"Cómo te quiero, Ana" fue su gran éxito de TV
Tuvo un cargo en el Canal 9 de Romay
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José Cibrián y su esposa, Ana María Campoy, fueron protagonistas principales de la historia de la televisión argentina desde sus mismos comienzos. Estuvieron "entre los primeros actores con predicamento que creyeron en el nuevo medio", según recuerda Carlos Ulanovsky en el libro "Estamos en el aire". Allí se indica que el debut fue en diciembre de 1951 -año en que se iniciaron las transmisiones de TV entre nosotros- con "Néstor Villegas vigila", una historia de corte policial que se emitía como tira diaria de 15 minutos, pero que muy poco después se extendió a una hora, con el título de "Teleteatro de suspenso".
Enseguida, la pareja protagonizó para la TV adaptaciones de grandes obras clásicas ("Teatro universal") y logró un gran éxito con la comedia familiar "Cómo te quiero, Ana", escrita por Abel Santa Cruz, que se extendió por varias temporadas, siguiendo el modelo de la serie humorística "Yo quiero a Lucy", que protagonizaba la actriz Lucille Ball. "Pepe me tuvo que convencer -rememoró Ana María Campoy-, porque la oferta era tan insignificante que no alcanzaba ni para comprarse un café y un sandwich. Pepe me dijo: "Ya vas a ver que en un año la gente va a estar como loca queriendo ver televisión"´. Y así fue."
"Cómo te quiero, Ana" tuvo una secuela en 1958 titulada "Cómo te odio, Pepe", que no logró un impacto tan enorme como el programa original.
Inquieto protagonista de la TV no sólo ante las cámaras, Cibrián también comenzó por esos años su trabajo como responsable de puestas en escena (fue con "Silvia Villar, médica", de Nené Cascallar) y ocupando importantes cargos ejecutivos. Primero, en la empresa publicitaria Naicó, y en 1957, convirtiéndose en director artístico de Canal 7.
En los años 60 animó programas musicales ("El Special", por Canal 9) y de allí en adelante, siempre en compañía de su esposa, alternaba presentaciones teatrales con pasos de comedia y participaciones especiales en producciones especiales o programas humorísticos que iban desde los "Viernes de Pacheco" hasta algunos ciclos protagonizados por Alberto Olmedo.
En 1983 recibió el premio Podestá a la trayectoria. Y entre 1987 y 1989 fue directivo del Canal 9, cuando reinaba allí por segunda vez Alejandro Romay. Sería su última actividad en el medio, que realizó fuera de cámara, porque ya en ese momento había dejado de hacer apariciones como actor.
En los últimos años estuvo recluido en su casa, retirado totalmente de la actividad pública.



