
La canción de protesta de Michael Moore
Amado y odiado, pasado mañana estrena Sicko, su nuevo documental en el que compara el sistema de salud norteamericano con el de Cuba
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Tras ganar un galardón especial con Bowling for Columbine, su crudo análisis de la obsesión por las armas en la sociedad norteamericana, y la consagratoria Palma de Oro con Fahrenheit 9/11, su denuncia contra la manipulación que la administración Bush hizo tras los atentados terroristas de 2001, Michael Moore regresó en mayo último al Festival de Cannes para estrenar allí -esta vez fuera de competencia- Sicko , su no menos despiadada mirada sobre la deshumanización del sistema de salud de los Estados Unidos.
A los 53 años, el más polémico y exitoso de los documentalistas en actividad aprovechó su paso por la Croisette para promocionar Sicko ante la prensa internacional, en medio de los múltiples conflictos legales y políticos que mantuvo (y en muchos casos mantiene) con las autoridades de su país.
"Un artista no debería estar pensando en juicios, en fianzas o en ir a la cárcel, pero yo no me tomo estas amenazas a la ligera. Del gobierno de Bush se puede esperar cualquier cosa", aseguró. Finalmente, y pese a las presiones en contrario, Sicko fue lanzada con muy buena repercusión (ya recaudó más de 24 millones de dólares) en un millarde salas norteamericanas para convertirse a estas alturas en el segundo documental más exitoso de la historia de su país después de Fahrenheit 9/11 (119 millones de dólares) y por encima de La verdad incómoda (23,8 millones), el film de Al Gore sobre el calentamiento terrestre, y de Bowling for Columbine (21 millones). El próximo jueves será el turno del estreno en la cartelera argentina.
Uno de los pasajes más controvertidos del largometraje muestra a Moore partiendo de Miami a bordo de una lancha junto con una docena de enfermos que carecen de cobertura médica, varios de ellos bomberos y rescatistas voluntarios durante la jornada del 11 de septiembre de 2001. Los pasajeros llegan a Cuba y piden ser atendidos en la base norteamericana de Guantánamo, donde los presos de Al-Qaeda gozan de un cuidado médico privilegiado. Como no reciben respuesta, terminan siendo tratados con gran eficacia por el sistema público cubano. Fue precisamente esta contundente provocación la que le generó al director una acusación formal por parte de las autoridades inmigratorias estadounidenses por violar la prohibición existente para ingresar y filmar en la isla.
"Que alguien me explique por qué nuestros héroes, que fueron utilizados por los políticos para sacarse fotos, no poseen cobertura de salud, mientras que sí la tienen nuestros enemigos. No me interesa que me digan que soy un propagandista de Cuba. Lo que me parece inmoral es que 50 millones de compatriotas no tengan acceso a la salud en el país más rico del mundo. Un chico de Detroit hoy tiene por lo menos tres años menos de expectativa de vida que uno cubano, y la mortalidad infantil en nuestro país es una de las más altas del mundo", expresó.
Hombre de la TV
Con respecto al cambio de registro, el cineasta afirmó: "Quería hacer una película distinta, en la que el protagonista no fuese Michael Moore sino los ciudadanos; que no fuese contada desde el yo, sino desde el nosotros. Por eso, después de tanta exposición mediática, estuve dos años y medio sin aparecer en televisión. En la mesa de edición tengo siempre pegado un cartel que dice: «Cuando tengan dudas, córtenme»". Sin embargo, tras el estreno de Sicko , Moore se convirtió en un asiduo visitante del popular talk-show de Oprah Winfrey para abordar allí las injusticias del sistema médico privado.
La génesis del proyecto se remonta a 1999, cuando la intervención de Moore en un capítulo de su ciclo televisivo La verdad incómoda permitió que una aseguradora médica modificara su decisión inicial de no financiar un trasplante. Incluso en aquella época se llegaron a rodar varias escenas (la idea, por entonces, era contar 10 historias de 10 minutos cada; una de ellas, sobre los intentos por salvar sus vidas), pero luego se desataron la violencia escolar en Columbine y la guerra en Irak y el proyecto quedó postergado hasta ahora.
"El film es muy duro tanto con los republicanos como con los demócratas, y deja en claro que varios ex legisladores hoy son ejecutivos o lobbystas de la industria de la salud", agregó el realizador, que se sintió tan identificado con la problemática de la salud que, durante la investigación del tema, empezó a cuidar su dieta y a hacer ejercicio, lo que le permitió bajar 12 kilos.



