El poeta y rockero Mauricio Redolés lleva, a partir de este año, una triple vida. En una de ellas se llama Ruido Bustos. En otras está en problemas con Marlene Olivari. Y, atención, señor Canciller, en otra tiene la solución definitiva al conflicto con Bolivia.
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Mauricio redoles, poeta y rockero chileno, camina por el centro de Santiago, horas antes del cambio de mando Lagos–Bachelet, días después del incendio del edificio Diego Portales. Pero hay otras noticias que le quitan más el sueño. Redolés va a una junta con su abogado para resolver el conflicto legal en que se encuentra a raíz de que un sitio web cuyo dominio está registrado a su nombre y que fue utilizado para subir un video de Marlene Olivari sin ropa. Además, los Ex Animales Domésticos, su grupo, han sufrido cambios de integrantes y ahora son los Ex Ex Animales Domésticos. Y el cantante tiene, aparte, que atender a su propio desdoblamiento. Ahora su nombre es Ruido Bustos. O algo así. "Hace falta que ellos se pongan de acuerdo", explica.
–¿Ellos?
Ellos. Ruido Bustos y Mauricio Redolés.
–¿Entonces estamos hablando de Ruido Bustos, Mauricio Redolés y tú? ¿Con quién estoy hablando?
Con Luis Mauricio Redolés Bustos. Ruido Bustos es un personaje que aparece y se presenta en vivo.
–Eso te aproxima a Tito Fernández.
¿Por qué?
–Tito Fernández es distinto a sí mismo. Pero son sólo dos: Tito Fernández y Humberto Waldemar Asdrúbal Baeza Fernández.
–Uno de ellos es amigo de Alvaro Corbalán, entonces. Aunque él ha dicho que a Corbalán no lo conocía, que lo conocía como Julio. Pon eso. En todo caso eso no quita que Tito Fernández haya escrito una de las mejores canciones que he escuchado, "El caminero Mendoza".
–¿Te gusta esa canción? Es de uno de sus dos primeros long–play. "Al caminero Mendoza, caramba, se lo cargaron…"
–Es una de las pocas canciones sobre camineros, que eran los obreros que trabajaban en los caminos. Los mismos que llamaron topoyiyos en la carretera austral. En una revista Cauce de los años ‘80 leí un reportaje sobre la construcción de la carretera austral. Además cómo morían esos huevones. Se morían y los enterraban en el camino. Es como la reedición de la historia. Nunca más se supo, les echaban cemento arriba y chao. Entonces les decían los topoyiyo, o yiyos, no sé por qué. Por un dulce, creo que era.
–Es cierto que no hay más canciones sobre ese oficio. Deberían estar de moda, ahora que hay carreteras nuevas por todos lados.
–Sí, pero ahora lo que hay son concesiones para las carreteras.
–¿Viste la transmisión del cambio de mando?
–Ví la repetición. Pero estaba muy cansado. Me acosté y... desperté cuando ya teníamos una Presidenta. Me quedé dormido teniendo un hombre Presidente, y desperté con una mujer Presidente.
–Es lo contrario del microcuento de Augusto Monterrosso: "Cuando desperté, el presidente ya no estaba ahí".
–Cuando desperté, Lagos todavía estaba ahí. Pero Lagos Weber.
–¿Qué sentiste con el incendio del Diego Portales, tú que posiblemente lo conociste como el edificio de la Unctad?
–Primero, tengo que decir que antes ahí había un edificio que tenía un reloj. Y yo lo veía todos los días, digamos, cuando tenía nueve o diez años. Es una esquina que tengo muy grabada. Y después cuando se construyó el edificio de la Unctad recuerdo haber estado ahí en una oportunidad, para unos trabajos voluntarios, en mayo del ‘73. Y creo que fue el momento en que estuve más cerca de Víctor Jara, porque alguien dijo que estaba ahí y no lo alcancé a ver. Y nunca volví hasta hace un año atrás, una actividad que organizó el MIR por los 119 desaparecidos (de la Operación Colombo, el operativo represor que la dictadura en Chile activó entre 1974 y 1975 y sobre el cual desplegó luego una campaña de desinformación por la prensa), y yo recité ahí, en el salón que se quemó. Ahora, yo creo que hubo en ese incendio un símbolo de cambio, pienso. Porque por un lado es un edificio que hace Allende y que utiliza Pinochet. Y que se quema cuando de alguna forma se termina con Pinochet.
–¿Por la llegada de Bachelet?
–Yo creo. Sí, porque, a ver, yo no creo mucho en el discurso de que ahora somos todos hermanos. Es un deseo, pero un deseo que en la sociedad dividida en clases no se puede dar. Pero sí hubo una época muy dura, que de alguna manera aún no deja de pasar. Qué nos hace pensar que todo ya pasó cuando aún las viudas de los desaparecidos y muertos de Paine se siguen encontrando en el supermercado con los Carabineros que asesinaron a sus maridos. Esa es una zona en las que realmente se mataron entre vecinos, y siguen estando ahí. Pero qué es lo que muere, de alguna medida, y por qué el incendio. Bueno: el hecho de que haya una Presidenta. O sea, ése yo creo que es un cambio de verdad. Y lo otro es que creo que los gobiernos de la Concertación, en alguna medida, tuvieron que hacer una pega bastante difícil, y puedo no estar de acuerdo con lo que hicieron, pero hicieron el intento, sobre todo los gobiernos de Aylwin y de Lagos, de avanzar en la búsqueda de la verdad. Y lo hicieron porque además había miles de personas pidiendo justicia. Hemos llegado a un punto en el que (Paul) Schaffer está preso, no hay Colonia Dignidad...
–Falta que no haya cárceles de dos clases para los presos políticos y los de Punta Peuco.
–Por eso hablo de lo posible. Porque han tenido que enfrentarse los políticos con un poder corporativo, que son las Fuerzas Armadas. Esa frase de Lagos de que Cheyre devolvió el Ejército a los chilenos yo no la creo para nada, y pregúntenselo a las víctimas de Antuco: eso es expresión de lo mismo, la tozudez varonil chilena, la estupidez de mandar a los cabros con una ropa que no servía a desfilar por el viento blanco. ¿Y quién es responsable de eso si no es Cheyre? Pero por otra parte, la hija de un asesinado es Presidenta. Como dicen los ingleses, all in all, con paso de caracol, algo se ha avanzado. Aunque no tengo derecho a voto, por haber sido preso político, en la segunda vuelta habría votado por ella.
–Hablando de cosas pendientes, ¿por haber sido preso político todavía no puedes votar? Qué onda.
–Es un trámite, ¿ah? Un trámite que hay que hacer para recuperar tus derechos ciudadanos, con un abogado, qué sé yo. Pero yo no he querido hacerlo porque me parece que es el Estado el que me debe explicaciones a mí, no yo al Estado. Ahora, eso me significa que cada vez que meten mis datos al computador aparece mi ficha. De hecho postulé a un trabajo como consultor del Fosis (Fondo de Solidaridad e Inversión Social) y no pude tomarlo porque tenía mis papeles "manchados".
–¿Pero habrá sido por eso, o por la letra de "¿Quién mató a Gaete?": "Lo mató el Fosis / diagnóstico trombosis"?
–Eso dijeron, también.
–¿Ahora sí se acabó la transición?
–No, yo creo que la transición va a terminar, oye, cuando muera el último asesino. Y el último asesino en la actualidad debe tener mi edad, cincuenta años, así es que nos quedan algunos años todavía.
–Cuando se terminaron Los Tres dijiste "Se acabó la transición". ¿Ahora que se juntan de nuevo, qué es?
–Yo creo que hay etapas, políticas, humanas. Si Los Tres deciden juntarse de nuevo se deben echar de menos, encontrarán un thrill particular por tocar juntos. Ahora, espérate que se una el Inti–Illimani. Esa es la que viene. Ahí vamos a llegar a la Unidad Popular.
Por mientras se une Inti–Illimani, los Ex Animales Domésticos ya han sufrido su propio cisma. En septiembre pasado cambiaron de integrantes y ahora Redolés tiene dos grupos paralelos. Uno es el de los Ex Ex Animales Domésticos, con Adrián Díaz (guitarra), Juan Ortega (acordeón), Sergio Massardo (bajo), Marcelo Cruz (batería) y Sebastián Redolés (percusión). El otro es el de Ruido Bustos, con Marcelo Lagos (guitarra), Tocori Berrú (bajo), Sebastián Redolés (batería) y Ornitorrinco como músico invitado.
–¿Ornitorrinco es tecladista?
–Él hace solos de pico. Tú sabes que el ornitorrinco es un animal que tiene pico en vez de hocico.
–Así que no es ninguna blasfemia.
–No es ninguna blasfemia –se ríe–. Hace solos de pico. Y se reproduce por huevos.
–Exacto. El único mamífero ovíparo.
–Aunque ahora que descubrieron una isla creo que había otro, ¿ah? Una isla que es como un edén perdido.
–El disco más reciente que has hecho es 12 Thomas. ¿Cómo vas a seguir funcionando ahora?
–Esas canciones fueron saliendo entre todos. Yo soy partidario de llegar con las canciones hechas con la guitarra, en la dictadura de Redochet. Pero después en los ensayos todos van agregando partes. A veces yo tengo una idea de que quiero que tal parte sea así, pero nadie está de acuerdo y al final no queda como yo digo.
–Pero esa es una dictablanda, entonces.
–Sí, es la dictablanda de Redochet.
–¿Vas a aplicar la misma dictablanda entre los Ex Animales Domésticos y Ruido Blanco o...
–¿Qué dijiste? ¿Ruido Blanco?
–Mira el lapsus. Dije Ruido Blanco, quise decir Ruido Bustos. Pero Blanco también es apellido.
–Qué bueno suena Ruido Blanco, lo voy a anotar.
–¿Van a tocar las mismas canciones?
–Partió con repertorios separados. Pero necesariamente tenemos que tener como Ruido Bustos algunos hits de los Animales. Yo empecé a tocar con ellos en el ‘96. Y yo diría que de todos los músicos que pasaron, hubo uno solo en toda esa época al que apliqué el decreto de expulsión de Redochet. Pero del resto estoy muy agradecido, sobre todo de ese núcleo que son los Ex Ex Animales Domésticos, porque desinteresadamente apoyaron un proyecto porque nos gustaba. Nunca ganamos plata, nunca nos contrató ninguna compañía de discos, nunca fuimos a ningún programa estelar. Sí estuvimos en Chilevisión con el Huevo Fuenzalida cuando hacía "Extra jóvenes" Y sin embargo sigue existiendo.
–¿Cómo te sentiste cantando en televisión, el otro día en el programa de Julio César Rodríguez?
–Sí, estuvo bien. Son ventanas. Hacía mucho tiempo que no iba a la tele. La última vez que estuve en Televisión Nacional fue en 1996, o sea, hace diez años. Así es que la próxima vez va a ser en el 2016. Voy a tener que inventar algo para ese día.
–Ahí fuiste como Ruido Bustos. ¿Son caracteres diferentes los de Ruido Bustos y Mauricio Redolés?
–Claro. De hecho Ruido Bustos delega mucho más responsabilidades en el grupo. Desde el punto de vista musical es una cosa mucho más horizontal. En los Animales como que tenía la, entre comillas, responsabilidad de dirigir. Eso tiene que ver también con que todos somos de alguna manera gente de la clase trabajadora. Si fuéramos gente de la clase poseedora tendríamos más tiempo para sentarnos a escuchar música, relajarnos, más horas para ensayar. Pero aquí llegamos del trabajo a ensayar, y de ensayar a dormir porque al día siguiente hay que trabajar. Entonces las posibilidades de jugar son menores.
–¿El próximo disco va a ser de Ruido Bustos o de los Ex Ex Animales Domésticos?
–Hay canciones de los Animales que no están grabadas. Pero las canciones nuevas están con Ruido Bustos. Hay una que hicimos el viernes, que es absolutamente nueva. Se llama "Que Dios se lo pare" La idea es hacer una mezcla de ambient, house y reggaetón.
–¿Esta rarísima experiencia con Marlene Olivari va a tener una canción?
–Mira, me ha quitado energía que me hayan metido en ese lío. Porque hay que estar pensando, llamando a Investigaciones, mañana a las tres tengo que ir a un edificio donde estuve preso durante dos meses y medio, en General Mackenna, y donde fui torturado, años después, no físicamente pero psicológicamente. Mañana tengo que ir ahí de nuevo. No es ningún agrado para mí. Y claro, te meten en un mundo que no es el tuyo, que es el de la farándula, que no me interesa, no me gusta, entonces es como una piedra en el zapato que hay que sacarla, no más. Para seguir caminando. Ahora, los que hicieron la jugarreta, sí yo voy a pedir que paguen. Así como Marlene Olivari espera que se castigue al que la subió desnuda, yo quiero que se castigue al que utilizó mi nombre.
El próximo proyecto de Luis Mauricio Redolés Bustos es un encuentro musical, previsto para la Sala SCD Bellavista o El Living, en abril o mayo, y para el que tiene invitados desde Julio Zegers y Eduardo Gatti hasta Perrosky y Gepe. Partió con un nombre preliminar: "Primer festival de huevones que tocan solos con una guitarra de palo", dice Redolés.
–¿Se escribía "huevones" o "weones"?
–No, "huevones", con hache y ve.
–No como en el messenger.
–No, a la antigua. Pero ahora el nombre ha ido cambiando, y se va a llamar "Encuentro de Cantautores...". No, "Primera Muestra de Rock de Palo, Mesa Varones, Región Metropolitana".
–¿Por qué empiezan los hombres?
–Siempre me ha fascinado la figura del hombre o la mujer, solo o sola, con guitarra. Robert Johnson, Víctor Jara, Pete Seeger, Bob Dylan, la Violeta Parra, Julieta Venegas, la Javiera Parra. Partí con la cosa de los varones porque hubo gente que se ofreció a tocar. Ahí empezamos a llamar gente y a toda la gente le fascinó la idea de hacer rock de palo, con dos o tres canciones por nuca y hacer una mezcla de juglares rockeros, cantautores rockero, trovadores rockeros.
–¿Quiénes van a ser?
–Luis Le–Bert. Julio Zegers. Eduardo Gatti. Bruno Godoy, que es baterista de Sinergia y compositor. Está su padre, Andrés Godoy. Está Sebastián Redolés y Mauricio Redolés. Gepe. Perrosky. Tito Escárate. Manuel García. Leo Quinteros. Ruido Bustos. Mario Rojas. Está Carlos Cabezas invitado. Quedó de pensarlo, porque nunca había tocado solo con guitarra pero le gustó. Está Claudio Narea, Alvaro Henríquez. Charles Labra, de Sol y Lluvia. Flor Motuda.
–¿Manuel Sánchez también debería ser?
–Claro, Manuel Sánchez. Debería decir: villano invitado, Manuel Sánchez con guitarrón.
–Con guitarrón. El instrumento de la discordia.
–¿Por qué?
–Porque Lagos regaló un charango al cantante de U2 y eso motivó una protesta del gobierno boliviano, que alegó la ciudadanía del charango. Y debió haber sido un guitarrón. Y Evo Morales regaló un charango a Condoleezza Rice.
–Eso me recuerda que hace poco estuve en el Festival de la Patagonia, que es como una república aparte, nadie se preocupa de que sea argentina o chilena. Me acuerdo de que estuve en una fiesta en Coyhaique, después de una tocata. Con niñas y cabros jóvenes, veinteañeros, algunos eran argentinos, otros eran hijos de chilenos, y como que se reían un poco de ser chilenos o argentinos. Les daba lo mismo. Decían que eran patagones. En cambio estuve en Arica y ahí, también lo conversábamos con Manuel García, que es de Arica, y ahí hay un sentimiento mucho más nacionalista.
–¿Después de eso firmaste la carta de apoyo a Evo Morales?
–Firmé esa carta porque me parecieron justos los términos en que estaba. Me parece de todas maneras que es tiempo de que se organicen nuevos diálogos a nivel latinoamericano. Creo que los pueblos han crecido, los países han crecido, los gobiernos debieran haber asumido eso para parar el chauvinismo, el nacionalismo, y hacerlo con medidas concretas que den cuenta de esa nueva situación. Si bien la guerra se dio en los términos que se dio y estoy de acuerdo con que los tratados hay que respetarlos, son líneas divisorias que han hecho los seres humanos, no es una cosa natural. Toda esa región de Latinoamérica que se llamaba Bolivia debiera tener, y es lo más justo, una salida al mar, un corredor o como se llame. Buscar una solución lo más justa posible para todo el mundo.
–Entonces tenemos la solución al conflicto. No es mar por gas. Es mar por charango.
–Eso: mar por charango.





