Cómo las grabaciones inéditas de Alfredo Zitarrosa se convirtieron en un documental de su exilio

Esta semana se estrenó en Argentina Ausencia de mí, la película de Melina Terribili construida a partir del material que las hijas del cantor uruguayo guardaron por 27 años
Esta semana se estrenó en Argentina Ausencia de mí, la película de Melina Terribili construida a partir del material que las hijas del cantor uruguayo guardaron por 27 años
Facundo Arroyo
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25 de abril de 2019  • 23:58

Debe ser una de las únicas veces que a Alfredo Zitarrosa se lo ve levemente despeinado. Es el año 1984 y el hombre de la milonga está abrazando a su familia en el aeropuerto de Montevideo. La dictadura en Uruguay acaba de terminar y su largo exilio por Argentina, España y México, también. La imagen en Súper 8 pertenece a Ausencia de mí, el documental dirigido por Melina Terribili que se estrenó el jueves 25 en el cine Gaumont -estará al menos dos semanas en la cartelera-. y muestra material inédito que las hijas de Alfredo mantuvieron en su casa durante 27 años.

El vínculo de Terribili con Zitarrosa es de largo alcance. En su casa de la infancia sonaba sin parar. Luego le llegó la biografía escrita por Guillermo Pellegrino y en 2009 decidió cruzar a Montevideo para conocer a su familia. Allí fue que se encontró con un archivo enorme e inédito que no lograba conseguir un contexto. Las hijas del cantor charrúa, Serena y Moriana, la recibieron como a una más de la familia y aceptaron la propuesta de bucear en decenas de cajas con archivos desconocidos de Alfredo: poemas, horas de grabaciones de audio e imágenes en Súper 8, libros, diarios y cartas. "Me acuerdo que cuando aún no había comenzado el proceso de trabajo de preservación del archivo, porque aún no aparecía el apoyo para este trabajo, viajaba a Montevideo y podía quedarme en casa de Serena los ratos que necesitara", explica la directora.

Aclara, además, que cuando supo que había cientos y cientos de horas, el plan le pareció imposible, pero recuerda que lo primero que escuchó fue una conversación de Zitarrosa con uno de sus pájaros. "No lo podía creer. Era hermoso. Él le habla como 20 minutos, dialogan y a medida que la conversación crece el pájaro empieza a cantar con mucha intensidad. Yo pensé que si lo primero que escuchaba al darle play a un audio era esto ¡qué habría en todo ese volumen de audios! Fue maravilloso, me dio mucha alegría".

Aparte del trabajo cinematográfico, Melina encauzó el recibimiento y la conservación de ese material. Se puso en contacto con el director de DocMontevideo y eso abrió el diálogo con la Universidad de la República. Durante 2014, ese archivo llegó al Teatro Solís de Montevideo para comenzar un largo proceso de recuperación, sistematización y estudio del material. El teatro tiene un grupo de archivólogos llamado CIDDAE que asumieron la tarea de custodio y conservación. Ahí la directora encontró un posible hilo conductor para su película: registró el proceso de mudanza y descubrimiento a través de su cámara, que se volvió testigo de un relato posible.

Ausencia de mí no es un collage de todo el material. En ese archivo se recupera la angustia, la desolación y el desarraigo de un artista que fue arrastrado de su tierra. El documental consigue un equilibrio a partir de ese foco y no cae en ninguna trampa. En esas cajas había canciones inéditas, poemas sin editar, opiniones teóricas y políticas, pero Terribili decidió dejarlas afuera. para sostener el lenguaje. " Ausencia de mí habla de un despojamiento forzado, esto que tiene el exilio de una mutación constante. María Zambrano, exiliada del franquismo, decía que el exiliado ha dejado de existir, vuelva o no vuelva. Hay muchas ausencias dentro una misma", cuenta y luego cita unos versos de "Desde mi exilio" (Alfredo Zitarrosa): "Todavía no han salido de mi tierra mis almas, ni han nacido los versos que escribiré algún día".

La película transmite un clima de mucha intimidad, anhelo, nostalgia, resistencia, honestidad y lucidez política, y se lo ve al gran compositor y cantor de milongas indestructible frente al dolor que lo acompaña. En un asado con amigos, en una charla con su hija, en un chapuzón con su familia recién llegado a México; a 30 años de su muerte, Zitarrosa vuelve entre nosotros con una nueva perspectiva a través de un mensaje encerrado en unas cajas que él mismo parece haber armado, como un manual de uso para la memoria que te lleva inmediatamente hacia sus canciones.

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