Es o se hace?", "Los enredos de Wanda" y "Construyendo la vida" protagoniza una película de estudiantes
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LOS ANGELES.- Una figura esbelta y longilínea, de carácter formal, con un leve mechón de pelo que le cae sobre la frente y una sonrisa recta es la que entra en la sala de un hotel de Beverly Hills un día de mayo a las dos de la tarde. Es el actor Kevin Kline (ganador de un Oscar en 1988 por la comedia "Los enredos de Wanda") el que toma posición frente a un grupo de periodistas multiétnico para hablar sobre la película "Lección de honor" ("The Emperor´s Club"), dirigida por Michael Hoffman, que se estrenará mañana en la Argentina.
Esta película adaptada de la novela de Ethan Canin, "The Palace Thief", posee el mejor slogan para contener a un género cinematográfico que con el paso del tiempo no se pierde en el horizonte hollywoodense. Es el de "Profesor ejemplar v. estudiantes" que dice: "En la vida de todos siempre hay una persona que marca la diferencia". Si bien la corona en este rubro todavía la ostenta Robin Williams con su profesor waltwhitmaniano de "La sociedad de los poetas muertos", Kevin Kline ahora la juega de un profesor de Historia Occidental en un prestigioso colegio secundario de aires victorianos que recibe a una nueva comisión de estudiantes, entre los que se destacan un indio ejemplar, un rebelde acomodado, un estudioso sin vuelo y un temeroso que adhiere a todas las reglas.
Cuestión de carácter
No es éste el primer maestro que el actor de 56 años -con una importante trayectoria en teatro y cine- interpreta para la pantalla grande. A la imagen que el distinguido señor Kline ofrece ahora en persona y por medio de "Lección de honor" es inevitable superponerle la de aquel profesor de inglés en la comedia que hacía pie en la homofobia, "¿Es o se hace?". Nunca Kevin Kline había desplegado de esa forma su gracia. Aquel personaje que, después de la ruidosa declaración de un ex alumno (Matt Dillon) en la entrega de los Oscar, prueba su sexualidad con un cassette de autoayuda y la música de Village People.
El profesor William Hundert que interpreta ahora Kline no les pide a los alumnos que se suban a los pupitres para observar la realidad desde otro punto. Con la herencia de la historia grecorromana en las manos el primer día de clase lanza todas sus lecciones al grupo de alumnos con varias sentencias, como que "El final depende del comienzo", que "las grandes ambiciones y la conquista sin contribución no tienen significancia" o que "el carácter de un hombre es su destino".
Ya desde el comienzo de la entrevista Kevin Kline también define rápidamente sus principios como actor, como si se tratara del profesor Hundert. "Raramente hago películas cuyas ideas son antiéticas a mis puntos de vista personales". Aunque inmediatamente el actor de "Wild Wild West" repara en que alguna que otra pudo habérsele escapado de la categoría y prefiere dejarlas a un lado, no mencionarlas. Entonces, Kevin Kline prosigue con que el guión de "Lección de honor" le recordó a su educación en una escuela de monjes benedictinos, donde según bromeó había pensado ser monje "... durante diez minutos". "Tuve allí una educación inusual, privilegiada con esos monjes para los que enseñar no era un trabajo sino su vida. Por eso esta película me resultó un estudio fascinante de un hombre que vive en la centuria equivocada, que tiene un refinamiento y una sensibilidad que están fuera de moda en la vulgaridad del presente. Alguna gente, como el personaje del senador en la película, cree que un maestro nada puede hacer por moldear un carácter y que sólo se está ahí para enseñar, para darle información. Cuando leí esa línea en la que el senador le dice a Hundert "yo me ocupo de moldear a mi hijo" - un hombre que lo moldea por teléfono porque nunca lo ve-, me pareció que esta película era un homenaje a la educación que yo recibí y que tenía que hacerla".
En contra de repetirse
De no haberse dedicado a la actuación, el actor de "La decisión de Sophie", "Los enredos de Wanda", "¿Es o se hace?", "Construyendo la vida" y "Fiesta de aniversario" cuenta que hubiera querido ser pianista. "Pero nunca fui lo suficientemente bueno, por eso no me dediqué. Creo que es importante que tengamos orgullo en lo que hacemos. Por eso estoy indignado con el sistema educativo en este país que lleva a que la gente busque el atajo para hacer las cosas rápido y obtener el mayor beneficio con el menor esfuerzo posible. En vez de, por ejemplo, observar al artesano que está orgulloso de lo que hace y le dedica todo su tiempo."
-Los productores de la película dicen que usted es el tipo de actor que no trabaja por dinero...
-¡Ellos deben saber lo que dicen!
-¿Qué lugar ocupa en esta industria?
-En este negocio -inclusive para los estándares de Hollywood- yo estoy muy bien pago para no trabajar por dinero. Soy muy afortunado. Tengo más que suficiente para vivir cómodo y también he hecho mi cuota de películas comerciales. Si un estudio planea invertir cien millones de dólares en una película es porque planea ganar por lo menos cien millones de dólares. Y como parte de ese presupuesto pueden estar incluidos actores que reciben 20 o 25 millones de dólares. Es loco, pero la presencia de ese actor puede garantizar que en el primer fin de semana de estreno se recaude 45 millones de dólares con una ganancia eventual de 300 millones de dólares. Entonces se le paga exactamente lo que vale. Pero yo no estoy en esa lista. Tengo otro valor para el mercado.
-Pero su presencia fue decisiva para que "Lección de honor" se hiciera...
-Sí, en realidad, yo había leído el guión antes de haber dado el sí. Y como me dejaban participar de la adaptación del guión, acepté. Esta es una película muy chiquita, que costó sólo 11 millones de dólares. Es que el tema de "Lección de honor" no es como para que las productoras inviertan tanto dinero. En Hollywood hoy nadie se desespera por contar la peliculita del maestro de escuela. Por eso me gusta estar en estos proyectos.
-¿Qué consejo le daría a un joven actor para que pueda desarrollarse en esta industria?
-Es difícil. Le diría que sea sincero consigo mismo, que no se distraiga con la fortuna, la fama, que entienda su lugar en el negocio. Que tome decisiones que alimenten su alma y lo enriquezcan como artista. Si no, siempre digo, vas a terminar a los 40 años con seis mujeres y sintiéndote infeliz. Entonces siempre les digo: "Sé sincero, seguí tu pasión. Y cuando hayas hecho un personaje exitoso y te ofrezcan volver a hacerlo una y otra vez, simplemente decí que no".
- Ya a esta altura debe saber muy bien cómo escapar de ciertas cosas.
-Una de mis promesas de casamiento con mi mujer (la joven actriz Phoebe Cates, que actualmente se dedica a criar a sus dos hijos) fue no ir a las premiéres y evitar por todos los medios a los paparazzi. Los dos compartimos una sana indiferencia en cuanto a esas costumbres hollywoodenses. Es que yo odio ver películas rodeado de la gente de mi propio medio porque es un público horrible. En una sala podés encontrarte con sesenta personas en donde todos se conocen.
-¿Le molesta tener que venderse a sí mismo cada vez que promociona una película?
-Si tengo que apoyar una película voy a estar donde me indiquen. En otras profesiones se contrata gente para vender el producto. En este caso, uno es el producto y uno mismo tiene que venderlo.
El alumno rebelde
- El niño rebelde de "Lección de honor", el que trampea al profesor hasta de adulto, lo interpreta Emile Hirsch, de 17 años, a quien se presenta como uno de los talentos más prometedores de Hollywood. El chico que se divierte escribiendo sketches y cantando rap, en TV apareció en un pequeño papel en la serie "The Gilmore Girls", y en cine su debut fue en "The Dangerouis Lives of Altar Boys", producida por Jodie Foster. "No estudié actuación ni terminé el colegio. Pero me gustaría hacerlo el año próximo. Para "The Mudge Boy", mi próximo film, ensayé con profesores de Kevin Kline que me ayudaron."



