
Circo y estallidos, las dos caras de Francia
Un pueblo copado por payasos y acróbatas
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AUCH (Francia).- En tierras donde D´Artagnan supo ir al ataque, desde hace años (23, para ser más exactos), lo que va al frente en esta hermosa ciudad francesa es el circo o, digamos más claramente, para seguir con las acotaciones, el nuevo circo o circo contemporáneo.
El encuentro escénico que comenzó anteayer es el más antiguo de Francia en su tipo y tiene parecida implicancia con lo que significa el Festival de Avignon para el mundo del teatro. Pero Auch es bastante más pequeña que la ciudad del famoso puente que a los pocos días de estar allí puede suceder que la saturación teatral genere empachos traumáticos. Por otra parte, el mundo del circo tiene otra sensibilidad, otros públicos y, seguramente, al tratarse de grupos o compañías el peso de lo colectivo se transforma en un hecho constitutivo de cuestiones tanto teatrales como extrateatrales.
Para ubicarnos en el mapa, Auch es una ciudad con estructura de pueblo cercana a los Pirineos, a algo menos de 400 kilómetros de Barcelona. Está rodeada de una campiña que, en términos visuales, es tan perfecta que se parece a un parque temático. La ciudad está próxima a Toulouse, uno de los ejes más radicales de los sectores sociales, estudiantiles y gremiales que salieron a la calle para expresar su oposición a la modificación de la ley de jubilación que impulsa el gobierno. Claro que, una vez acá y con apenas horas de ese "acá", todo aquel ruido de protestas parece pertenecer a otro país (o a la Argentina misma). De hecho, ayer por la mañana, se respiraba una tranquilidad en la feria de la plaza central en donde venden desde típicas baguettes hasta quesos orgánicos en medio de algún producto made in Once (la globalización todo lo puede) que muy poco tenía que ver con las imágenes de los noticieros televisivos que nos llevan a pensar que la realidad es sólo lo que está reflejada allí.
En este contexto pueblerino, se fue tejiendo un encuentro circense que alguna vez impulsó un cura (rareza total) y que, con los años, a la gestión de los mismos vecinos se le fueron sumando voces profesionales. El resultado de esta mixtura entre la gestión comunitaria y un perfil curatorial afianzado hizo que hoy el Festival Circa, así se llama, se haya convertido en un punto obligado para programadores de otros encuentros del nuevo circo (un lenguaje que comenzó a afianzar desde su búsqueda estética hasta su propio marketing en la década del ochenta). En este contexto, este paraje con nombre onomatopéyico se convirtió en una referencia obligada para el mundo de las artes circenses. Por eso, también está aquí Gabriela Ricardes, la directora del festival Polo Circo del gobierno porteño, para definir la programación de nuevo encuentro escénico del año próximo.
Hasta el sábado de la semana próxima, en distintos escenarios de Auch se están presentando espectáculos de diversas latitudes. Lo presentado anteayer, en la noche inaugural de este encuentro al que el diario LA NACION fue invitado por el gobierno francés y el de la ciudad de Buenos Aires, se podría leer como una perfecta carta de presentación sobre la intención curatorial del festival. Unos, Rev, por la compañía Cahin-Caha, de Francia, presentaron un espectáculo de un virtuosismo técnico más allá del asombro enmarcado por un criterio de puesta teatral al servicio de un mundo onírico en constante transformación. Dicho de otro modo, artistas de circo exquisitos (desde payasos hasta acróbatas, más cantantes, bailarines y músicos) al servicio de una idea plástica y escénica que puede admitir algunos reparos, pero que es imposible dudar de su perfecta factura técnica. Otros, Circa , de Australia; quizás estén en la vuelta de tuerca de la misma vuelta de tuerca. Dicho de otro modo, retoman la acrobacia y el malabar, pero sin necesidad de una puesta escénica ni elementos coreográficos. Claro que como ellos, aun por cuestiones generacionales, vienen ya del nuevo circo, en su vuelta al origen los elementos constitutivos del nuevo circo están en el ADN de su creación. ¿El resultado? Siete acróbatas tan completos y complejos que son capaces de sumar a un número de acrobacia elementos que bordean lo sadomasoquista con el humor. Chapeu.
Este parece ser el plato principal de un famoso festival en una ciudad llamada Auch (nombre un tanto raro y mucho más raro el del otro pueblo cercano: Condom), conocida por D´Artagnan, el mosquetero inmortalizado por Alejandro Dumas, y porque desde hace 26 años en esta época del año las carpas y los artistas de circo más completos llegan hasta este paisaje de colinas, castillos lejanos y colores otoñales.
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