
Patoruzito, de la historieta a la pantalla
59 años después de su nacimiento, el personaje de Dante Quinterno llega al cine en versión animada
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La Argentina acredita numerosas cuentas pendientes respecto de ideas o deseos en voz alta de proyectos que parecen condenados al "nunca jamás". Uno que ya superaba más de medio siglo era que Patoruzú, aquel entrañable tehuelche de historietas creado por Dante Raúl Quinterno (1909-2003) a fines de la década del 20, llegase alguna vez al cine.
Pasado mañana, aquel sueño postergado se materializará con el estreno de "Patoruzito", el largometraje de dibujos animados basado en los personajes que reproducían a los originales pero cuando eran niños que Quinterno incorporó en 1945. La producción requirió una apuesta superior al millón de dólares y el trabajo de un equipo de 160 profesionales, entre artistas y técnicos. La película recrea una variedad de anécdotas que son parte de los recuerdos de varias generaciones y aspira a repetir, esta vez en los cines, el suceso que hace ya mucho tiempo la acompañó en los quioscos de diarios y revistas.
Presentada por Patagonik Film Group -la misma productora que trabaja en animación desde que estrenó "Cóndor Crux"-, Telefé y Red Lojo, la película apuesta a dar pelea en el receso escolar invernal.
Según la tradición tehuelche, Patoruzito está en edad de convertirse en jefe de la tribu. Junto a la Chacha, Ñacul y Upita, se destaca por el coraje y la bondad de los herederos de Patoruzek I, que llegó a las costas patagónicas desde Egipto, hace miles de años. Sin embargo, antes de ser coronado por los veteranos y respetados custodios del Valle Perdido y alcanzar su destino, Patoruzito tiene que cumplir tres pruebas: recuperar la Piedra Azul dentro del Gran Volcán, dar con la mitad que falta del amuleto de la Cueva Escondida, custodiada por un viejo sabio, y una pluma de cóndor, símbolo de la libertad. Con Isidorito Cañones, su amigo aprendiz de maula, y Malen, la hija del anciano dueño del tiempo, salen a la carrera contra Ferguson, un europeo que aparenta ser algo así como un expedicionario del National Geographic, pero que a fin de cuentas resulta ser un villano ambicioso, y sobre todo peligroso, que pretende adueñarse de la región. En el prólogo, la trama retoma la historia que Quinterno llevó al papel en "El Aguila Dorada" (1936), la tercera entrega de Patoruzú, en la que contó la historia del tehuelche como descendiente de un faraón egipcio que intentó levantar un imperio en la Patagonia, para después avanzar sobre la historia de la versión en pequeño de los personajes de la tira original.
"Patoruzito" tiene libro de Axel Nacher y dirección de José Luis Massa, al que muchos recuerdan por clips como los de "El fantasma de Canterville" y "Ojo con los Orozco", ambos de León Gieco, que interviene en la banda de sonido (producida por Gerardo Gardelin) junto a Los Nocheros y La Mosca. Massa ya había dirigido también otros dos largometrajes: "Chiquititas: Rincón de luz" y "Un hijo genial", y actualmente en teatro, "Pinocho".
"Tanto a Juan Pablo (Buscarini, productor ejecutivo) como a mí nos interesan los desafíos, y a «Patoruzito» la tomamos como una película personal, un hecho importante dentro de nuestra carrera en el cine. Sabíamos en dónde nos metíamos y la responsabilidad que significaba ponerles voz y darles movimiento a los personajes de Quinterno. Eramos conscientes de que 75 años de historia y la idea que los lectores tienen en la cabeza era más difícil que hacer un guión de algo nuevo. Vivimos más de tres meses escuchando el casting de voces para descubrir cuáles eran las que daban mejor la idea de lo que nos imaginábamos cuando leíamos la historieta, incluso algunos borradores que Quinterno dejó inconclusos. Sin embargo, el ejercicio que más nos motivó fue recuperar las sensaciones que tuvimos al leer «Patoruzito» hace treinta años", dice Massa, en diálogo con LA NACION.
"En Rosario -agrega Buscarini- empecé leyendo «Patoruzito», después «Patoruzú» y cuando ya era adolescente llegó «Isidoro». Lo sentí como una manera de acercarme a la lectura, y haber elegido «Patoruzito» para empezar es arrancar igual que lo hicimos cuando éramos chicos", dice el productor, que fue integrante del equipo de "Cóndor Crux" y que también trabajó en la producción de numerosas películas respaldadas por Patagonik, como "La puta y la ballena", donde tuvo a su cargo los efectos especiales, y la inminente "Peligrosa obsesión".
Según Buscarini, "respetar la semblanza de cada personaje fue un dogma". Nacher aclara: "No quisimos caer en la suma de capítulos de las historietas publicadas, porque la película necesita prolijidad narrativa y porque sabíamos que la mayoría de nuestro público puede no conocerlas, más todavía fuera del país. Reescribimos aquella historieta que habla acerca de sus orígenes respetando el material de Quinterno. Una historia de cinco mil años que llega al presente? Creo que la historia está atravesada por el momento que nos toca vivir, y el presente está marcado por un resurgimiento de lo nacional. Entre que es un personaje típicamente argentino, un indio tehuelche, y el momento social que estamos viviendo es lógico interpretarla desde ese ángulo".
En cuanto a los personajes con los que Patoruzito tiene que enfrentarse, uno es extranjero, pero el otro es tehuelche igual que él. Para Nacher, esto permite contar una historia en dos niveles diferentes de conflicto: el del la puja por el medallón finalmente completo que se plantea con el extranjero, y el tema local, del enfrentamiento entre los candidatos a liderar la tribu. "Esto permite una lectura infantil y otra más seria que tiene que ver con la eterna lucha del bien y el mal", reflexiona Nacher.
"El dibujo animado tiene que ser tan tierno y expresivo que la técnica quede en segundo plano", dice Massa al referirse a la animación en 3D usada en varios de los momentos principales de la película. "Lo importante es la gente, porque quienes eligen las expresiones, los gestos y cómo se mueven los personajes son los animadores, y la historia está escrita por gente. La máquina es una herramienta, y lo que permite es acortar los procesos agobiantes, mejorar la definición, sugerir profundidad, pero para que eso ocurra se necesitan buenos animadores. Siempre hay alguien con un lápiz haciendo lo suyo detrás de los personajes, y eso es lo realmente importante."
Buscarini encuentra una síntesis: "Para nosotros, Patoruzito es un producto íntegramente argentino, y para nuestro orgullo, un ejemplo minimizado de lo que los norteamericanos tardan en hacer cuatro o cinco años con un costo multimillonario. Parece increíble: empezamos a hacerla cuando no se sabía cuánto iba a costar el dólar un día después? Mientras los dirigentes hablaban de volver a levantar las fábricas, nosotros ya estábamos poniendo una en funcionamiento con más de 150 personas".



