Testimonio fílmico de una época violenta
Se vio la película alemana La banda de Baader Meinhof , de Uli Edel, centrada en la historia de la RAF
1 minuto de lectura'
ROMA.- Atractivos, idealistas, fascinantes, pero llenos de una energía criminal espantosa. Así aparecen los terroristas de la RAF "Rote Armee Fraktion" protagonistas de La banda Baader Meinhof , la película alemana que causó ayer gran impacto en el festival de cine de esta capital.
Con muchísimo ritmo "tanto que uno ni se da cuenta que pasan 155 minutos", protestas estudiantiles, pasión, violencia, bombas, suspenso, La banda de Baader Meinhof se basa en la historia de los cabecillas de la RAF que marcaron con sangre la década del 70 en Alemania occidental. Dirigida por Uli Edel y basada en el libro homónimo de Stefan Aust, la película causó grandes polémicas cuando se estrenó en Alemania, donde sin embargo tuvo muchísimo éxito (más de 1 millón de expectadores en los primeros diez días). La cinta empieza en 1967, cuando la famosa periodista de izquierda Ulrike Meinhof (Martina Gedeck, protagonista femenina de La vida de los otros ) queda traumatizada después del asesinato de parte de la policía de un joven manifestante durante una protesta en contra del sha de Persia. Poco más tarde, cuando ya ha fracasado su matrimonio y se traslada con sus dos hijas a Berlín, se involucra en las crecientes protestas estudiantiles contra el capitalista y la guerra de Vietnam. Todo cambia cuando Ulrike conoce a los más que radicales Andreas Baader (Moritz Bleibtreu) y su compañera Gudrun Ensslin (Johanna Wokalek), luego de ser arrestados por haber provocado un incendio en una tienda. Junto a ellos, pasa a la clandestinidad, funda la RAF y firma una serie de acciones terroristas cada vez más violentas. En 1972 las autoridades alemanas logran arrestar a los líderes del grupo terrorista que son procesados. En régimen de aislamiento en la cárcel se convierten en una especie de mito. Meinhof se suicida en mayo de 1976, y al año siguiente hace lo mismo el resto del grupo.
A lo largo de la historia, aunque secundario, se destaca el rol del jefe de la policía de Alemania federal Horst Herold (interpretado por el magnífico Bruno Ganz), que más allá de ostentar gran inteligencia para apresar a los terroristas, siempre recuerda que el terrorismo no se derrota con la fuerza, sino políticamente, entendiendo las causas que lo provocan.
El film, que fue considerado ?apologético? por la derecha germana, fue recibido fríamente en la proyección para la prensa y encendió un interesante debate en el encuentro posterior con sus realizadores. Algunos hicieron notar que los terroristas de la RAF quedan retratados como héroes mediáticos, como personajes carismáticos. ?Es que para nuestra generación, para quienes éramos jóvenes en los 70 y vivimos esa época de revueltas estudiantiles y fermento político, ellos eran íconos?, admitió el guionista y productor Bernd Eichinger. ?Los terroristas eran fascinantes, pero con las matanzas, los secuestros y la violencia esa fascinación se transforma en horror?, afirmó el director. ?Yo participé de la fiebre del 68, justo ese año me inscribí en la universidad, y quise reconstruir las sensaciones, los sentimientos, de ese momento, en el cual había una euforia que hoy no veo en los jóvenes?, agregó.
Paradójicamente, Edel y el elenco de La banda Baader Meinhof no pudieron desfilar por la ?red carpet? debido una sorpresiva e imponente protesta estudiantil. Con barricadas y pancartas, los manifestantes ?que protestan desde hace días en contra de una reforma educativa que impulsa el gobierno de Berlusconi?, obligaron a decenas de señoras emperifolladas a hacer acrobacias con sus tacones altos para poder ingresar por caminos alternativos a las funciones de gala.
La protesta también empañó el estreno oficial de Parlami di me ( Habláme de mí ) la segunda película italiana de las seis en concurso, realizada por Brando De Sica, hijo de Christian De Sica y nieto del famoso Vittorio. La película no es más que la filmación del musical homónimo que protagonizó su padre durante dos años en todos los teatros de Italia con gran éxito.




