Misión secreta: destruir la Luna

Alejandro Urdapilleta, Alejandra Flechner, Horacio Fontova y Gabriel Goity, en un film argentino en clave de delirio
Alejandro Cruz
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7 de diciembre de 2001  

Anteayer, en Plaza de Mayo, una nueva concentración dejaba sin lugar a las palomas. Los cajeros automáticos de la zona parecían cansados (ni qué hablar de los que los usan) y el tránsito estaba fatal. Sin embargo, a pasos de ahí, en un enorme estudio fotográfico de San Telmo se respiraba otro clima. Tanto que, adentro, unos astronautas argentinos (sí, leyó bien) arreglaban algunos cables sueltos para disparar contra la Luna. Los nombres de estos verdaderos intrépidos se las traen. Ellos son Alejandra (La Negra) Flechner, Gabriel (El Puma) Goity y Alejandro Urdapilleta. ¿Qué tal?

Este último cuenta la trama de "Adiós, querida Luna", la película que está filmando Fernando Spiner: "Van al espacio porque hay un científico argentino, un tal Nahuel Goldstein, que sostiene que tirando la Luna abajo (o arriba, porque es lo mismo) el eje de la Tierra se enderezaría. Y con ese cambio de eje la Argentina dejaría de sufrir inundaciones, maremotos y todas esas cosas. Entonces ahí van los argentinos, mandados por un gobierno nefasto, como siempre, a tirar la Luna abajo en una misión secreta. Es una quijotada no demasiado lógica, pero en el fondo noble: la de pensar que van a hacer una gran obra para la humanidad. Pero, claro, son argentinos... Y cuando las potencias se enteran de esto se vuelven locas. Imaginate..."

"Ya ver un astronauta con la escarapela es tan ridículo...", agrega Horacio Fontova en un alto de la filmación. El Negro hace de extraterrestre (lo que le faltaba) y, cosas de la gravedad, se termina enamorando de La Negra Flechner, mujer bonita si las hay.

Pero no crea usted que se trata de una historia rosa con final feliz, porque, por lo menos anteayer, Flechner (en su papel de Silvia Rodulfo) andaba a los besotes con Urdapilleta (como Esteban Ulloa). Palabra más, palabra menos, de eso se trata esta nueva película de Fernando Spiner que se estrenará, si Dios quiere, el segundo semestre de 2002 y que, si el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) lo permite, contará con un subsidio de dicha entidad.

Por lo pronto, la cosa pinta divertida. Por lo menos, ése es el clima de filmación y el que se respira en esa nave espacial, que será casi el único escenario donde se moverán los cuatro personajes.

-Convengamos en que suena un poco rara toda la historia...

Horacio Fontova: - ¿Rara? Es un delirio (se ríe), y eso es lo que tiene de bueno. Es delirante, pero no está hecha a la chacota. Es seriamente delirante. Es rebizarra , aunque ese término ya se usa para cualquier cosa.

-Urdapilleta, desde el inicio estás en este viaje intergaláctico.

Alejandro Urdapilleta: -Al texto original de Sergio Bizzio había que darle unos retoquecitos. Entonces, lo trabajamos con La Negra, con Spiner y con Javier Diment, el asistente del director. La obra tenía un humor muy de los ochenta y había que meter mano para que fuera creíble, más grossa y enfermiza.

-¿Qué te atrajo como para ponerte a trabajar en esa historia?

Urdapilleta: -La idea era hacer la supernave, con producción y todo eso. Pero después fue bajando todo y quedó esto, y nos largamos. Pero lo que me enganchó fue la idea de una nave, la onda de una nave argentina en el espacio. Eso es lo genial de la peli, porque es muy argentina. Y está hecha muy en serio.

Fontova: -Claro. Porque esto no es una película de Olmedo y Porcel en el espacio. Nada que ver...

Entra Flechner, secándose el pelo.

Alejandra Flechner: -¿Como, no es de Olmedo y Porcel? Yo sabía que algo andaba mal. Pensar que mi sueño siempre fue ser una mujer objebto (sic).

Sale Fontova, porque lo llama un asistente que lo tiene que maquillar. El Negro parte con la mejor predisposición jugando con las máscaras de látex que le acaban de traer. "Falta ponerme unas lentes de contacto que me dejan apenas unos puntitos blancos. Está fatal...", dice como un niño con juguete nuevo. En definitiva, cada uno a su manera, estos cuatro actores de enorme talento preservan eso, la capacidad lúdica. E, inteligentes como son, saben que la mejor manera de potenciar ese don es juntándose con compinches para darse un festivalactoral.

Esta es la primera vez que Horacio Fontova -que durante el verano volverá a montar un espectáculo musical- trabaja con Urdapilleta y con Flechner (que en enero vuelve a las tablas con "Monólogos de la vagina" junto a sus ex compañeras de Gambas al Ajillo). El histriónico Fontova ya subió a escena con Goity en "Porteños" y en "Orquesta de señoritas".

"Con El Puma -apunta la mujer objebto - trabajé un montón, y con Ale somos como hermanos, pero sin cédula de identidad, porque nunca estuvimos en escena juntos." Es cierto, ella, junto a las Gambas, y él, con Humberto Tortonese y Batato Barea, se convirtieron en verdaderos símbolos del Parakultural. "Ahí -sigue Flechner- compartimos camarines húmedos en medio de botellas con todo tipo de líquidos, pero ....", se interrumpe porque entra Goity cantando. El Comandante Delgado, nombre de su personaje, llega a la grabación un poco tarde porque viene de intentar pagar su tarjeta de crédito en un banco, misión mucho más complicada que destruir la Luna. "¡Mamut, vení. Incorporate!", dice la diosa del elenco. "Tengo una especie de hombres argentinos a mi disposición", acota muerta de risa y sacando pecho.

"Acá todo es muy argentino -apunta Urdapilleta-. De todos modos, ninguno de los personajes respeta un estereotipo del porteño. No hay modelo para construir estos personajes. Un astronauta argentino es algo inexistente. El único astronauta que uno se puede imaginar es el que podría interpretar Tom Hanks, pero, ¿argentino? ¡Nooo!"

Gabriel Goity: - A lo sumo te podés imaginar a (Luis) Brandoni en el espacio...

Flechner: -¡No! ¡Fatal!

Goity: -Por eso hay algo enigmático en todo esto. El libro es ecléctico y la actuación también lo es.

Desde el principio de este viaje fueron ellos cuatro. Un cuarteto tan delirante que, esté el grabador encendido o apagado, arman un verdadero show de bocadillos ingeniosos.

"¿Dónde me pongo?"

"Cuando hace un año y pico me llamó La Negra y me contó sobre una peli de Spiner con Urda, ella y yo; lo único que le pregunté era cuándo empezábamos. No me lo quería perder ni a palos", se entusiasma Goity. "Porque si era con Carola Reyna, Germán Palacios y Ricardo Darín era otra cosa -agrega-. Pero con esta banda, más El Negro, no hay forma de tirarse atrás."

En realidad, ninguno dudó y se tiraron de cabeza a disfrutar de este viaje intergaláctico. Y mientras el país estalla, ellos andan en otra cosa. "Estoy tan metido en esto que recién ayer mi vieja me contó todo lo que estaba pasando. Me siento una modelo cualquiera", apunta Urdapilleta muerto de risa y poniendo cara de mujer objebto .

"Adiós, querida luna" tendrá todo aquello que hace al género de ciencia ficción en el espacio, pero los actores no tendrán problemas con la gravedad: interpretarán a astronautas que respiran aire argentino, del bueno, del nutritivo.

" En una escena -cuenta Flechner-, mi personaje iba a flotar y el resto no, una especie de capricho. Pero luego nos dimos cuenta de que no valía la pena meterse en esa complicación. Sin ir más lejos, en "Alien" nadie flota. Entonces, ¿por qué tendría que flotar yo? No tenía sentido."

Goity: - Hay otra diferencia: los norteamericanos filman con 14 millones de dólares...

Flechner: -Otro formato, diría. Y está bueno ser apenas cuatro actores y un grupo reducido de técnicos. Así no hay que trasladarse. Estás doce horas trabajando y no tenés que esperar que te toque tu escena, esos emboles que siempre te tenés que aguantar. Acá trabajás casi todo el tiempo. Eso ayuda a mantener la concentración.

Urdapilleta: -Y el guión está muy estudiado. Spiner no es un tipo que deje cosas libradas al azar. Y la película está buena, porque comienza a trabajar con una realidad muy concreta y salta a otra cosa muy delirante. Mi personaje, por ejemplo, sufre una degradación moral y física de todo tipo. Al principio cree en la patria, en Dios y luego le sale toda la m... humana. Sale la Argentina.

-Por lo que dicen, es una película de mucho trabajo actoral.

Urdapilleta: -Básicamente se trata de eso. Mucho plano corto, mucha emoción.

Goity: -¿Y sabés cuál es la clave? Que aunque se trate de un delirio hay verdad en la actuación.

Flechner: - Ta bueno eso, Puma.

Y se vuelven a matar de risa. El mejor clima para estos tres astronautas que, perdidos en el espacio, se conectan con el extraterrestre que interpreta Fontova en esta nave tan argentina que hasta incluye una estampita de la Difunta Correa.

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