
Las ideas no se matan
Marc Rothemund habla de Sophie Scholl, los últimos días, su película acerca de la estudiante alemana condenada a muerte por repartir volantes contra Adolf Hitler
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Mientras en el mundo el nazismo sigue generando controversias, con Sophie Scholl, los últimos días , que mañana estrenará Alfa Films, el cine alemán sale al rescate de una singular heroína civil.
Hace poco más de un año, el príncipe Harry -de la familia real británica- fue uniformado como soldado nazi a la fiesta de un amigo. Una semana atrás, los medios norteamericanos se ocuparon del escándalo provocado por un joven estudiante secundario que tuvo la poco feliz idea de disfrazarse de Adolf Hitler en Halloween. En Internet, un cuidado corto en 3-D muestra a un caricaturesco Führer en la bañera de su búnker, entonando un reggae mientras los aviones sobrevuelan Berlín. Grupos neonazis son protagonistas de desfiles y trifulcas en diferentes ciudades europeas, tal como lo consignan videos que pueden verse en YouTube.
Tres películas alemanas, dos ya estrenadas en 2005, inspiradas en hechos reales, tocaron el tema. La primera fue La caída , que desató la polémica por mostrar los momentos finales de Hitler en el refugio donde, finalmente, se suicidó. La otra, El noveno día , recrea la historia de un sacerdote católico que prefirió seguir encerrado en un campo de concentración a ser liberado a cambio de inducir a su diócesis a bendecir el nacionalsocialismo.
Se vuelve a hablar del nazismo y parece que hay motivos para hacerlo.
Marc Rothemund, el autor de la tercera, Sophie Scholl, los últimos días , es un cineasta preocupado por el momento en el que vive. Piensa que el nazismo está resurgiendo a causa de las presiones sociales, del travestismo político, de las posiciones xenófobas, de las peticiones de mano dura, de actitudes que tienen que ver con la reacción de los fundamentalistas de uno u otro color político, mejor o peor loockeados. Así lo confesó hace un año a LA NACION, en su paso por Buenos Aires, cuando preestrenó su película, en una semana de cine alemán. El guión, escrito por él mismo y Fred Breinersdorfer, reconstruye la pequeña pero inmensa historia de una joven católica estudiante de medicina de la Universidad de Munich, que en 1943 se sumó a La Rosa Blanca, una organización clandestina de la sociedad civil alemana impulsada por Hans Scholl, su hermano mayor, y su compañero Will Graf, dedicada a producir, repartir y enviar panfletos contra el régimen. A los 22 años, Sophie fue la primera mujer en sumarse a la lucha de esta célula conformada principalmente por jóvenes universitarios, y habría de convertirse también en la primera mujer en morir ejecutada en la Alemania nazi, tras un juicio formal de nada más de tres días, en la conocida como Corte del Pueblo, una impresionante farsa funcional al Tercer Reich.
La película llega una semana después que a Londres, recibió los premios a mejor director y actriz para Julia Jentsch, en el Festival de Cine de Berlín de 2005 y fue candidata al Oscar de Hollywood. El elenco incluye también a Alexander Held, Fabian Hinrichs, Johanna Gastdorf y Florian Stetter.
Estructurada en tres partes, la película recupera los últimos tres días de Sophie: la primera muestra la actividad de La Rosa Blanca hasta la detención de Sophie, la segunda el interrogatorio del experto de la Gestapo Robert Möhr, que la joven resiste por horas sin quebrarse, y la tercera el juicio y la ejecución.
"Lo que ocurrió nunca me había sucedido en 26 años de servicio", habría de confesar Möhr tiempo después. "Sophie Scholl se esmeró en cargar toda la culpa sobre sus hombros y así salvar a su hermano. Los dos eran conscientes de las consecuencias que tendría su accionar y a pesar de todo guardaron una actitud hasta el final que puede calificarse de única", aseguró.
La Rosa Blanca fue fundada en 1942. Todos sus miembros provenían de la burguesía local. Acostumbraban a leer libros de escritores prohibidos y a reunirse en caminatas, lejos del mundanal ruido, para intercambiar ideas, incluso para enamorarse. La actividad fue en aumento en la medida en que recibían información de sus amigos en el frente, de los crímenes cometidos en Polonia y de la derrota sufrida en Stalingrado, donde Alemania perdió 230.000 hombres, en su mayoría jóvenes como ellos. De madrugada, en los primeros días de febrero de 1943 los muros de la Universidad de Munich aparecieron pintados con leyendas como "Abajo Hitler" y "Libertad": aquellos jóvenes se estaban convirtiendo en las voces de muchos otros cientos de miles que no tenían voz.
Un viaje emocional
-¿Qué opina de El noveno día ?
-Que no es un producto genuino. En mi país, la gente de la edad de Volker Schlondorff cree que así pueden pagar lo que les toca de culpa por una actitud generacional demasiado blanda frente al nazismo.
-¿Qué piensa la juventud de hoy del nazismo?
-No todos tienen en claro de qué se trata. Por eso mismo es necesario volver con una historia como ésta, para que reaccionen.
-¿Cree que con un personaje como Sophie se sentirán identificados?
-Me parece que así como hay neonazis, la única esperanza de que algo así no se repita está en manos de los jóvenes.
-¿Qué es lo que más admira de Sophie?
-Su coraje. Manejó con astucia el interrogatorio de Möhr, y tras las primeras cinco horas casi logró convencerlo de que era inocente. Después, al saber que sería sentenciada a morir ejecutada, disimuló su preocupación y se aferró a sus convicciones morales y religiosas. Sophie estaba buscando un sentido a su muerte anunciada y, como creía firmemente en Dios, de alguna forma lo encontró al convertirse en un paradigma.
-¿El guión subraya esa filosofía interior del personaje?
-Tanto para Fred [Breinersdorfer] como para mí, las emociones de los personajes, sus puntos de vista, sus conflictos, son los que constituyen la alfombra roja por la que se desliza la historia. Realmente creí volverme loco al leer los protocolos del juicio a Sophie, que recién salieron a la luz en 1990, tras la caída del Muro de Berlín. Cuando uno tiene a grandes actores para interpretar algo así, todo entra en una nueva dimensión. Es realmente increíble como Julia, por ejemplo, se metió el papel en el bolsillo, cómo le puso énfasis a su costado emocional y logró así revivirla.
-¿Qué era más importante: poner el acento en la reconstrucción minuciosa de los hechos o en su costado pasional?
-En lo segundo, aunque por lo que investigamos una cosa no se opone a la otra. Una vez que tuvimos todas las piezas del rompecabezas, sólo fue necesario armarlo de acuerdo con una estructura emocional. Estoy muy contento de que Julia [Dentsch] haya aceptado esta idea de hacer un viaje emocional.
-¿Cómo se plantearon mostrar a los personajes?
-Pensamos que era mejor no cargar las tintas ni con las esvásticas ni con los uniformes nazis, y hasta que era mejor que estos jóvenes pudieran ser confundidos con los de hoy. De hecho, en un alto del rodaje llevé a los actores vestidos como en la película hasta un bar para ver las reacciones, y la gente no pareció darse cuenta.
-¿Pudo filmar en los escenarios auténticos?
-Sí y no. Por ejemplo el Palacio Wittelsbage en la calle Brienner, donde la Gestapo tenía su cuartel, fue demolido en 1964. En cuanto a la Universidad Ludwig-Marianist sí, es la auténtica. Curiosamente, los árboles en la calle -que ahora se llama Hermanos Scholl- delante del edificio estaban igual de altos que los que estuvieron en ese mismo predio en los tiempos en que Sophie fue apresada. Creo que la altura de esos árboles fue un mensaje de que era éste el momento en que teníamos que recordarla.
El último panfleto
- "Compañeros, compañeras: nuestro pueblo está estremecido por la muerte de nuestros soldados en Stalingrado [...] ¿Queremos acaso dejar en manos de un grupo inmoral, a sus bajos instintos, al resto de nuestra juventud? ¡Nunca, jamás! Ha llegado el día de la rendición de cuentas ante nuestra juventud de la más infame tiranía que ha sufrido nuestro pueblo. En nombre de la juventud alemana exigimos del Estado de Hitler el bien más preciado, aquel con el que mintió en la forma más baja: la libertad personal [ ] Si la juventud alemana no se levanta y destruye a los tiranos, el nombre de Alemania quedará manchado para siempre. Estudiantes: nos está mirando el género humano. Marquemos el camino hacia el Honor y la Libertad."




