
Piratas del Caribe, el regreso del capitán
Un cruce con Johnny Deep, los ajustes al vestuario de Penélope y otras sorpresas, en el rodaje de la cuarta parte de la saga
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LONDRES.- "¡Ahí está! ¡Es él! ¡No, no es!" Es la segunda vez que alguien susurra -un murmullo que suena a grito-, creyendo ver a Johnny Depp en una espalda que se aleja, en un pelo ensortijado con cuidadoso descuido. En los estudios Pinewood, a una hora del centro de Londres, transcurre el día ochenta y dos del rodaje de Piratas del C aribe: navegando aguas misteriosas, cuarta parte de la saga que cambió para siempre la carrera del actor y que se estrena el jueves en la Argentina tras su paso, ayer, por el Festival de Cannes. Hasta que se convirtió en el capitán Jack Sparrow, Depp era más conocido por su afición por los films independientes y su asociación creativa con Tim Burton que por ser el protagonista de una película de Disney pensada para toda la familia. Esa de la que empezó siendo un cómico personaje secundario para ahora -tres films y ocho años después- ser absoluto protagonista.
Tres dobles tiene Depp y todos andan sueltos por el set vestidos de la cabeza a los pies como el capitán Sparrow. De lejos, es imposible distinguirlos del verdadero, que también está por acá, aunque por ahora se refugie detrás de un portón que advierte con los símbolos de la piratería que está prohibido pasar. En pocos minutos, llegará a bordo de un carrito de golf para filmar una de las primeras secuencias de la película en la que el pirata será arrastrado pataleando hasta el palacio del rey Jorge II.
Desde que los diez medios de todo el mundo, incluido La Nacion, fuimos invitados al rodaje, se sabía que por el estricto plan de filmación no íbamos a poder entrevistar al protagonista de la saga, pero sí íbamos a poder ver, a prudencial distancia, su trabajo en vivo y en directo. Cuando se trata de una superproducción de este tamaño, esta vez dirigida por Rob Marshall ( Chicago ) -en reemplazo de Gore Verbinski, que se hizo cargo de las tres anteriores-, la promesa del avistaje de la estrella de la película ya es bastante. Por eso, cuando después de un rato de espera y del amable saludo de Geoffrey Rush -que volverá a interpretar al malvado capitán Barbossa, pirata devenido corsario al servicio de Su Majestad-, aparece Depp caminando hacia nosotros nadie está seguro de que sea él. Y cuando ya no quedan dudas de que se trata de él nadie entiende qué pasó. Contra todo pronóstico el capitán Jack Sparrow no pasa de largo, sino que está con ganas de charlar: "¿Y ahora qué hacemos?", pregunta, cigarrito en mano, con el acento ligeramente británico de su personaje, aunque sin la cadencia etílica que tomó prestada, junto con la postura y hasta la forma de andar, de Keith Richards, que es, además, su tema favorito de conversación.
"Su libro es una maravilla, si tienen tiempo leánlo porque es fantástico. Dice lo que piensa de lo que pasó y de lo que pasa", dice Depp con entusiasmo sobre la autobiografía de Richards que en este film reaparecerá interpretando a su papá en una de las escenas más cómicas de la película. Tanto admira el actor al músico que, además de haber conseguido la improbable hazaña de convertir sus modos en las características de un personaje de Disney, ahora también se está encargando de filmar un documental con su vida. "Rodamos varios capítulos, pero falta bastante.Tenemos montones de material para editar. Todavía haremos tres episodios más y creo que podremos estrenarlo en cines el año que viene. Keith se lo merece", dice sonriendo el hombre que, a menos de un mes de su cumpleaños número 48, parece haber probado un trago de la fuente de la juventud que su personaje buscará durante toda la película. Un asistente se acerca a otro que a su vez le dice a otro más que necesitan a Johnny en el set, la cámara -de última generación que filma directamente en 3D- está lista para tomarlo. Depp, muy tranquilo, sonríe con una sonrisa de dientes de oro estratégicamente distribuidos, y antes de irse a hacer de Jack Sparrow decide aprovechar la charla con la prensa internacional para enviar un mensaje a sus seguidores: "Gracias por quedarse conmigo todo este tiempo. Gracias por mantenerme empleado".
Leven anclas
Los estudios Pinewood son tan grandes que no sería difícil perderse entre un galpón y otro que recuerdan que aquí se filmaron casi todas las películas James Bond. Claro que la presencia de los piratas no pasa inadvertida. En la intersección de las calles Albert R. Broccoli -legendario productor de la saga del sofisticado espía británico- y Goldfinger, en el galpón conocido como el 007, descansa la cabina del barco del malvado Barbanegra. No cabe duda que el nuevo personaje que interpreta Ian McShane es el villano de la historia. No hay superficie de esta oscura escenografía que no esté cubierta con los huesos de sus víctimas. Extraña decoración que le sienta de maravillas al pirata que surca los mares acompañado por la bella y misteriosa Angelica, interpretada por Penélope Cruz. Un mástil en el medio del tenebroso espacio que servirá en la película para atar a Sparrow ahora está vacante, las cadenas que lo rodean colgando sueltas y llenas de herrumbre. No hay detalle librado al azar en los escenarios de Piratas del caribe: Navegando aguas misterioras. De hecho, hay un galpón entero que simula ser una taberna del puerto de Londres en la que no falta nada. Entre las sogas, las vigas de madera, los toneles de cerveza y el enorme fogón de piedra, el capitan Sparrow y Angelica pelearán, primero entre ellos y luego contra los guardias reales. La acción abarcará también al entrepiso al que se puede subir porque todo aquí está hecho de verdad para la más fantasiosa de las ficciones. Las rampas subirán y bajarán según la necesidad de la escena y los barriles de cerveza estallarán en sincronizado caos. Todo para una secuencia que durará pocos minutos en el film pero que llevó varios días de realización y una cuidadosa coreografía que debió tener en cuenta los casi seis meses de embarazo de Penélope. Que obligó a unos cuantos cambios de planos, especialmente al equipo de vestuario. Penny Rose, diseñadora de todas las Piratas... anteriores, ya tenía algo de experiencia en eso de tener a la protagonista del film embarazada en medio de la producción. De hecho, allá lejos y hace tiempo fue ella la encargada de "informarle" a Madonna durante el rodaje de Evita en Buenos Aires que estaba esperando a su hija Lourdes. "Nadie engorda sólo a la altura del diafragma", se ríe Rose en su taller de Pinewood, dónde muestra orgullosa el truco que utilizó para estirar el corset que Angelica usa casi toda la película y un maniquí vestido como Barbanegra. "Lo imaginé como un pirata motoquero", dice la diseñadora que le puso al personaje unas botas de punta cuadrada que harían babear a cualquier integrante de los Hell's Angels. Bastante más complicado le resultó al departamento de vestuario resolver cómo "vestir" al grupo de sirenas que ocupa un significativo lugar en la trama. Después de muchas pruebas, finalmente se decidió que la cola de las míticas criaturas fuera resuelta digitalmente. Especialmente en el caso de la sirena que interpreta la actriz hispano francesa Astrid Berges-Frisbey. Una cara nueva -y bellísima- tanto para la saga como para Hollywood. Lo mismo que Sam Claflin, el actor británico que hace de Philip, un misionero que termina en el barco de Barbanegra y que se transforma en el inesperado defensor de la sirena. Ya sin Keira Knightley ni Orlando Bloom en el elenco, los dos jóvenes actores europeos bien podrían repetir sus papeles en un quinto capítulo de la saga pirata. La película deja esa posibilidad abierta y dicen que hay un guión en proceso pero aquí, al final de un largo día de filmación, todo el mundo repite lo mismo: "El público y Johnny Depp decidirán si seguimos". Se sabe: dónde manda capitán...
Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra (2003).
El capitán Héctor Barbossa (Geoffrey Rush) secuestra a la hija del gobernador, Elizabeth Swann (Keira Knightley), y Will Turner (Orlando Bloom) recluta al capitán Jack Sparrow para recuperarla.
Piratas del Caribe: El cofre de la muerte (2006).
Jack Sparrow intentará encontrar el corazón del pirata Davy Jones (Bill Nightly) para evitar la maldición de su barco.
Piratas del Caribe: En el fin del mundo (2007).
Lord Cutler Beckett (Tom Hollander), condena a Sparrow a las profundidades del océano. Will y Elizabeth irán a rescatarlo.
Piratas del Caribe: Navegando aguas misteriosas.
Funciona independientemente del resto de la trilogía. En esta aventura Sparrow y Barbossa se enfrentarán a Barbanegra y la misteriosa Angelica en el camino hacia la fuente de la juventud.
HISTORIA EN CIFRAS
1967
Se inaugura en Disneylandia el juego Piratas del Caribe que inspiró a la película.
2680
millones de dólares en taquilla en todo el mundo lleva recaudados la trilogía.
1600
millones de dólares es la ganancia de la saga en merchandising.
1750
es el año en que transcurre Piratas del Caribe: Navegando aguas misteriosas.
200
millones. Presupuesto, no oficial, de la película.
400
extras participaron de una escena clave del film.




