
Clase de blues en La Trastienda
Al frente de su quinteto, el armoniquista tocará mañana en la ciudad
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"La voz se ha ido, pero el viento aún está ahí." James Cotton suele utilizar esta frase para describir su presente de 78 años bien vividos. A mediados de los 90, el blusero norteamericano luchó contra un cáncer de garganta y salió victorioso. Sus cuerdas vocales quedaron dañadas, pero sus dotes de genial armoniquista salieron ilesas.
Nadie se retira en el blues. Por caso, ahí lo tienen a B.B. King, quien, a los 88, sigue tocando, aún después de haber emprendido una extensa gira para despedirse de los escenarios de buena parte del planeta. Y el hombre que supo tocar con Muddy Waters a mediados de los 50 y armar su banda una década más tarde no es la excepción. Junto a Jerry Porter (ex Magic Slim y Buddy Guy) en batería, Noel Neal en bajo, Tom Holland en guitarra y el cantante Darrell Nulisch, James Cotton recordará en directo su voluminosa discografía, que, lejos de quedarse en el tiempo, llega hasta nuestros días: este año editó Cotton Mouth Man a través de Alligator Records, uno de los sellos especializados en blues de mayor prestigio.
Algunos músicos queman etapas, otros no. James Cotton pertenece a la raza de los que llevan su historia a cuestas. En cada fraseo de esa extensión de su cuerpo y de su alma que es su armónica, se luce el blues de Chicago y se distingue la influencia del mítico armoniquista Sonny Boy Williamson II.
Leyendas y verdades
Cotton vino al mundo el 1° de julio de 1935, en Tunica, Mississippi. Como buen blusero, la historia de sus comienzos está llena de leyendas. Una de ellas afirma que su tío lo llevó de pequeño a West Helena, Arkansas, para conocer a Williamson II y erigirse en su discípulo. Otra, aún más osada, señala que el viejo armoniquista lo adoptó y lo crió. Lo cierto es que los libros de historia blusera sólo admiten que Cotton escuchó a Williamson II en la radio, se enamoró de su estilo y tuvo oportunidad de conocerlo en Arkansas.
A comienzos de los 50, el Cotton adolescente se mudó a Chicago, cuna del blues eléctrico y faro que iluminaría la incipiente escena británica. Allí tocaría primero con la banda de Howlin' Wolf y luego con la de Muddy Waters, algo así como pasar de Boca a River, dada la rivalidad que existía entre estos dos grandes guitarristas. Durante un buen tiempo James Cotton se desempeñó como suplente de Little Walter, el rey de los armoniquistas de posguerra, y a fines de la década realizó las primeras grabaciones junto a Waters para el mítico sello Chess.
A mediados de los 60, cuando estaba a punto de fundar banda propia, Cotton acompañó en una gira a Janis Joplin. De allí en adelante, el armoniquista alternaría entre discos propios y encuentros con músicos de blues y rock como Buddy Guy, Keith Richards y Eric Clapton, entre otros.
De su extensa discografía se distinguen 100% Cotton (74), High Compression (84) y Harpattack (90), todos editados en la Argentina. Este último es un registro de la cumbre de cuatro armoniquistas fundamentales para entender el rol de este instrumento en el blues: Junior Wells, Carey Bell, Billy Branch y nuestro visitante, James.
Son pocas las veces que tienen sentido frases trilladas como "uno de los últimos mitos vivientes del blues". Ésta es una de ellas.
- James Cotton
Cotton Mouth Man
La Trastienda, Balcarce 460
Mañana, a las 21
Entradas, desde 280 pesos




