
Más polémicas para Bellocchio
Marco Bellocchio no les teme a las polémicas ni a los temas espinosos. Contestatario desde el principio, se anticipó a mayo del 68 con su I pugni in tasca (1965), que al rebelarse contra la sofocante autoridad familiar hacía oír una voz nueva, llena de originalidad, rabia y coraje. El mismo coraje que mostraría después para examinar el universo represivo de un colegio religioso ( En el nombre del padre , 1971) o en la institución militar ( La marcha triunfal , 1976). Así, ha ido contando a su modo la historia contemporánea y aportando sobre cada tema -el sexo, la locura, el terrorismo, la religión- su visión lúcida y personal. La polémica ha vuelto a acompañarlo muchas veces, inclusive en esta última etapa, en la que descuellan tres obras que han vuelto a destacarlo como uno de los más brillantes cineastas de Europa: La hora de religión (2002), Buongiorno, notte (2003), que regresa al tiempo de las Brigadas Rojas y el secuestro de Aldo Moro, y Vincere (2009), una de sus reconocidas obras maestras.
Y la polémica, claro, no ha faltado desde que anunció su nueva película (actualmente en proceso de edición), que tiene título de fábula, pero apunta a un tema en torno al cual nunca cesan las controversias. La bella addormentata se inspira en un caso real, el de Eluana Englaro, la mujer que, víctima de un accidente automovilístico, pasó 17 años en estado vegetativo, hasta que tras una larga batalla judicial y un sinfín de debates en los que tomaron parte desde el Vaticano y Berlusconi hasta el propio presidente de la república, Giorgio Napolitano, los jueces autorizaron a Beppino Englaro, padre de Eluana, a desconectarla de los medios mecánicos que la mantenían en ese estado.
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"Esto es cine, es fantasía -ha aclarado Bellocchio apenas empezaron a manifestarse voces que se oponían a que el caso que mantuvo en vilo a Italia durante años fuera llevado a la pantalla-. No existe una Eluana en la película; es una confluencia de diferentes historias, con varios personajes vinculados con la cuestión de la decisión sobre la muerte. Varias tramas, todas ficticias, y una sola que tiene que ver con la idea de eutanasia", aclaró una y otra vez el cineasta, que ha confiado los principales papeles a Isabelle Huppert, Tony Servillo y Alba Rohrwacher. Lo mismo hubo problemas. Cuando la clínica udinesa donde murió Eluana se negó a abrir las puertas al equipo de Bellocchio, se dijo que los organismos de fomento negarían su apoyo al proyecto y el sindicato de críticos salió en su defensa. No obstante, la región Friuli-Venezia Giulia le ha dado su auspicio. En cuanto a la controversia que pueda promover el film cuando se estrene en septiembre, Bellocchio dice estar preparado para cualquier confrontación. "No es un film de propaganda, pero por supuesto no ocultaré mi punto de vista", dijo. Y añadió: "Me interesa el tema del despertar o no despertar, el límite entre la vida y la muerte. Me interesa un personaje que se atreve a despertar a una mujer y devolverla a la vida, casi obligarla a vivir, pero igualmente el rechazo a la obligación de vivir para quien ya está muerto".
¿Por qué el título, trágico y bello, de la fábula? "Porque como en otras fábulas famosas, está la figura del príncipe que, superando muchas pruebas, consigue despertar a la princesa. Es así también con Blancanieves, pero la Bella Durmiente, que supera el tiempo del destino, es el paradigma que mejor se aplica a los interrogantes que plantea el caso Englaro."




