
Codevilla toma la posta
Encuentro: el nuevo conductor del clásico de canal 9 y su antecesor, Silvio Soldán, reunidos por La Nación .
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El domingo pasado, a las 15, Codevilla recibió la abultada herencia que le dejó en sus manos Silvio Soldán: el micrófono para conducir "Feliz domingo", un clásico de la pantalla de canal 9, que se mantuvo en el aire durante nada menos que 26 años.
No es poca cosa. Uno y otro lo saben bien. Pero también reconocen que el programa "es una fórmula que funciona y funcionó más allá de los cambios del tiempo". Es más, Soldán hasta se anima a decir que "los conductores no son más que accidentes" en medio de una idea exitosa" Quizás por eso, Codevilla se muestra tranquilo con su nuevo papel. Y quizás por eso también, Soldán prefiere no asumir el papel de maestro en esta transferencia de mandos en la pantalla chica.
Sin embargo, en medio de la entrevista con La Nación, Soldán no puede evitar algunos consejos de viejo conocedor de este paño. Y Codevilla, claro, tampoco puede evitar escucharlos con atención.
Es que esta no es la primera vez que Codevilla tiene que cargar con semejante peso sobre sus espaldas. Es más, su destino de conductor parece signado por estos reemplazos. Antes, ya tuvo que vérselas con el sillón que ocupaba Nicolás Repetto en "Decime cual...", lugar en el que se sentó con éxito manteniendo el rating de los mediodías de Telefé.
Y ahora debe conducir el reino de los estudiantes en la TV. Un puesto que, a juzgar por el rating de su primera oportunidad (10.6 puntos de promedio con picos de 15 puntos), no le queda grande.
Sin embargo, las diferencias con su antecesor son notables. Eso también lo saben los dos. Pero no les importa. Es que, más allá de los consejos y anécdotas compartidas, los dos están convencidos de que "ninguno es propietario de Feliz domingo, sino simple continuadores de una marca registrada que sobrevivirá".
"Feliz domingo", más allá de los nombres
De ellos jamás podría decirse aquella trillada frase que asegura que "de tal palo tal astilla". Pero lo cierto es que desde el domingo pasado Pablo Codevilla se ha convertido en el heredero de Silvio Soldán. Y más allá de las notables diferencias entre uno y otro, la nueva cara del clásico "Feliz domingo" sabe que lleva sobre sus espaldas la pesada carga de una fórmula que se mantuvo intacta en la pantalla de canal 9 durante nada menos que 26 años.
Pero Pablo Codevilla no es Silvio Soldán. En absoluto. El contraste entre uno y otro salta a la vista sin demasiado esfuerzo de la imaginación. Y, en todo caso, la imagen más bien se acercaría a la del hijo rebelde que busca diferenciarse del padre serio y atildado.
Puntualmente, Codevilla llega a la entrevista con La Nación tal como se viste todos los días: zapatillas, remeras y jeans. Con un poco de retraso, Soldán también se presenta como todos los días. Esto es, traje, corbata y mocasines azules haciendo juego con todo su atuendo. Un contraste que trasciende el aspecto, se instala en la conversación y, obviamente, se traslada a la pantalla (que curiosamente comparten más allá de sus intenciones: uno como nuevo conductor de "Feliz domingo" y el otro con el sorteo de Tele kino que se cuela en medio de la transmisión).
Sin embargo, Codevilla no parece preocupado por la responsabilidad de mantener esa marca registrada de los fines de semanas estudiantiles. Al contrario. Sabe que el ciclo es un sello y que el fantasma de Soldán aparecerá irremediablemente en las comparaciones. O en los consejos que el ex conductor enumera como quien conoce el paño después de tantos años de ordenar a esas tribunas de estudiantes ansiosos por viajar a Bariloche.
Accidentes de la pantalla
"Nadie es propietario de nada, todos somos continuadores de una fórmula que funciona y funcionó.La idea es lo que pega. Los conductores sólo somos accidentes", define Soldán, sólo para comenzar.
Codevilla sabe de qué accidentes habla su antecesor. Es que su destino, en conducción de programas al menos, parece signado por los reemplazos. Primero tuvo que hacer las veces de Nico y sostener con éxito el rating que había logrado Repeto en su programa "Decime cual...", que se emitía hasta el año pasado por Telefé. Y ahora tiene que pararse en el sitio que hasta hace tres años ocupó Soldán. Eso, sin enumerar a los que estuvieron antes en este "programa hecho con amor": Osvaldo Marconi, Jorge Formento, Marcelo Dos Santos, Leonardo Simons y Jorge Rossi. Lo cierto es que esa no era la idea inicial de Codevilla, cuando el año pasado firmó contrato con el canal que dirige Alejandro Romay. Pero después de una reunión con los directivos del canal, salió con el retorno de "Feliz domingo" entre sus manos.
"Nunca me imaginé que ocuparía este lugar", se sincera Codevilla. Sobre todo teniendo en cuenta que estuvo en los estudios de "Feliz domingo" como invitado de Silvio Soldán, en más de una ocasión.
Pero aquellos eran otros tiempos. "En esa época -recuerda ahora Codevilla- participaba de las prendas con actores o participaba del equipo de los galanes en el partido de fútbol".
Evidentemente, los tiempos cambiaron. Y su nueva misión, como dice él, "es acompañar el éxito y la marca desde el otro lugar". Algo que sin duda se convierte un desafío. A tal punto que el domingo pasado, ni bien terminó las cinco maratónicas horas del ciclo, volvió a su casa para instalarse frente al televisor a mirar, ahora como un crítico espectador, cómo se había desempeñado en el nuevo papel de reemplazante de Soldán.
Sólo comentarios
Al lado, Soldán escucha las confesiones de Codevilla como un viejo maestro. Pero prefiere no asumir ese papel. "Yo no le daría consejos a Pablo, sólo le haría unos comentarios", dice el ex conductor antes de soltar una larga lista de anécdotas. Justamente de esas anécdotas que los padres cuentan a sus hijos para que lo tomen como experiencia de vida.
"A mí me recriminaban que en el Ping Pong yo iba muy rápido", asegura Soldán. Y en un guiño cómplice le recomienda a su sucesor: "Cuando ves que un chico pone cara de no haber escuchado jamás nada que se le parezca, hay que dar la respuesta y pasar a la próxima pregunta".
Codevilla escucha y asiente, atento a las reglas de un juego que heredó junto con la mayoría de los entretenimientos que pueblan la transmisión (el clásico "Yo sé", el instalado "Camino al Oscar", el fútbol femenino y el Repechaje ). "Te vas a divertir mucho", le asegura Soldán. "Y aunque te parezca mentira, vas a ver que «Feliz domingo» es la cuna de mucha gente que después se hace famosa: Paola Krum dio sus primeros pasos en el Yo sé; Nito Artaza y Miguel Angel Cherutti debutaron en el programa, y también varios conjuntos de rock, como The sacados que impusieron ahí su «Ritmo de la noche»", dice el ex conductor a modo de ilustración.
Codevilla, para no ser menos, también saca a relucir una anécdota de su primer programa. "Es cierto. El otro día me llamó la atención una chica que hizo un monólogo de Lorca en el «Yo sé». Y me dije: esta chica es actriz".
Pero más allá de los consejos y anécdotas compartidas, que se vuelven infinitas, Soldán sabe que la nueva temporada del ciclo tendrá sus diferencias, ya marcadas en algunas de las incorporaciones que trajo Codevilla bajo su brazo, como la competencia entre tribunas, la incorporación del teléfono y la posibilidad de ganar autos y electrodomésticos, además del cambio de la cortina musical. O su "sello personal" como prefiere decirle la ex cara del programa.
Eso, al menos, para demostrar que más allá de las marcas registradas y las fórmulas que se imponen en la TV, los conductores son algo más que simples accidentes de la pantalla.
¿Quién fue el responsable de la idea?
Que "Feliz domingo" es una fórmula, nadie lo duda. Pero el problema surge a la hora de ponerle nombre al dueño de esta idea que logró sobrevivir al tiempo, a los distintos gobiernos (con cambios de nombre, como "Domingos de mi ciudad", inclusive) y, por suspuesto, a los diversos conductores que pasaron por la pantalla de canal 9 en estos 26 años.
Lo cierto es que en el canal, las versiones son dos. Por un lado, hay quienes cuentan que fue Alejandro Romay en persona el que descubrió la fórmula del éxito. En el otro relato, en cambio, el autor es anónimo y la idea del programa se explica más bien por "generación espontánea".
Según la primera versión, entonces, el Zar entró un día a su casa y vio a sus dos hijos en una complicada maniobra de diversión: mientras sostenían una manzana entre sus frentes y hacían girar un aro con sus pies, ambos leían un libro.
Más allá de las distorsiones y exageraciones que pudo haber agregado el tiempo, la anécdota asegura que después de ver ese cuadro familiar, Romay decidió llevar a la pantalla "Feliz Domingo, un programa que entretiene educando".
De adultos a adolescentes
La otra explicación es menos espectacular. Y según cuentan, ocurrió durante el primer año de transmición de "Feliz domingo en la ciudad", que por ese entonces se hacía para un público adulto, jubilados en su mayoría, que aspiraban a ganar el auto usado que se entregaba al final de los juegos.
De acuerdo con este relato, un domingo irrumpió en el estudio un grupo de 20 estudiantes secundarios que quería participar del programa. El propósito de ellos era ganar el auto, rifarlo luego en el barrio y, con el dinero obtenido, hacer el mítico viaje de fin de curso a Bariloche.
El conductor -el recordado Orlando Marconi, en ese momento-, pensó que el cambio de público no era una mala idea. Y desde el domingo siguiente, autorización del canal mediante, las tribunas aparecieron colmadas de adolescentes en busca de la clásica llave para abrir el cofre que los depositaría luego en el tan ansiado recorrido hacia Bariloche.
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