
Marlon Brando: el retiro voluntario de un mito
Hoy cumple 80 años, afectado de diabetes y problemas pulmonares. Casi no sale de su casa y programa su funeral. El ocaso de una leyenda de Hollywood
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Recluido en su mansión de Beverly Hills y golpeado por cada vez más complicados problemas de salud, hoy cumple 80 años Marlon Brando, el hombre a quien muchos todavía hoy consideran el mejor actor que jamás haya dado el cine en sus algo más de cien años de existencia.
Quien supo irrumpir poderosamente en la pantalla hace más de medio siglo a fuerza de belleza salvaje, vigor, talento y un casi revolucionario método de actuación que marcó a varias generaciones de grandes intérpretes, es hoy un hombre cansado y enfermo, afectado de diabetes y complicaciones pulmonares, que deja el reposo hogareño en contadísimas ocasiones.
Conocido desde sus tiempos de gloria cinematográfica por su carácter huraño, su vocación por la vida reservada y su escasa simpatía hacia los fastos de la fama que tanto cultiva Hollywood, Brando, en sus pocas apariciones públicas de los últimos años (entre las cuales se destacó una larga entrevista televisada con Larry King para CNN, en 1995, que concluyó con un "piquito" entre ambos) fue visto siempre de buen talante, aunque con una figura cuya llamativa obesidad contrastaba con la apostura de sus grandes apariciones en pantalla, las de "Un tranvía llamado deseo", "Nido de ratas" o "El salvaje", en las que llevó a su máxima expresión el método acuñado en el Actor´s Studio y que cambió para siempre el modo de actuar frente a una cámara.
La última vez que se mostró en público fue a mediados de febrero, cuando abandonaba una clínica de Los Angeles a la que asistió para uno de los habituales chequeos médicos a los que se somete. Llamó allí la atención verlo en silla de ruedas, con un tubo de oxígeno y luciendo una curiosa barba blanca. Los rumores y trascendidos que a lo largo de toda su carrera no hicieron más que construir una leyenda alrededor de su enigmática vida y mezclaron en todo momento la realidad y el mito ahora hablan con crudeza de su salud y advierten, en los casos más extremos, que hasta corre peligro de quedar ciego como consecuencia de la diabetes.
Más allá de la edad, las razones del debilitamiento paulatino del ánimo de quien fue uno de los rostros más potentes y vigorosos de la pantalla grande hay que buscarlas en su estado de ánimo. Quienes lo rodean a diario, según observó en los últimos días una nota aparecida en el Corriere della Sera, indican que Brando jamás pudo reponerse primero del suicidio de su hija Cheyenne y, más tarde, del arresto de su hijo predilecto, Christian, que pasó largo tiempo en la cárcel acusado de haber asesinado al amante de su hermana.
Brando tiene once hijos reconocidos, cinco de los cuales los tuvo con sus tres esposas legales y los restantes con diferentes amantes. Tres de estos últimos, que habría concebido con su antigua ama de llaves María Christina Ruiz (iniciado en 1988, cuando él tenía 63 años y ella 29), dispararon un juicio por el cual se reclamaba al actor una compensación de 100 millones de dólares ya que, según argumentó Ruiz, ambos vivían como marido y mujer y ella hasta recibió un anillo de bodas, si bien jamás se casaron.
Problemas y deudas
Los problemas legales y las crecientes deudas de una estrella de la que siempre se dijo que poseía una fortuna difícil de cuantificar alcanzaron al paradisíaco archipiélago de Tetiaroa, en el Pacífico Sur, una auténtica joya de la naturaleza que Brando adquirió después de conocer ese lugar durante el rodaje de "Motín a bordo". Según informó el domingo último el diario británico The Guardian, las actividades turísticas en ese paradisíaco reducto se redujeron al mínimo debido a que Brando adeuda casi 400.000 euros a la única aerolínea que une Tahití con Tetiaroa, a raíz de deudas por vuelos chárter. El diario precisa que sólo permanecen allí Tarita Teriipia, la joven tahitiana que deslumbró a Brando durante el citado rodaje, en 1962, el hijo que ambos tuvieron y el manager del hotel local.
Allí, según agrega el Corriere della Sera, Brando desea que sean depositadas sus cenizas luego de su muerte. "Es que por ahora el único pasatiempo que tiene es programar meticulosamente su funeral y la cremación", indican allegados al actor citados por el matutino italiano.
En tanto, más allá de estos rumores más o menos maliciosos, según el caso, no parecen abundar por estos días los tributos y los reconocimientos al gran actor de "El padrino" y "Ultimo tango en París", que no aparece en la pantalla grande desde que rodó "Cuenta final", en 2001, junto a Robert De Niro y Edward Norton. Sólo se conoce por estos días una iniciativa del Museo del Cine de Gerona (España), que hasta el 18 del actual preparó una exposición completa dedicada a su obra cinematográfica.
"También sobrevive cierto enigma del actor -reza la presentación de la muestra-. Como su rostro, escondido o transformado con distintas máscaras, Brando se presenta impenetrable y esquivo. Salvaje y tierno, con cuerpo de boxeador y cara de poeta, encarnó un nuevo tipo de masculinidad con tanta fuerza como angustia. Con la conciencia de que Brando siempre se escapa, la exposición quiere acercarse a esta estrella que parece que no quiso serlo". Quienes siempre admiraron el arte inigualable de Marlon Brando seguramente preferirán recordarlo de este modo cuando llega el momento de celebrar, lejos de la altivez y el orgullo de otros tiempos, los 80 años de una figura inigualable.



