
Un thriller fantasioso que apenas entretiene
Bajo anestesia es poco convincente
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Bajo anestesia (Awake, EE.UU./2007). Dirección y guión: Joby Harold. Con Hayden Christensen, Jessica Alba, Terrence Howard, Lena Olin y otros. Fotografía: Russell Carpenter. Música: Samuel Sim. Presentada por Distribution Company. Hablada en inglés. Duración: 84 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 16 años.
Nuestra opinión: Regular
La ya remanida fórmula con la que la cinematografía norteamericana presenta esas historias en las que elementos fantásticos se dan la mano con situaciones cotidianas vuelve a ponerse de manifiesto en Bajo anestesia a través de un tema bastante tortuoso, en el que se anudan la traición, figuras fantasmales y cierto suspenso, sumado a varias vueltas de tuerca que tratan de configurar un cuadro pretendidamente insertado en un thriller en el que la medicina es su principal elemento.
Aterrado
La trama se centra en Clay, un joven multimillonario que debe someterse a un trasplante de corazón. Su amigo Jack, un médico cirujano, será el encargado de la riesgosa tarea. Cuando llega el momento de la operación, Clay ingresa en el quirófano y es anestesiado, pero experimenta un extraño fenómeno que le hace estar consciente y completamente paralizado mientras lo operan.
Aterrado frente a esta circunstancia, Clay rememora su niñez y su juventud y fija su memoria en la trágica muerte de su padre y en Sam, la novia con la que se había casado poco antes de someterse a la intervención quirúrgica. En tanto los médicos, con Jack a la cabeza, van explorando el cuerpo del joven para colocarle el nuevo corazón, Clay va descubriendo que algo extraño ocurre a su alrededor. Su imaginación lo hace escapar de la sala de operaciones en busca de explicaciones lógicas para esos terribles momentos y trata de refugiarse en su madre, que siempre se había opuesto a que Jack, el íntimo amigo de Clay, fuese el encargado de someter a su hijo a esa intervención.
El relato toma diversos caminos en los que el paciente experimenta la cercanía de la muerte y descubre que a su alrededor se va tejiendo una sutil telaraña que lo convertirá en un inminente cadáver.
Pero el guión adolece de demasiadas vueltas de tuerca hasta llegar a un final inesperado y poco convincente debido a los fantasiosos elementos que pone en juego en medio de la tortura de ese paciente que, aparentemente anestesiado, sufre el terror de ver acercarse su fin.
El director Joby Harold jugó con una cámara por momentos inquieta que sigue los pasos del protagonista, pero poco pudo hacer con una historia, de la que también es autor, que carece de la más mínima lógica y se realimenta con un no del todo logrado suspenso.
Hayden Christensen se esfuerza por darle credibilidad a su personaje del torturado paciente, en tanto que Jessica Alba, como la esposa aparentemente amorosa, procura salir indemne de un papel con poca fuerza emotiva. Lena Olin, la madre consternada, logra, en cambio, cumplir con su tarea, en tanto que la fotografía y la música procuraron crear el clima necesario de esta historia que apenas entretiene en medio de tantas aventuras y desventuras.



