
Tirador que nunca decae
1 minuto de lectura'
Tirador ( Shooter , Estados Unidos/2007). Dirección: Antoine Fuqua. Con Mark Wahlberg, Michael Peña, Danny Glover, Kate Mara, Elias Koteas, Rhona Mitra, Rade Serbedzija y Ned Beatty. Guión: Jonathan Lemkin, basado en la novela Point of Impact , de Stephen Hunter. Fotografía: Peter Menzies Jr. Música: Mark Mancina. Edición: Conrad Buff y Eric A. Sears. Diseño de producción: Vance Lorenzini y J. Dennis Washington. Producción hablada en inglés con subtítulos en castellano y presentada por UIP. Duración: 124 minutos. Sólo apta para mayores de 16 años.
Nuestra opinión: buena
Tirador no es una de esas películas que vayan a revolucionar el devenir del cine contemporáneo, y hasta puede verse como una combinación entre El fugitivo (un hombre común perseguido por un crimen que no cometió) y Syriana (los poderes de las corporaciones económicas ocultos tras las decisiones político-militares), pero sí resulta uno de esos productos cargados de nobleza y profesionalismo que hicieron y hacen de Hollywood la principal factoría cinematográfica de alcance mundial.
Lo de profesionalismo no es un dato menor ni mucho menos un término peyorativo: profesional es el director Antoine Fuqua (ese gran narrador detrás de Día de entrenamiento ); profesional es Mark Wahlberg, cada vez mejor actor y aquí muy convincente como un eximio tirador devenido en héroe anónimo al enfrentarse a políticos y militares habituados a pergeñar negociados y conspiraciones, y profesional es, también, el guión, que propone una simple pero eficaz estructura de gato y ratón que el realizador desarrolla con mucho nervio y permanente tensión.
Es más: Tirador es en sí misma una película sobre el profesionalismo, sobre el hombre común norteamericano (incluso con su patriotismo elemental) que sólo sabe hacer bien su trabajo (disparar) y que termina siendo víctima de esa habilidad (la puntería).
Basada en la primera de las tres novelas que, sobre el personaje de Bob Lee Swagger, escribió Stephen Hunter, cotizado crítico cinematográfico del diario The Washington Post , Tirador arranca con un sangriento prólogo (en realidad, toda la película es una sangrienta sucesión de cabezas que explotan) ambientado en Etiopía. Allí, el sargento Swagger y su asistente son abandonados a su suerte. Su compañero fallece, pero el protagonista reaparece tres años más tarde -ya retirado del ejército y escéptico ante la realidad de su país- viviendo en una casa ubicada en medio de un bosque nevado con la única compañía de un perro.
En medio de esa voluntaria reclusión del mundo, recibe la visita de un coronel (Danny Glover) que lo convence de ayudar a las autoridades para frenar un supuesto plan para asesinar al presidente. Allí empiezan sus desventuras.
A partir de ese planteo, Fuqua no se anda con demasiadas sutilezas, pero la película casi nunca decae y logra generar una gran empatía con el desdichado (pero, otra vez, muy profesional) sargento, que aprovecha el riguroso entrenamiento recibido en el ejército para, precisamente, enfrentar a los militares y políticos corruptos que quieren su cabeza para tapar su confabulación.
Más allá de que Wahlberg es el protagonista casi absoluto de las dos horas de relato, Fuqua se toma el tiempo para desarrollar los personajes secundarios que ayudarán a Swagger a escapar, pero al mismo tiempo a desvelar una oscura trama que incluye matanzas, torturas y negocios multimillonarios: desde un agente latino del FBI (Michael Peña) hasta las bellas Kate Mara y Rhona Mitra.
Para cierto público femenino, Tirador puede resultar demasiado brutal y machista. Para otro sector, más intelectual, su mirada a la crisis de los valores que han cimentado la democracia norteamericana puede ser tan inocente como un cuento de hadas. Pero para aquellos que gustan de un buen thriller de acción que -al igual que la apuntada Día de entrenamiento - coquetea con otro género clásico como el western, Tirador tiene todos los elementos necesarios para no decepcionarlos.



