Netflix: Los infieles es un pálido homenaje a la mejor comedia italiana

Los infieles
Los infieles Crédito: Netflix
Marcelo Stiletano
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11 de agosto de 2020  • 16:12

Los infieles (Gli Infedeli, Italia/2020). Dirección: Stefano Mordini. Guion: Filippo Bologna, Riccardo Scamarcio y Stefano Mordini. Fotografía: Luigi Martinucci. Música: Massimo Nunzi. Edición: Massimo Fiocchi. Elenco: Riccardo Scamarcio, Valerio Mastandrea, Massimiliano Galli, Laura Chiatti, Valentina Cervi, Marina Foïs. Duración: 88 minutos. Disponible en: Netflix. Nuestra opinión: regular

Una extraña parábola recorre esta película en su propósito de rendir una suerte de velado homenaje al modelo casi abandonado del film en episodios, que supo caracterizar una etapa del cine popular italiano que sin duda fue mejor que la actual.

Para llegar a ese destino, Los infieles tuvo que atravesar en medio del camino una curiosa estación, la de la película francesa del mismo nombre que convierte a esta producción italiana directamente en una remake oficial. Tanto, que la presencia en uno de los episodios de la actriz Marina Foïs solo se explica por esa razón. No hay ningún motivo justificado para que ese papel no quede en manos de una actriz italiana.

Ese obstáculo complica el recorrido. Pero a pesar de él, no resulta difícil descubrir que el punto de partida y el de llegada tienen la misma referencia, Los monstruos (1963), de Dino Risi, una pintura extraordinaria dividida en seis historias cortas realizada a partir de algunos de los rasgos de identidad más característicos de la sociedad italiana de aquél tiempo. Detrás de los retratos masculinos ubicados en el centro de cada relato aparecen algunas miserias, trampas, simulaciones, falsedades e imposturas que detrás de la franca risa de las situaciones construyen un retrato lleno de amargura.

Los infieles pretende llegar al mismo destino, en esta caso para dejar en evidencia las desventuras de quienes levantan con arrogancia las banderas del machismo. Una oportuna actualización. La diferencia central con Los monstruos es que en la película de Risi, el estado de ánimo de la sociedad italiana a través de sus prototipos masculinos surgía naturalmente de cada historia, rebosante de apuntes satíricos y comicidad plena. Aquí, en cambio, la necesidad de dejar bien en claro la idea inspiradora se impone por sobre la narración, durante la cual estamos obligados a ver a cada momento cómo se nos recuerda, a partir de apuntes que resultan siempre forzados, cómo va a probarse una tesis que ya fue enunciada previamente.

Esa rigidez se traslada a las cuatro historias (además del prólogo y el final) que integran la trama y convierte a sus protagonistas en seres tan estereotipados que resulta muy sencillo imaginar hacia dónde va cada uno. Todos quedan en evidencia cuando llevan sus pulsiones al extremo o sus respectivas mujeres descubren en engaño luego de situaciones carentes de gracia y recargadas de patetismo. Las actitudes machistas aparecen demasiado exacerbadas (como si conformaran un manual de ayuda para esposas desconfiadas) y no hay sorpresa ni misterio en cada desenlace. Lo poco que había para decir ya fue dicho antes.

Solo la desenvoltura del elenco hace más o menos tolerable esta fábula que lleva a extrañar más todavía los buenos tiempos de la comedia a la italiana. En Los infieles pareciera que el cine funciona como una herramienta audiovisual completamente subordinada a la psicología. En las buenas películas ocurre exactamente lo contrario.

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