
Werner Herzog, un cazador de sueños
Se piensa en Werner Herzog como en el cineasta de las empresas quiméricas, el obstinado perseguidor de sueños imposibles, el que en su inagotable ansia de descubrimientos ha hecho del viaje su normalidad; el que se ha apasionado por los solitarios, los megalómanos, los marginales y por los rebeldes que enfrentan la hostilidad del mundo, y ha examinado al hombre en sus estados psicológicos extremos. Se dice Herzog y se piensa en el conquistador Lope de Aguirre solo y delirante en su balsa invadida por los monos; en Kaspar Hauser, el salvaje venido de no se sabe dónde; en el imponente barco que impulsado por el espejismo de un desorbitado Fitzcarraldo es llevado de un río a otro por encima de las montañas; en las legendarias batallas con Klaus Kinski, el actor loco y genial al que llamó "su mejor enemigo".
Hay miles de imágenes más en su obra, pero la mayoría no pertenecen a los films que tuvieron mayor repercusión, sino a los documentales que ha dejado como testimonio de esa búsqueda incesante de la verdad extática (una suerte de iluminación que está más allá de la superficie de las cosas) y que lo han llevado del Africa a Guyana, de las islas griegas a América Central y de la selva amazónica a Laos.
Herzog anduvo por medio mundo, no siempre en condiciones favorables, luchando contra todo tipo de dificultades y sin nada que le asegurara una futura comercialización para sus documentos, si bien conviene aclarar que él no establece ninguna distinción entre documentales y ficciones: por algo dijo alguna vez que Fitzcarraldo era su "mejor documental".
La obra cinematográfica de Herzog, iniciada en 1962, comprende desde los cortos casi siempre experimentales de sus comienzos hasta Un maldito policía en Nueva Orleans (2009), remake del film de Abel Ferrara que se estrenará en febrero, y el drama de horror My Son, My Son, What Have Ye Done , su trabajo más reciente, producido por David Lynch. Sin olvidar la muy breve La Bohème , parte de una serie de cortos de ópera encargados por la TV a varios directores y que él filmó en Etiopía.
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"Mi madre es yugoslava, en realidad mi nombre es Stipetic. Herzog lo inventé yo. Mi padre se casó dos veces, y tengo muchos hermanos y hermanastros. Fui muy pobre; crecí entre las montañas de Baviera; llegué al cine a los 15 años, haciéndolo todo por mi cuenta. Para pagar mi primer cortometraje, Hércules [?] trabajé dos años y medio de noche, en una fundición de Munich, en la cadena de montaje. De día, iba a la escuela." Así recuerda sus comienzos el realizador de La salvaje y azul lejanía , una aproximación a la ciencia ficción que él transformó en un poema con la belleza plástica que caracteriza a todos sus films. Los dos títulos recién mencionados, así como Mi enemigo preferido-Klaus Kinski (1999) y muchos otros documentales inéditos entre nosotros forman parte del programa que con el título de "Caminar sobre hielo: los documentales de Werner Herzog", desarrolla la Cinemateca hasta el jueves 4 de febrero, en la sala Leopoldo Lugones. No hace falta decir que se trata de piezas fundamentales para contribuir al retrato del cineasta alemán, un creador tan original como inclasificable.




